De la obsesión

kardec237. En el número de escollos que presenta la práctica del Espiritismo, es menester poner en primera línea la obsesión, es decir, el imperio que algunos Espíritus saben tomar sobre ciertas personas. Esta nunca tiene lugar sino por Espíritus inferiores que procuran dominar; los Espíritus buenos no hacen experimentar ninguna contrariedad; aconsejan, combaten las influencias de los malos, y si no se les escucha se retiran. Los malos, por el contrario, se unen a aquellos sobre los cuales pueden hacer presa; si llegan a tomar imperio sobre alguno, se identifican con su propio Espíritu y le conducen como a un verdadero niño.

Leer másDe la obsesión

Antagonistas

andreluzEl adversario en quien usted juzga encontrar un modelo de perversidad tal vez sea solo un enfermo necesitado de comprensión. Reconozcamos el hecho de que, muchas veces, la persona nos parece indigna simplemente por no adoptar nuestros puntos de vista. Respetemos al enemigo porque es posible que sea el portavoz de verdades que aún desconocemos, inclusive con relación a nosotros.

Si alguien lo hirió, perdone inmediatamente, frustrando el mal en su origen. La crítica de los demás sólo podrá traerle perjuicio si usted consiente. La mejor manera de aprender a disculpar los errores ajenos es reconocer que también somos humanos, capaces de errar, tal vez aún más desastrosamente que los demás.

Leer másAntagonistas

En el júbilo de servir

vivir y dejar vivirAsí también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos. – Jesús (Lucas 17:10)

Guarda tu alma en el júbilo de servir.

No reclames honras, por más alto que te parezca el triunfo en tus manos.

Si la tierra se juzgase dueña del árbol que fructifica en su suelo, intentando negarle amparo, no haría más que privarse de la protección que el vegetal le dispensa, y si el árbol se presumiese propietario de la tierra que lo soporta, huyendo de sus bases, nada más conseguiría que la eliminación de sí mismo.

Leer másEn el júbilo de servir

La invitación

indioOriah Soñador de la Montaña, Anciano Indio, Mayo 1994

No me interesa lo que haces para ganarte la vida. Quiero saber cuál es tu dolor, y si te atreves a soñar que te permites encontrar lo que tu corazón añora.

No me interesa cuantos años tienes. Quiero saber si te arriesgarías a parecer un tonto por amor, por tus sueños o por la aventura de estar vivo.

No me interesa que planetas hacen la cuadratura de tu luna. Quiero saber si has tocado el centro de tu propio dolor, si las traiciones de la vida te han abierto o si te has encogido y cerrado por el temor a sentir más dolor! Quiero saber si puedes sentarte con el dolor, mío o tuyo, sin moverte para esconderlo o para resolverlo.

Leer másLa invitación