Guerras

kardec742. ¿Qué causa arrastra al hombre a la guerra?
Predominio de la naturaleza animal sobre la espiritual y dominación de las pasiones. En estado de barbarie, los pueblos no conocen otro derecho que el del más fuerte, y de aquí que la guerra sea su estado normal. A medida que el hombre progresa, se hace menos frecuente aquélla; porque éste evita sus causas, y cuando la guerra es necesaria, el hombre la hace con humanidad.

743. ¿Desaparecerá algún día la guerra de la tierra?
Sí, cuando los hombres comprendan la justicia, y practiquen la ley de Dios; entonces serán hermanos todos los pueblos.

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Tedio

simonetti1-¿Usted ha mantenido contacto con suicidas desencarnados?
Frecuentemente. Como he acentuado, es un número mayor de lo que se supone. Mucha gente simula muerte natural o por accidente, para cobrar un seguro de vida, que no se paga por suicidio. También lo hacen por evitar problemas mayores para los familiares. Existen en la literatura espírita innúmeros episodios tocando esa situación.

2-¿Cuál es el motivo más banal con el que se encontró?
Conversé, en cierta ocasión, con un chico que intentó el suicidio, ingiriendo altas dosis de somníferos. Socorrido a tiempo, estaba internado en el hospital, en recuperación. Le pregunté sobre sus motivos. ¿Se peleó con la novia? ¿Se desentendió de los padres? ¿Estaba desempleado? ¿Descubrió ser portador de una grave enfermedad? Respondió que no era nada de eso. Intentó el suicidio simplemente por estar enfadado.

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La lección de la vigilancia

HcamposAproximándose el final de su paso por los caminos de la Tierra, reunió Jesús a los doce discípulos, con la finalidad de consolidar en sus corazones los santificados principios de su doctrina de redención.

En aquel crepúsculo de oro, por feliz coincidencia, todos se encontraban en Cesarea de Filipo, donde el paisaje maravilloso descansaba bajo las bendiciones del cielo. Jesús miró serenamente a los compañeros y, al cabo de larga conversación, en que les había hablado confidencialmente de los grandiosos servicios del futuro, preguntó con interés afectuoso:

— Y ¿qué dicen los hombres a mi respecto? ¿Habrán de algún modo comprendido la substancia del mis prédicas?…

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