Meditación

Cuando, en las horas de intimo disgusto, el desaliento te invada el alma y las lágrimas te afloren en los ojos, búscame: “yo soy aquel que sabe sofocar tu llanto y parar tus lágrimas.”

Cuando te sientas incomprendido de los que te rodean y mires que en torno hay indiferencia, acércate a mí: “¡yo soy la luz, bajo cuyos rayos te iluminan la pureza de tus intenciones y la nobleza de tus sentimientos!”.

Cuando se te acabe el ánimo para encarar las vicisitudes de la vida y te encuentres en la inminencia de desfallecer, llámame: “¡yo soy la fuerza capaz de mover las piedras de tu camino y sobreponerte a las adversidades del mundo!”

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