El Espiritista, la Conciencia, la Esperanza, el Amor

El iniciado en la Doctrina de los Espíritus, debe vivir la preocupación constante de evaluarse, hacer reflexión, procurando mejorar siempre su conducta, aceptando el prójimo como se presenta, por tanto, es feliz.

El materialista, aquel que no cree en el espíritu, se dice superior, racional en todas las situaciones, hallando defectos en todos, nunca en su persona, viviendo una fingida felicidad, por tanto es infeliz.

El espiritismo, por su doctrina, enseña al hombre, que el dolor es la temple de la vida terrena, no debiendo, el espiritista, sublevarse cuando tenga que pasar por la experiencia del dolor, pero procurar transformarla en energía positiva, que lo ayudara a soportar todas las pruebas con dignidad. Seguir leyendo “El Espiritista, la Conciencia, la Esperanza, el Amor”

Sexo y compromisos

El problema del sexo es, invariablemente, problema del espíritu.

Reencarnado para la superior aspiración de las recuperaciones morales, en vista de los impositivos de la evolución, el espíritu elabora, con los recursos de que dispone, el domicilio de células que se tornan en valioso instrumento para las operaciones de rescate y crédito, en la esfera física.

Abusos del ayer surgen como limitaciones del hoy.

Desgastes del pasado aparecen como carencia de ahora. Seguir leyendo “Sexo y compromisos”

Interpretando los símbolos

Una vez un monje mendicante llegó a un monasterio en busca de alojamiento. Según la tradición lo normal era entablar con el recién llegado un debate sobre distintos aspectos de la enseñanza budista en el que se ponía a prueba tanto al huésped como a los monjes del cenobio. Pero aquel día todos estaban muy cansados, así que el abad decidió que el debate corriera a cargo de un monje que, además de tuerto, tenía pocas luces.

El abad decidió aconsejarlo:

-Como no tienes mucho conocimiento ni facilidad de palabra, procura que el debate se haga en silencio, y además intenta que sea lo más corto posible. Seguir leyendo “Interpretando los símbolos”

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