Del egoísmo

kardec913 – Entre los vicios, ¿cuál puede considerarse como radical?
– Muchas veces lo hemos dicho: es el egoísmo; de él deriva todo el mal. Estudiad todos los vicios y veréis que en el fondo de todos está el egoísmo. En vano los combatiréis y no conseguiréis extirparlos hasta que no hayáis atacado el mal en su raíz, hasta que no hayáis destruido la causa. Por tanto, que todos vuestros esfuerzos tiendan a ese objetivo, porque él es el verdadero cáncer de la sociedad. Cualquiera que desee aproximarse desde esta vida a la perfección moral, debe extirpar de su corazón todo sentimiento de egoísmo, porque el egoísmo es incompatible con la justicia, el amor y la caridad; neutraliza todas las otras cualidades.

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Al acecho

ErraticidadLuis Borges, denodado obrero de la Causa Espírita en San Pablo, cruzaba tranquilamente la Avenida San Juan de la capital bandeirante, cuando fue alcanzado por una bala de revólver, lo que generó un gran revuelo. Ciudadanos y guardias. Silbidos y exclamaciones. Un pobre joven desconocido, que portaba un arma, fue apresado y llevado ante la presencia de la víctima.

Borges se mostraba asustado pero mantenía la serenidad. La bala sólo había perforado el libro que sostenía con una de sus manos apoyada sobre el pecho. Ese libro era “El Evangelio según el Espiritismo”, con el que se dirigía a cierta reunión a favor de un enfermo.

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Un viaje periespiritual

delanneUno de los miembros de la Sociedad Espiritista, habitante en Boulogne-sur-Mer, escribió la siguiente carta el 26 de julio de 1856 a Allan Kardec:

“Un hijo mío, después que le he magnetizado por orden de los espíritus, se ha convertido en un médium muy raro, por lo menos en lo que me ha revelado en estado sonambúlico, en el cual yo le he puesto, a petición suya, el 14 de mayo último y cuatro o cinco veces después. “Para mí está fuera de duda que mi hijo, despierto, conversa libremente con los espíritus por mediación de su guía, que él llama familiarmente su amigo; que a su voluntad se transporta en espíritu donde desea, y voy a citar un ejemplo del que tengo las pruebas escritas en las manos.

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El sentido de la vida

herculano¿Por qué y para qué vivimos? La respuesta a esta pregunta es de gran importancia para comprender el problema de la obsesión. Según el Espiritismo, vivimos para desarrollar los potenciales psíquicos de que todos estamos dotados. Nuestra existencia terrena tiene por finalidad la trascendencia, o sea, la superación constante de nuestra condición humana. Desde el nacimiento hasta nuestro último día pasamos por las experiencias que desarrollan nuestras aptitudes innatas, en todos los sentidos. El niño recién nacido crece día a día, desarrolla su organismo, aprende a comunicarse con los demás, a hablar y a razonar, a querer y a actuar para conseguir lo que quiere. Trasciende la condición en que nació y pasa a fases superiores de la infancia, entrando más tarde en la adolescencia y después en la juventud, en la edad madura y en la vejez.

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El buen ladrón

Humberto-de-CamposAlgunos días antes de la prisión del Maestro, los discípulos, en sus discusiones naturales, comentaban el problema de la fe, con el deseo desordenado de cuantos se aproximan a los asuntos graves de la vida, intentando, apresuradamente, llegar a una solución.

— ¿Cómo será esa virtud? ¿De qué forma la conservaremos intacta en el corazón? — preguntaba Leví, con atormentados pensamientos. Tengo la convicción de que solamente el hombre culto puede conocer toda la extensión de sus beneficios.

— No tanto así — decía Santiago, su hermano —, creo que basta nuestra voluntad, para que la confianza en Dios esté viva en nosotros.

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Necesidad esencial

Emmanuel-“Pero yo rogué por ti, para que tu fe no desfallezca.” – Jesús (Lucas, 22:32)

Es justo destacar que Jesús, consciente de que Simón permanecía en un mundo en el que imperan las ventajas de carácter material, no intercediese, junto al Padre, a fin de que no le faltasen recursos físicos, tales como la satisfacción del cuerpo, la remuneración sustanciosa o la consideración social.

El Maestro dice haber pedido al Supremo Señor para que en Pedro no se debilite el don de la fe.

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La búsqueda de Dios

luzEn todas las épocas de la Humanidad, no hubo cultura, pueblo, tradición que no tuviese un profundo sentimiento acerca de la Divinidad.

Al principio, ese Ser superior era confundido con Sus obras. Por eso, la idea era que había muchos. Eran dioses en acción la tempestad, las tormentas marinas, la erupción del volcán. Por otras partes, eran concebidos como casi humanos en su aspecto, en sus pasiones, deseos, anhelos.

En la dificultad de trascender al pensamiento, la idea de la Divinidad no se apartaba de lo que estaba al alcance de los sentidos. Fue la madurez frente de la vida que permitió una comprensión del monoteísmo, de un Dios Creador de todo y de todos.

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