¡Una madre!

¡Qué dulce, qué hermoso título el de madre!… Me decía una señora, a la cual le dan tan bello nombre, a pesar de no pertenecer a ninguna congregación religiosa, ni haber faltado nunca a los deberes de toda mujer honrada. Margarita es madre… de los pobres, de los muchos desheredados que llegan a pedirle una limosna por amor de Dios y a contarle sus cuitas y penalidades.

-Sí, amiga mía -me decía Margarita-; ya sabes tú que mi destino ha sido bastante adverso; que las flores que yo he pisado se han convertido en cenizas; que las fuentes adonde he ido a calmar mi sed, se han agotado; que las almas buenas a quienes he pedido cariño, todas han sido ingratas para mí; pues bien, a pesar de tanta desventura, la felicidad me sonríe algunos momentos, cuando un desgraciado me dice: Seguir leyendo “¡Una madre!”

Divino sembrador

Jesús es el sublime sembrador de la tierra y la humanidad es la labranza de Dios en sus divinas manos.

Acordémonos, de esta forma, de la renuncia exigida a la semilla llamada a la producción y que se destina al granero, para que no vengamos a sucumbir en nuestras tareas.

Tirada al nido oscuro de la tierra en que debe florecer, sufre el extremo abandono, ahogada al peso del suelo que le aplasta el envoltorio. Seguir leyendo “Divino sembrador”

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