La compasión

La compasión es el más santo de los amores. Todos los afectos terrenales se parecen a los prestamistas usureros, que sacan a un pobre de un apuro para hundirlo luego en la miseria y en la ruina cobrándole el ciento por ciento de intereses en sus préstamos. De igual manera el cariño puramente terrenal, en sus diversas gradaciones, exige la correspondencia a sus demostraciones y sacrificios. Tiene tan imperiosas exigencias el amor, que puede considerarse como un cambio de egoísmos, capaz de acabar con la paciencia hasta de aquellos que, tomando ejemplo de Job, sufren sin murmurar las desconfianzas irritantes de los celos, las reconvenciones intempestivas y violentas y toda esa cohorte de majaderías que empequeñecen y hacen insoportables ciertas afecciones humanas. Seguir leyendo “La compasión”

Sufrimientos en la mediumnidad

Identificado con los principios espiritistas, en la mediumnidad, tienes la impresión de que, depuradas las antenas psíquicas, registras angustias, temores e inquietudes antes ignoradas.

Encuentras esto extraño.

Muchas veces asimilas el pensamiento que invade tu pensamiento y te dejas desanimar.

Frecuentemente, recelos infundados vitalizan fantasmas que se corporifican en tu mente, dominándote en estados dolorosos y deprimentes. Seguir leyendo “Sufrimientos en la mediumnidad”

No os olvidéis del prójimo

No seáis obstinados en el egoísmo. El egoísmo hace sufrir, con reflejos en el cuerpo físico, que padece con la concentración de elementos corrosivos.

El prójimo, que Jesús tanto amaba, precisa de vosotros, tanto como precisáis de él. Ese intercambio es la vida de todos nosotros, uniéndonos con la vida de Dios.

No os olvidéis del prójimo a despecho de vuestras obligaciones, porque cuando no intentamos amar a alguien, inventamos disculpas de toda orden y nos distanciamos de mil maneras y a través de varios disfraces. Seguir leyendo “No os olvidéis del prójimo”

Volver arriba