Los mantos de espuma

Dices bien -nos dice un espíritu-, la playa cubierta de espuma es de un efecto sorprendente y grandioso sobre toda ponderación. No hay salón de rico potentado que tenga alfombra mejor trabajada ni techumbre más esplendorosa. Ayer te acompañé en tu paseo, me asocié a tu contemplación, oré contigo, y no te he dejado ni un segundo, porque deseaba contarte un episodio de mi última existencia íntimamente enlazada con los mantos de espuma que tanto te impresionaron, manto que ningún César lo ostenta tan hermoso, porque el manto de Dios es superior en belleza a todas las púrpuras y armiños de la Tierra.

En mi última encarnación pertenecí a tu sexo, y a semejanza de Moisés, me arrojaron al mar en un lindo cestito de mimbres en una hermosa mañana de primavera. Un niño de diez años estaba jugando a la orilla del mar, vio mi cuna y, dominado por infantil curiosidad, se lanzó al agua, y momentos después saltó a tierra ebrio de felicidad, porque sin esfuerzo alguno había conseguido coger el objeto codiciado, el cestito de mimbres de color de rosa, que se había sostenido a flor de agua. Grande fue su sorpresa cuando al abrirlo encontró dentro una tierna criatura envuelta en encajes y pieles de armiño. Seguir leyendo “Los mantos de espuma”

Entrevista Divaldo “S.O.S Familia”.4

PREGUNTA:

¿Los niños que están siendo evangelizados, de qué manera pueden los padres ayudarlos, a fin de que la evangelización continúe en el hogar?

DIVALDO:

A los padres compete la observación de las tendencias, de la naturaleza de sus hijos para orientarlos bien y despertar nosotros mismos las cualidades que se contraponen a los defectos. Entretanto, esto debe ser hecho cuando los hijos son muy pequeños, y es justamente cuando los padres son más inexpertos, menos maduros. Entonces, cuando vemos los resultados, el tiempo ya pasó. ¿Cómo actuar? Por más inmaduros que sean los padres, hay, entre ellos y los hijos, el largo periodo que ya vivieron. Seguir leyendo “Entrevista Divaldo “S.O.S Familia”.4”

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