El espíritu de la concepción

¡Pobre Ser! Cuán penosa fue tu peregrinación en la tierra, y con cuánta resignación sufriste la terrible prueba que tu pedirías en la erraticidad. Tú eras joven y simpática, tu voz de ruiseñor y tu gracia andaluza, eran el encanto de todos los que te trataban. Adorada de tu esposo y querida de tus hijos, cruzabas por una senda de flores que para ti brotaron en el erial de la vida.

¡Eras feliz!, las mujeres te envidiaban, los hombres te bendecían: la buena sociedad te recibía en sus salones y los pobres rogaban por ti. ¿Qué más podías desear? Pero esto era demasiada felicidad para la tierra; tu esposo para asegurarte un porvenir, cruzó los mares hasta llegar a las playas de Filipinas. Tu hija Lucia, aquella blanca rosa de los Alpes, aquella humilde violeta de los prados, dejó este planeta por otro mundo mejor, y los dos hijos que te quedaban se fueron a besar la tierra bendita que descubrió Colón y te quedaste sola, con tus recuerdos y tu esperanza en Dios. Eras buena cristiana, pero tu Dios era el de la ley mosaica, terrible y sombrío, iracundo y vengativo: y. tus noches fueron. tristes y desconsoladoras. Seguir leyendo “El espíritu de la concepción”

Ante el amigo sublime de la cruz

Hoy, Señor, me arrodillo ante la cruz donde expiraste entre ladrones…

Amigo Sublime, ¡dígnate a bendecir las cruces que merezco!… De ti anunció el profeta que te levantarías, junto al pueblo de Dios, como arbusto verde en suelo árido; que no permanecerías, entre nosotros, como los príncipes encastillados en la gloria humana, sino como hombre de dolor, probado en los trabajos y sufrimientos; que pasarías por la Tierra ocultando tu grandeza a nuestros ojos, como leproso humillado y despreciable, pero que, en tus llagas y siguiendo tus pasos, sanaríamos nuestras iniquidades, redimiendo nuestros crímenes; que podrías revelar al mundo la divinidad de tu ascendencia, demostrando tu infinito poder y que, sin embargo, preferirías la suprema renuncia, caminando como oveja silenciosa hacia el matadero; y que, aunque señalado como el Elegido Celeste, serías sepultado como ladrón común… Seguir leyendo “Ante el amigo sublime de la cruz”

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