septiembre 2017 – Luz Espiritual

El poder y vanidad

Mucho se habla de las miserias humanas. Se habla especialmente de la miseria económica. Pero, al lado de las miserias materiales hay otras de más gravedad, que son las miserias morales. La vanidad es una de ellas. Se mezcla a todas las acciones humanas y mancha los pensamientos más delicados. Penetra en el corazón y en el cerebro. Como hierba mala, la vanidad ahoga a la bondad.Todas las virtudes son aniquiladas por su veneno. Hace que los hombres se olviden de Dios, que se constituye en socorro apenas implorado en los momentos de aflicción, y jamás el amigo invitado al banquete de la alegría. La vanidad por sí sola se constituye en un obstáculo al progreso moral de los hombres, pero cuando anda de la mano con el poder, se vuelve nefasta. Seguir leyendo “El poder y vanidad”

Regeneración de la humanidad. París, 25 de abril de 1866

(Resumen de las comunicaciones dadas por las Sras. M… y T…, en estado sonambúlico.)

Los acontecimientos se precipitan con rapidez, por eso ya no os decimos, como antiguamente: “Están próximos los tiempos”. Ahora decimos: “Los tiempos han llegado”. Por estas palabras no debéis imaginar un nuevo diluvio, ni un cataclismo o un desastre general. Convulsiones parciales del globo se han producido en todas las épocas y aún se producen, porque son inherentes a su constitución, pero no representan las señales de los tiempos. No obstante, todo lo que ha sido predicho en el Evangelio debe cumplirse, y se cumple en este momento, conforme lo comprenderéis más tarde. Pero no toméis las señales anunciadas más que como símbolos que precisan ser comprendidos según el espíritu y no según la letra. Seguir leyendo “Regeneración de la humanidad. París, 25 de abril de 1866”

Embellecer el alma

«Comparado con el espíritu, el cuerpo es una materia grosero, no es más que la envoltura del espíritu como el vestido lo es del cuerpo. » El Libro de los Espíritus. (Allan Kardec)

Actualmente, esta sociedad nuestra, tan materialista, induce a los jóvenes a conseguir esos cuerpos tan delgados, a veces esqueléticos, que lucen los modelos de hoy en día, perjudicando cada vez más el equilibrio emocional de quienes quieren imitarlos, a veces muchachos o muchachas muy jóvenes.

Las cualidades morales de las personas, en general, no son tan apreciadas como su posición o su belleza física. Seguir leyendo “Embellecer el alma”

Instrucción acerca de la salud del Sr. Allan Kardec. París, 23 de abril de 1866

(Comunicación particular; médium: Sr. D…)

Visto que la salud del Sr. Allan Kardec se ha ido debilitando a consecuencia de las tareas excesivas que superan sus fuerzas, me veo en la obligación de repetir, de nuevo, lo que ya le he dicho tantas veces: Necesitas reposo; las fuerzas humanas tienen límites que el deseo de ver que la enseñanza progresa te lleva en numerosas ocasiones a superar. Estás equivocado, porque al proceder de ese modo no acelerarás la marcha de la doctrina, sino que arruinarás tu salud y te colocarás en la imposibilidad material de acabar la tarea que has venido a desempeñar en la Tierra. Seguir leyendo “Instrucción acerca de la salud del Sr. Allan Kardec. París, 23 de abril de 1866”

Es preciso luchar contra la corriente para llegar a la orilla

Habitúese a, serenamente, esperar, aprender, trabajar y descansar con dignidad. No es, de manera alguna, el bienestar, la vida tranquila, la ociosidad, sino las pruebas y las dificultades que disciplinan al hombre, trayendo a su conciencia la luz, la tranquilidad, el equilibrio.

La vida es siempre fuerza de la adversidad que representa la permanente construcción del carácter.

En la tierra, hay plantas que necesitan que sus hojas sean maceradas para exhalar su más reconfortante perfume, así también hay hombres que necesitan pasar por pruebas para alcanzar lo más profundo de su propio ser, haciendo el autoconocimiento. Seguir leyendo “Es preciso luchar contra la corriente para llegar a la orilla”

La nueva generación. Lyon, 30 de enero de 1866

(Grupo Villon; médium: Sr. G…)

La Tierra vibra de alegría; está próximo el día del Señor; todos los que entre nosotros van al frente aspiran a entrar en la liza. El brío de algunas valerosas almas encarnadas ya agita sus cuerpos hasta casi despedazarlos. La carne interdicta no sabe qué pensar, pues un desconocido ardor la devora. Aquellas serán liberadas porque los tiempos han llegado. Una eternidad está a punto de expirar; una eternidad gloriosa va a surgir en breve, y Dios procede al recuento de sus hijos.

El reinado del oro cederá lugar a un reinado más puro; el pensamiento será dentro de poco soberano, y los Espíritus escogidos que desde las más remotas eras vinieron a iluminar los siglos en que vivieron para servir de balizas a los siglos venideros, habrán de encarnar entre vosotros. ¿Qué digo? Muchos ya están encarnados. Seguir leyendo “La nueva generación. Lyon, 30 de enero de 1866”

Capitulo 10. Perdón y vida

Si deseas la bendición de la paz, simplifica la propia vida para que la tranquilidad te favorezca.

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Aprende a vivir el minuto que Dios te presta en el cuerpo físico, ahorrando la luz del conocimiento noble y haciendo a los otros el bien que puedas.

***

Ayuda, perdona, trabaja, ama y sirve, gastando sensatamente los recursos que el Cielo te situó en el camino y en las manos, como quien sabe que la Contabilidad Divina a todos nos busca en el preciso instante del momento justo. Seguir leyendo “Capitulo 10. Perdón y vida”

El Regalo

Era el día del cumpleaños de la madre de Rogerio. Él salió de su casa, temprano, a fin de buscar un regalo para darle a ella. En el camino, Rogerio encontró a Doña Gallina y le dijo:

– ¡Buen día, Doña Gallina!

– ¡Buen día, Rogerio!. ¿En que puedo servirte ?

– ¿La Señora no tendría alguna cosa que yo pudiera darle a mamá? Hoy es su cumpleaños. Seguir leyendo “El Regalo”

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