La cura propia

“Predicando el Evangelio del Reino y curando todas las enfermedades” (Mateo, 9:35.)

Cura la catarata y la conjuntivitis, pero corrige la visión espiritual de tus ojos.

Defiéndete contra la sordera; entretanto rectifica tu modo de escuchar las voces y solicitaciones variadas que te buscan.

Medica la arritmia y la disnea; con todo no entregues el corazón a la impulsividad arrasadora. Seguir leyendo “La cura propia”

Hijos Ingratos

La ingratitud, llaga pestilente que un día ha de desaparecer de la Tierra, tiene sus inicios en el egoísmo, que es el remanente más vil de la naturaleza animal, lamentablemente persistiendo en la Humanidad.

La ingratitud bajo cualquier forma considerada expresa el primitivismo espiritual de quien la carga, produciendo incoercible malestar donde se presenta.

El ingrato, esto es, aquel que retribuye el bien por el mal, la generosidad por la avaricia, la simpatía por la aversión, la aceptación por la repulsa, la bondad por la soberbia es siempre un atormentado que esparce insatisfacción, martirizando a cuantos lo acogen y socorren. Seguir leyendo “Hijos Ingratos”

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