Resurrecciones

La hija de Jairo

37. – Y habiendo pasado otra vez Jesús en barco a la otra orilla, cuando estaba junto al mar, una multitud de pueblo se reunió a su alrededor. Y un jefe de la sinagoga, de nombre Jairo, vino a buscarlo; y encontrándolo se postró a sus pies, – y le suplicaba con gran insistencia, diciéndole: Tengo una hija que está en el fin; ven a poner sobre ella la mano para curarla y salvarle la vida.

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El mal engendra el mal

I

Desde Cayey, Puerto Rico, me escribe Faustino Isona lo siguiente:

«Hermana mía: ¡Cuántas desdichas pesan sobre la humanidad! ¡Cuántas monstruosidades se contemplan! Muchos casos horrorosos acontecen, pero le voy a manifestar dos, que no sé cuál de ellos pesará más en la balanza eterna de la vida.

«Hace pocos días un joven puso fin a la existencia de su padre de una manera horrorosa, verdaderamente cruel, según ha informado la prensa de este país. No sé los motivos que originaron tan desastrosa tragedia, pero yo creo que tan triste suceso tendrá su origen en la historia del pasado de esos dos infelices.

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Salud

Ya hablamos muchas veces que el dolor es el presagio de la verdadera salud. Ella es, pues, la mensajera del equilibrio orgánico, bastando que vengamos a entenderla en su profundidad. No obstante, cuando ella llega y golpea en nuestra puerta, debemos tener condiciones para recibirla, dentro de la ética que el buen sentido especula, garantizando, así, la paz en nuestra conciencia.

No existe nada equivocado en el mundo de las formas, ni en el mundo de las antiformas. Todo es correcto con los planes de Dios.

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