La beneficencia

La beneficencia, mis amigos, os dará en este mundo los más puros y suaves deleites, las alegrías del corazón, que ni el remordimiento, ni la indiferencia perturban.

¡Oh! ¡Pudieseis comprender todo lo que de grande y de agradable encierra la generosidad de las almas bellas, sentimiento que hace, mire criatura a las otras como si se mirase a sí misma, y se desviste, jubilosa, para vestir a su hermano! ¡Pudieseis, mis amigos, tener por única ocupación tornar felices a los otros! Seguir leyendo “La beneficencia”

Jesús y Amor

La figura humana de Jesús confirma su procedencia y realización como el ser más perfecto e integral jamás encontrado en la Tierra.

Toda su vida se desarrolla en un plano de integración profunda con la Consciencia Divina, conservando la individualidad en un perfecto equilibrio psicofísico.

Como consecuencia, transmitía confianza, porque poseía un carácter con transparencia diamantina, que nunca se sometía a las obligaciones vigentes, características de una cultura primitiva, en la cual predominaban el soborno de la consciencia, el conservadorismo hipócrita, una legislación tan arbitraria como parcial y la preocupación de formalismos con la apariencia en detrimento de los valores legítimos del individuo. Seguir leyendo “Jesús y Amor”

En la senda renovadora

Dijo el Cristo: – “Yo no vine a destruir la Ley”.

También nosotros, los amigos desencarnados, no nos encontramos entre los hombres para luchar contra su fe.

Mucha gente acepta la luz de la Nueva Revelación, conservándola en el vinagre de los excesos, como si la verdad fuese un rayo fulminante para la ruina del mundo, y, usando la lente oscura del pesimismo, se deshace, cada hora, entre la queja y la irritación, identificando, en todas partes, males y nubes, heridas y deserciones. Seguir leyendo “En la senda renovadora”

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