Año nuevo, vida nueva

amaliaCuando conocí el Espiritismo, al llegar el primer día del año 73, quise emplear bien sus horas, y me dirigí a un hospital a visitar enfermos, acompañada de una joven amiga, parienta cercana de la superiora de aquel triste asilo. Después de recorrer algunas salas, entramos a ver a la madre Rosario, que nos recibió cariñosamente, llamándome mucho la atención su porte verdaderamente señoril y majestuoso, pues a pesar de su hábito, se veía en ella a la mujer elegante, aristocrática, y bajo su blanca toca brillaban unos ojos grandes, negros, magnéticos y soñadores.

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En dos ayunos permanentes

chico_xavierSi hace ayuno espiritual constantemente, frenando la lengua, cuidando el pensamiento, vigilando los ojos y demás sentidos, para no perder la asistencia de sus Mentores, Chico también hace el ayuno material absteniéndose de comer lo que le gusta y le hace mal.

Hace tiempo, fue víctima de un cólico hepático que le amargó la existencia por dos meses y le hizo rodar de dolor en la huerta de su casa.

José Xavier, que fue su hermano en la Tierra y que, hoy, en el más allá, lo ayuda en la misión mediúmnica, le recomendó que se alimentase una sola vez por día e incluso así de chayote, patatas, poquísima carne y cocida en agua y sal, y, a la tarde, que tomase, solamente, una taza de té con una galleta solo.

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La sentencia cristiana

juezUn juez cristiano, riguroso en la aplicaciones de la ley humana, pero fiel en la devoción al evangelio, encontrándose en medio de una sociedad corrompida y perversa, oró, implorando la presencia de Jesús.

Tantas sentencias condenatorias debía dictar diariamente, que se le endureció el corazón. Sin embargo, atormentado, entre la confianza que consagraba al divino maestro y a las acusaciones que se consideraba obligado a formular, rogó, cierta noche, al Señor, que le esclareciese el espíritu angustiado.

Efectivamente, soñó que Jesús venía deshacerle las dudas aflictivas. Se arrodilló a los pies del amoroso amigo y preguntó:

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Convite a la siembra

Di“La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos” (Lucas: capítulo 10º, versículo 2.)

Se extiende, inmenso, el campo para sembrar…. La generosa gleba aguarda cultivo y preparación.

Las simientes son la palabra del Señor, fértiles y nobles, en su potencial liberador. Hay, sin embargo, otras simientes que han recibido la preferencia de los hombres.

Todos somos sembradores. Ejemplos generan lecciones, palabras proponen conceptos, pensamientos elaboran ideas. Estamos siempre delante de profesores, rodeados de aprendices.

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