El fantasma que no supo amar

Durante años, Hitoshi intentó -inútilmente- despertar el Amor de aquella a quien consideraba la mujer de su Vida. Pero el destino es irónico: el mismo día en que ella lo aceptó como futuro marido, también descubrió que tenía una enfermedad incurable y le quedaba poco tiempo de Vida. Seis meses después, ya a punto de morir, ella le pidió:

-Quiero que me prometas una cosa: que jamás te volverás a enamorar. Si lo haces, volveré todas las noches para espantarte.

Y cerró los ojos para siempre. Durante muchos meses, hitoshi evitó aproximarse a otras mujeres, pero el destino continuó irónico y él descubrió un nuevo Amor. Cuando se preparaba para casarse, el fantasma de su examada cumplió su promesa y apareció. Seguir leyendo “El fantasma que no supo amar”

Donde el reposo

“Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio…” (Mateo, 8:3)

¡Manos extendidas!…

Cuando estés meditando y orando, recuerda que todas las grandes ideas se derramaron, a través de los brazos, para concretizar las buenas obras.

Ciudades que honran la civilización, industrias que sustentan al pueblo, casa que alberga la familia, tierra que produce son garantizadas por el esfuerzo de las manos. Seguir leyendo “Donde el reposo”

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