Correspondencia entre Billor y Deleuze

delanneEscuchemos ahora a un segundo y autorizado testigo, médico y hombre muy honrado, el venerable Billot, afirmar, en la correspondencia que sostuvo con Deleuze, su creencia en los espíritus.

“Un fenómeno que comprobase positivamente la existencia de los espíritus, de esos seres inmateriales que, según los espíritus fuertes, no pueden en modo alguno impresionar los sentidos del hombre, sería muy apropiado, sin duda, para excitar la curiosidad pública y llamar, sobre todo, la atención de los sabios de todos los países, fuere la que fuere su opinión a este respecto… Pues bien, este fenómeno existe. Esta aserción, que a primera vista parece una paradoja, por no decir una extravagancia, no deja por ello de ser una gran verdad.”

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Lección para un hijo

sadhuEran los últimos años del siglo XIX. En el pueblo de Rampur en India, el hijo del gobernador del distrito fue al bazar para comprar dulces. En el camino encontró a una señora anciana, harapienta, mendigando. Compadecido, hizo lo que había visto a su madre hacer muchas veces: le dio las monedas que traía y volvió a casa sin los dulces. Sin embargo, el niño Sundar Singh continuó inquieto. Estaba seguro que aquellas moneditas que había dado no serían suficientes para remediar las urgentes necesidades de aquella mujer. Él había visto el viento frío agitar sus harapos alrededor del cuerpo delgado y deseó poder abrigarla mejor.

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La Iglesia de Roma en América del Sur

emmanuel_chico_xavierLa Iglesia Romana se mueve en América del Sur. Sintiendo los peligros de Europa, donde los productos ideológicos de nuevas doctrinas le crearon una situación profundamente embarazosa, la organización política del catolicismo se vuelve para la América Meridional, donde los neolatinos, viviendo la existencia reflejo de los grandes centros occidentales, trabajan aun por adquirir una personalidad colectiva. Los últimos congresos eucarísticos en Argentina y en Brasil representan el apogeo de sus actividades, en el sentido de mantener su falsa posición, a costa de exterioridades suntuosas, dentro de aquella megalomanía característica de las águilas dominadoras del imperio romano.

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Historia de un presidiario

amaliadsYo quisiera, hijos míos, procuraros toda la luz que necesitan vuestras inteligencias para que podáis dar en la actual existencia un paso agigantado en el camino de vuestra vida hacia la perfección infinita que tanto anheláis.

Me he propuesto, desde el espacio, contaros historias reales de la vida, para que, deleitándoos, su lectura no os canse y sepáis encontrar en ellas el verdadero sentido, el fondo íntimo, que manifiestan estas mis narraciones de ultratumba. Leedme, pues, en espíritu, y dejad la letra. Y, como me he propuesto, repito, ser vuestra Madre y Maestra, cariñosamente unas veces, enérgica otras, trataré de inculcaros, en mis historietas, las ideas de amor y enseñanza, que son la base eterna del progreso del espíritu. Empiezo:

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¡Levantaos!

menezesHijos, levantaos de la caída en que, inadvertidamente, os arrojasteis. No permanezcáis estirados en el suelo del desespero y de la inercia, aguardando que manos anónimas y abnegadas tomen por vosotros la decisión que os compete de proseguir caminando con los propios pies.

Levantaos y continuad, vacilantes hacia adelante.

Reconsiderad la trayectoria y tened cautela contra nuevas posibles caídas. Manteneos todo el tiempo vigilantes y no os descuidéis un solo instante de la trampa traicionera de vuestros males. Apoyaos en los encargos que os cabe cumplir, en relación al prójimo, y no os concedáis excesivo tiempo en las necesidades personales. Olvidaos, cuanto podáis, en las tareas del bien.

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Bendice con alegría

Divaldo#1Bendice con alegría cada oportunidad evolutiva. El dolor enfrentado con resignación disminuye de intensidad, tanto como soportado en silencio pasa con más rapidez.

Nunca te alcanzan los sufrimientos que no merezcas, así como no pasarás por la Tierra, en régimen de excepción, sin enfrentarlos.

Las Leyes de Dios son iguales para todos. Sustituyendo el amor que escasea, el dolor es la maestra que impulsa el avance.

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Las lesiones del alma son más mortificadoras.

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