No poseáis oro

9. No poseáis oro, ni plata, ni dinero en vuestras fajas. – Ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón, porque digno es el trabajador de su alimento.

10. Y en cualquier ciudad o aldea que entrareis, preguntad quién hay en ella digno, y estaos allí hasta que salgáis. – Y cuando entréis en la casa, saludadla diciendo: Paz sea en esta casa. Y si aquella casa fuese digna, vendrá sobre ella vuestra paz; mas si no fuere digna, vuestra paz se volverá a vosotros. Y todo el que no os recibiere, ni oyere vuestra palabra, al salir fuera de la casa o de la ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies. – En verdad os digo que será más tolerable a la tierra de los de Sodoma y de Gomorra en el día del juicio, que a aquella ciudad.

(San Mateo, cap. X, v. de 9 a 15).

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Hechizos

Augusto Comte enseñaba que el hombre religioso, análogamente a sus antepasados de los períodos primitivos, se prende a múltiples hechizos por la necesidad de una fe materializada, siendo la religión una creencia que lo esclaviza y humilla. Y en la actualidad no faltan aquellos que afirman, apoyados en grosero materialismo, que la «religión es el opio para las masas».

Examinando la cuestión, estamos de acuerdo que la ignorancia engendró, desde épocas muy remotas, pequeños hechizos para retener en sus mallas a cuantos no disponían de lucidez espiritual para elucidar los problemas de la fe en sus variadas manifestaciones…

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