La caridad

-¡Qué madrugador te has vuelto, muchacho! No dejas descansar a nadie en la casa. ¿No sabes que una de las obras de caridad es no molestar al que duerme?

-¡Ah! ¿También la caridad se mezcla en esas pequeñeces?

-No son tan pequeñeces como tú crees; ¿Te parece que es poco molesto quitarle a uno el sueño, sin necesidad? Se debe respetar el descanso de todos, y no porque tú te empeñes en madrugar, has de obligar a los demás a que abandonen su lecho antes de lo acostumbrado. Seguir leyendo “La caridad”

Diariamente

No te apegues a la expresión literal de la lección de Jesús cuando nos aconseja buscar a los hermanos infelices, toda vez que estemos al frente de una mesa abundante.

No siempre conseguirás reunir compañeros de lucha en banquetes festivos; entretanto, es importante recordar que el Sol, cada día, te abre a la existencia todo un banquete de soberana alegría.

Cada mañana; alargas tus brazos en la exaltación del calor y de la vida, piensas en armonía con el justo discernimiento; usas el verbo en la expresión de los deseos más íntimos y, sobre todo, puedes extender el propio sentimiento en forma de cariño y comprensión. Seguir leyendo “Diariamente”

Jesús y Desafíos

El proceso de evolución constituye para el Espíritu un gran desafío.

Acostumbrado a las vibraciones más fuertes en el campo de los sentidos físicos, solamente cuando el dolor lo visita es cuando él comienza a aspirar por impresiones más elevadas, en las cuales encuentre alivio, anhelando por conquistas más importante.

Viviendo en la lucha constante contra los factores constringentes del estadio en que se demora, de vez en cuando experimenta paz, que pasa a querer en forma duradera. Seguir leyendo “Jesús y Desafíos”

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