Cartas intimas

amalia(Aun espiritista)

Hermano mío; Con profunda extrañeza y desconsuelo he leído una carta tuya que la providencia dejo en mi poder algunos momentos. Con la galanura de lenguaje que te distingue, vi grabados en ella varios pensamientos metafísicos, como todos los tuyos, grande en su filosofía, amargos en su análisis.

Te concedo que en la época actual de transición violenta, y dura prueba, en que la civilización legendaria se derrumba, y la deísta razón del porvenir se eleva, sea un periodo de lucha y de fatiga, por que el fanatismo, el dualismo, y el racionalismo se disputan la primacía.

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El auto de fe de Barcelona

colavidaDesde su primera lectura de El libro de los Espíritus, José María Fernández Colavida tomó conocimiento de la advertencia de la espiritualidad superior, contenida en esa obra, de que el Espiritismo tendría que enfrentar grandes luchas, «más contra los intereses que contra la convicción». Hay personas interesadas en combatir el Espiritismo: unas por amor propio; otras por causas absolutamente materiales. Al consagrarse al estudio, a la práctica y a la divulgación del Espiritismo, Fernández Colavida comprobó, por experiencia propia, que esa advertencia tenía fundamento.

En 1861, año siguiente al decisivo encuentro con el Capitán Ramón Lagier y Pomares, en el cual recibió El libro de los Espíritus, Fernández Colavida tuvo su primera prueba de fuego en la labor de difusión del Espiritismo. La escasez de material de estudio y de divulgación del Espiritismo en España era una limitación importante para las tareas espíritas de Fernández Colavida.

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Obras

Emmanuel-chicoxavierMás allá de la muerte, la existencia reclama continuidad.

Miremos, entonces, el espíritu en las obras que efectuamos, espejos que nos reflejan.

La memoria vigorizante brilla a servicio de la consciencia, imponiéndonos la suma de los efectos felices o infelices de los actos que hicimos.

Sin posibilidad más amplia de comunión segura con la retaguardia, todos los males practicados se erigen, de ese modo, como fardos de sombra doblándonos los hombros desfallecientes.

Es ahí que la injusticia y la crueldad nacidas de nuestras manos retoman el paso, a manera de fantasmas obsesivos.

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