Código penal de las vidas futuras

allankEl espiritismo no viene pues, con su autoridad privada, a formular un código de fantasía; su ley por lo que toca al porvenir del alma, deducida de las observaciones tomadas en el hecho, puede resumirse en los puntos siguientes.

1) El alma o espíritu sufre en la vida espiritual la consecuencia de todas las imperfecciones de que se nos ha despojado durante la vida corporal. Su estado dichoso o desgraciado es inherente al grado de depuración o de sus imperfecciones.

2) La dicha perfecta es inherente a la perfección, esto es, a la depuración completa del Espíritu. Toda imperfección es a la vez una causa de sufrimiento y de goce, de la misma manera que toda cualidad adquirida es una causa de goce y atenuación de los sufrimientos.

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Diferentes acreedores

Emmanuel-“Pero, yo, os digo: amad a vuestros enemigos.” – Jesús (Mateo, 5:44)

El problema del enemigo merece siempre estudios más cuidadosos.

Es cierto, nadie podrá adherirse, de pronto, a la completa unión con el adversario del día de hoy, como Jesús no pudo reírse con los perseguidores, en el martirio del Calvario.

Entretanto, la advertencia del Señor, pidiéndonos amar a los enemigos, se reviste de una profunda significación en todas las facetas por las cuales la examinemos, movilizando los instrumentos del análisis común.

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Divaldo Pereira: un espíritu del más acá

divaldo_pereira¿Qué niño de cuatro años no sale huyendo si ve a una anciana que dice ser su abuela y está muerta?

Divaldo, no.

El reconocido médium y espiritista asegura que era un niño cuando se le apareció el primer espíritu. Era el de María Catalina, su abuela, a quien no conocía. Ana, la madre de Divaldo, se aterrorizó, porque el pequeño insistía en que la anciana quería hablar con ella. Entonces, la mujer, quien nunca conoció a su madre (porque murió cuando ella estaba pequeña), lo llevó donde una hermana de ella, quien sí alcanzó a conocerla. El espíritu seguía dejándose ver de Divaldo, aún en la casa de su tía. La hermana de su madre le preguntó qué ropa usaba el supuesto espíritu.

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El siervo bueno

ZaqueoLa condenación de las riquezas se afirmó en el espíritu de los discípulos, con profundas raíces, a tal punto que, en varias ocasiones, Jesús fue obligado a intervenir de forma a poner fin a contiendas injustificables. De vez en cuando, Tadeo parecía querer imponer a los asistentes a las predicaciones del lago, la entrega de todos los bienes a los necesitados; Felipe no dudaba en afirmar que nadie debía poseer más que una camisa, constituyendo una obligación dividir todo con los infortunados, privándose cada cual de lo indispensable a la vida.

— ¿Y cuándo el pobre nos surge solamente por las apariencias? — replicaba juiciosamente Leví. —Conozco hombres acomodados que lloran en la colecturía de Cafarnaúm, como miserables mendigos, apenas con la finalidad de eximirse de los impuestos. Sé de otros que extienden las manos a la caridad pública y son propietarios de tierras extensas. ¿Estaríamos edificando el Reino de Dios, si favoreciésemos la explotación?

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