Socorro siempre

Quien se dispone a agredir, verbalmente y a acusar siempre, encuentra panoramas sombríos en todo lugar, para vociferar.

El maledicente se convierte en un recipiente impuro cargado de emanaciones deletéreas, emanando olores desagradables.

Tiene la visión empañada por las tinieblas de la sospecha, el corazón amargado por el clima de la intranquilidad, la mente atormentada por el suplicio de la duda.

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No siempre es lo mismo

Un hombre noble y sereno viajaba con su burro por unos parajes solitarios. En un trecho del camino aparecieron unos bandidos y le robaron el burro y todo lo que llevaba.

Despojado de sus posesiones, aquel hombre continuó sus camino andando tranquilamente. Ante aquella actitud, el jefe de los salteadores dijo a sus secuaces:

-Es rara la actitud de ese individuo. Los demás suplican y ruegan por sus bienes.

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