Vida y valores (Libertad de escoger)

teixeiraEs muy importante pensar en nuestra capacidad de escoger. En cada momento de nuestra vida, en cada gesto de nuestra vida, el escoger es nuestro. Indudablemente, escoger es nuestro. Cada vez que queremos valorar el porqué las cosas están yendo bien, o no están yendo bien, comprendemos el tipo de opción que estamos haciendo. A partir de eso, comenzamos a sentir que todos nuestros movimientos son dictados por nuestra libre voluntad. Escogemos para nuestra felicidad, escogemos para nuestra infelicidad.

Cada vez que escogemos al cónyuge, a la pareja, al enamorado, a la enamorada, precisamos tener en mente que estamos buscando a alguien que sea afín con nosotros, que este junto a nosotros con quien podamos compartir la vida y ese escoger, necesita ser bien hecho.

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¡Despierta!

paz¡Despierta!

No permitas que la rutina arrase con tu vida.

Cumple tus tareas con amor siempre renovado, porque esto te proporcionará alegría.

La rutina cansa y roe el alma, desalienta y carcome el entusiasmo.

Renueva cada mañana la alegría de vivir.

Ayuda a todos y cumple alegremente tu trabajo, para recibir en cambio el beneficio de la felicidad por tus esfuerzos.

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Recordando deberes…

ChicoAkardecHay personas que se sienten mal con las visitas de los que son verdaderas cartas vivas del Cristo, porque sus presencias les recuerdan deberes que no cumplen, visto que viven fuera de la Ruta cristina.

Se justifica, por tanto, la aversión y, en seguida, el remordimiento, que algunos hermanos tienen cuando ven a aquellos que andan caminos estrechos y procuran seguir al Maestro de cerca, testimoniándoles las Enseñanzas salvadoras.

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La leyenda del dinero

hachaSe cuenta que, en el principio del mundo, el Señor tuvo dificultades en el desenvolvimiento de la obra terrestre, porque los hombres se entregaron al reposo excesivo. Ninguno se animaba a trabajar.

Tierra suelta se amontonaba aquí y allí. Minerales variados se extendían en el ocio. Las aguas estancadas aparecían en todas partes. El Divino organizador pretendía levantar hogares y templos, centros educacionales y diversos asilos, pero… ¿Con qué brazos?

Los hombres y las mujeres de la tierra, convidados al sudor de la edificación por amor, respondían: – “¿Para qué?” Y comían frutos silvestres, perseguían animales para devorarlos y dormían bajo los árboles más grandes.

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