El buscador

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador. Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco ese alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente para quien su vida es una búsqueda.

Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Seguir leyendo “El buscador”

El joven del manto marrón

El evangelizador anónimo

El Evangelio es fuente inagotable de enseñanzas y ejemplos, teniendo en Jesús su protagonista máximo. Sumergido en sus palabras, el lector encontrará esclarecimiento y consolaciones, al mismo tiempo encontrará, en los incontables personajes de la Buena Nueva, la motivación, la lección, el ideal concretizado por el testimonio en el Bien, al contacto con el Maestro. Seguir leyendo “El joven del manto marrón”

Los colores

Hallándome una tarde en un hermoso jardín, me sorprendió con su agradable visita una joven ciega, de la cual ya me había ocupado en otros artículos, porque desde que la conocí me fue por extremo simpática: Milagros, que cuenta dieciséis primaveras. Su vida es ahora la misma que en años anteriores: vive en la sombra, escuchando los lamentos o las imprecaciones de su padre, que hace más de diez años que no puede moverse por sí solo y pasa el día sentado en una silla, y oyendo a la vez las amargas quejas de su madre, débil y enferma a fuerza de privaciones, de trabajos superiores en mucho a su endeble organismo, pareciendo poco menos que imposible, que pueda resistir tantos sufrimientos.

Sabido es que la miseria, en muchas ocasiones, hasta embrutece al individuo, porque éste no piensa más que en los medios de atender a las indispensables necesidades de la vida, y se estrecha el círculo de sus relaciones, pues todo el mundo, por regla general, huye de los pobres, cuyo trato entristece a los que tienen el corazón sensible, y aburre a los indiferentes, que no buscan en sus semejantes más que distracciones y pasatiempos. Seguir leyendo “Los colores”

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