La cultura espirita

herculanoEl proceso cultural, siempre en desarrollo, es una secuencia de etapas o ciclos culturales formando “um continuum”. Incluso en el estudio de las culturas aisladas de la más remota antigüedad encontramos siempre sus uniones y connotaciones.

La cultura Espírita no es una excepción y se une a todo el proceso. Se engañaron los que desean adquirir cultura espírita pura. Hoy, más que nunca, el Espiritismo, en todos sus aspectos, está ligado a la llamada Cultura General. Los métodos culturales de investigación, evaluación e interpretación de los fenómenos, de observación y de meditación filosófica son fundamentalmente los mismos en un campo y en el otro, con las especificaciones necesarias en las áreas específicas. Seguir leyendo “La cultura espirita”

Amor fraternal

emmanuel“Permanezca el amor fraternal.” — Pablo. (Hebreos, 13:1.)

Los afectos familiares, los lazos consanguíneos, las simpatías naturales pueden ser manifestaciones muy santas del alma, cuando la criatura las eleva en el altar del sentimiento superior, con todo, es razonable que el espíritu no vaya a caer bajo el peso de sus propias inclinaciones.

El equilibrio es la posición ideal. Por demasía de cuidados, innumerables padres perjudican a los hijos. Por exceso de preocupaciones, muchos cónyuges descienden a las cavernas de la desesperación, enfrentados por los monstruos insaciables de los celos que les aniquilan la felicidad. En razón de la falta de vigilancia, bellas amistades terminan en el abismo de las sombras. Seguir leyendo “Amor fraternal”

La doble vista. Conocimiento de porvenir

kardecSi en estado sonambúlico las manifestaciones del alma se hacen hasta cierto punto ostensible, sería absurdo imaginar que en estado normal estuviese aquella confinada en su envoltura de un modo absoluto, como el caracol en su concha. No es la influencia magnética la que la desarrolla, sino que la hace patente por la acción que ejerce en sus órganos. El estado sonambúlico no es siempre una condición indispensable para semejante manifestación, pues las facultades que hemos visto producirse en aquel estado se desarrollan a veces espontáneamente en estado normal en ciertos individuos. De aquí resulta para ellos la facultad de ver más allá del límite de los sentidos; perciben las cosas ausentes donde quiera que el alma extiende su acción; ven, si podemos servirnos de esta expresión, a través de la vista ordinaria, y los cuadros que describen, los hechos que relatan, se les presentan como por efecto de un espejismo. Este es el fenómeno conocido bajo el nombre de «doble vista». Seguir leyendo “La doble vista. Conocimiento de porvenir”

Soy la imagen que ella lleva

auto-amorY así él lo hacía cada noche con la hija pequeñita: se sentaba en el sofá, la acomodaba en su regazo, pasaba uno de sus bracitos debajo del suyo, colocándola muy cerca y los dos se despedían del día con una oración y una canción. Momento fascinante aquel. Quedarse dormido en los brazos de alguien que se ama, en quien se confía, es una de las cosas más maravillosas de la vida…

Maravilloso porque une. Maravilloso porque representa la victoria del bien en la Tierra. Y lo que dejaba a aquel padre aún más maravillado era la mirada profunda de la niña pues, a partir del momento en que se entrelazaban, los ojos no se perdían más. En el fondo del alma… Ella me mira en el fondo del alma. – Decía él. Seguir leyendo “Soy la imagen que ella lleva”

Dos niños

amaliaUna tarde, y casi a la misma hora, mi tranquilo gabinete de trabajo fue invadido por dos familias, compuesta la primera de un matrimonio joven y dichoso, con un hijo que cuenta medio año: quizá no me hubiera fijado tanto en estudiar su dicha, si no hubiese visto junto a ellos a dos mujeres y un niño de cuatro meses, madre, hija y nieto, tres personas distintas y una sola calamidad verdadera, en cuyos semblantes aparecían las huellas de profundas amarguras.

La alegría del matrimonio feliz y del hijo sonriente realzaba la desgracia del grupo infeliz. ¡Siempre el contraste entre la luz y las sombras, la felicidad y el dolor! Hay tantos desheredados y tristes seres en el mundo, que los felices pueden considerarse como rayos de sol iluminando las densas brumas de la Humanidad. Seguir leyendo “Dos niños”

Explicación del fenómeno de la lucidez

allan_kardecSiendo las percepciones que tienen lugar en estado sonambúlico de otra naturaleza que las del estado de vela, no pueden ser transmitidas por los mismos órganos. Es constante que en tal estado, la visión no se efectúa por los ojos, que por otra parte y generalmente están cerrados, y que hasta pueden ponerse al abrigo de los rayos luminosos, de modo que se aleje toda sospecha. La visión a distancia y a través de los cuerpos opacos excluye además el uso posible de los órganos ordinarios de la visión. Preciso es, necesariamente, admitir en el estado de sonambulismo el desarrollo de un nuevo sentido, origen de las facultades y percepciones nuevas que nos son desconocidas, y de las que sólo por analogía y raciocinio podemos darnos cuenta. Como se concibe, nada hay de imposible en esto; pero, ¿dónde reside ese sentido? He aquí lo que no es fácil determinar con exactitud. Ni siquiera los mismos sonámbulos dan sobre el particular una indicación precisa. Los hay que para ver mejor se aplican los objetos al epigastrio; otros los llevan a la frente, otros al occipucio. Parece, pues, que ese sentido no está circunscrito a un lugar determinado, y, sin embargo, es cierto que su mayor actividad reside en los centros nerviosos. Lo positivo es que el sonámbulo ve. ¿Por dónde y cómo? Ni él mismo puede decirlo. Seguir leyendo “Explicación del fenómeno de la lucidez”

Desengaños. Ingratitud. Afectos destruidos

kardec937 – Los desengaños que nos hacen experimentar la ingratitud y la fragilidad de los lazos de la amistad, ¿no son también para el hombre de corazón origen de amargura?
– Sí; pero ya os enseñamos a compadecer a los ingratos y a los amigos infieles, pues ellos serán más infelices que vosotros. La ingratitud es hija del egoísmo, y el egoísta encontrará más tarde corazones insensibles, como el mismo lo fue. Pensad en todos aquellos que han hecho más bien que vosotros, que valían más y a quienes se ha pagado con ingratitud. Seguir leyendo “Desengaños. Ingratitud. Afectos destruidos”

Las cenizas se esparcieron

auto-de-feMientras el fuego se apagaba en la pira del auto de fe de Barcelona, otro aún más intenso se encendía en la opinión pública. Cuando la hoguera terminó de consumir las trescientas publicaciones espíritas, el cura y sus auxiliares se retiraron cubiertos por el abucheo de la muchedumbre, que gritaba: «¡Abajo la inquisición!», mientras varias personas se acercaban para recoger las cenizas, que se esparcieron. Nada faltó para que aquel acto tuviera amplia repercusión. Además de la pompa y del ceremonial siniestro, el auto de fe se realizó en la culta y liberal Barcelona, justamente en la Ciudadela, considerada un infame símbolo de represión.

Esa circunstancia fue resaltada por el periódico madrileño La Discusión, en su edición del 23 de octubre de 1861: Es una gran torpeza ir a quemar libros, pero es una torpeza mayor quemarlos en Barcelona. En esa ciudad del trabajo no hay el ridículo histerismo neo-católico que suele producir la ociosidad y el vicio en algunos espíritus enfermizos y apocados. Seguir leyendo “Las cenizas se esparcieron”

Rayo de Sol

emmanuelSi deseas aprender la lección de la indulgencia, observa el rayo de sol.

Disipando las tiniebla nocturnas, desciende a la Tierra, cada día, recapitulando, mil veces, la misma enseñanza de servicio y de paz.

No indaga por las sombras de las cuevas.

No teme a los gusanos que se le asocian.

No se queja de la corriente enfermiza que fluye del despeñadero.

Desciende, contento y feliz, al interior del precipicio, con la misma radiación con que nutre fuentes y flores. Seguir leyendo “Rayo de Sol”

Días difíciles

raul3aaHay días que parecen no haber sido hechos para ti. Se amontonan tantas dificultades, innúmeras frustraciones e incontables aborrecimientos, que llegas a pensar que llevas el mundo sobre tus hombros dilacerados. Desde temprano, al levantarte de la cama, por la mañana, encuentras la indisposición moral del compañero o de la compañera, que te arremete todos los espinos que el mal humor consiguió acumular a lo largo de la noche. Sientes el amargor de hiel despejado en tu alma, pero crees que todo se modificara en los momentos siguientes.

Sales a la calle, para atender a ese o aquel compromiso cotidiano, y te enfrentas con la agresividad de muchos que manejan vehículos en las vías públicas y que los convierten en armas contra los otros; constatas la amargura de trabajadores o dependientes que te atienden mal, o ves el cinismo de negociantes que desean entregarte productos de mala calidad a precios exorbitantes, suponiéndote imbécil. Aun así, admites que, luego, todo se cambiara, mejorando las situaciones a tu entorno. Seguir leyendo “Días difíciles”

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