¡Mamá, estoy aquí!

Hace algunos meses atrás la señora … había visto desencarnar a su única hija de catorce años, objeto de toda su ternura y muy digna de sus lamentos por las cualidades que prometían hacer de ella una mujer cabal. Esta joven había sucumbido a una larga y dolorosa enfermedad.

La madre, inconsolable ante esta pérdida, veía que su salud se alteraba a cada día y repetía sin cesar que pronto ella iría a reunirse con su hija. Informada de la posibilidad de comunicarse con los seres del Más Allá, la señora … resolvió buscar, en una conversación con su hija, un alivio a su pena. Seguir leyendo “¡Mamá, estoy aquí!”

La mujer de Samaria

Samaria ya no disfrutaba de las glorias que poseyera anteriormente, durante la época de esplendor y de crueldad de Acab y Jezabel. Destruida en el año 722 (A.C.) por Sargón II, hermano y sucesor de Salmanasar V, se habían instalado allí los asirios, pueblos exiliados de todas partes del Imperio, que se establecieron en una amalgama de razas y creencias generalizadas. (*)

Como la profunda separación que se había llevado a cabo en el año 925 (A.C.) perduraba en la época de Esdras, después de la muerte de Salomón, un sacerdote de Sión, desligado del Templo, irguió sobre el monte Garizín un fastuoso santuario, para rivalizar con el de Jerusalén. Seguir leyendo “La mujer de Samaria”

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