Al margen del sexo

Emmanuel2Sed, pues, severos para con vosotros e indulgentes para con los demás. Pensad en el que juzga sin apelación que ve los pensamientos secretos de cada corazón y que por consiguiente, excusa muy a menudo las faltas que vosotros vituperáis, o condena lo que excusáis, por que conoce el móvil de todos los actos y por que vosotros, que gritáis tan alto ¡anatema!, quizás habéis cometido faltas más graves. Ítem 16, del capitulo X

Compañeros terrenales, frente a todos los problemas y complicaciones del sexo, absteneos de censurar o de condenar. Todos nosotros (los Espíritus en perfeccionamiento) estamos emergiendo de un pasado milenario, en que las tramas del alma se entretejían en laberintos de la sombra, para que las bendiciones del aprendizaje se grabaran en el Espíritu. Aun así nos hallamos muy lejos de las metas a las que necesitamos llegar.

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El fénix

colavidaAl ver que el público presente en el auto de fe de Barcelona recogía las cenizas y los pequeños pedazos que quedaron de las obras espíritas quemadas, el Capitán Ramón Lagier y Pomares dijo en alta voz: «Os traeré todos los libros que queráis al otro viaje de Marsella».

La buena voluntad y el valor del capitán alicantino eran inmensos. Sin embargo, era necesario encontrar un medio de atender de manera continua a la demanda por libros espíritas en España, que se había incrementado considerablemente debido a la amplia divulgación que el auto de fe de Barcelona le había proporcionado al Espiritismo. José María Fernández Colavida sintió que había llegado el momento de publicar El libro de los Espíritus en español. No obstante, la publicación de esa obra no le costaría solamente el trabajo intelectual de la traducción y el esfuerzo financiero para la impresión. Fernández Colavida también correría el riesgo de sufrir las persecuciones y los castigos de la intolerancia, puesto que aún no había garantía legal, en España, para la libertad de conciencia y de expresión.

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