Jacobo Latour

Asesino condenado porta Audiencia de Foix y ejecutado en septiembre del 1864. En una reunión espiritista íntima de siete u ocho personas, que tuvo lugar en Bruselas el 13 de septiembre de 1864, y a la cual asistimos, se suplicó a una señora, médium, tuviese la bondad de escribir.

No habiéndose hecho ninguna evocación especial, trazó con agitación extraordinaria, en letras muy grandes, y después de haber roto violentamente el papel, estas palabras:

“¡Yo me arrepiento! ¡Yo me arrepiento!”

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Frutos de delincuencia

El delincuente debe siempre ser considerado un espíritu enfermo, padeciendo imposiciones alienantes que lo llevan al delito.

No obstante, cumple a la sociedad el deber de permitirle la reeducación y el tratamiento, cuando cogido en los enredos de la Ley.

Apartarlo de la convivencia social, trabajando por su rehabilitación, a fin de que se transforme en ciudadano útil, que contribuya para el progreso de la Humanidad, como a la propia evolución moral, es deber impostergable de cuantos modelan la vida por los códigos de ética y de dignidad. Seguir leyendo “Frutos de delincuencia”

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