Alimentar el alma

simonettiPor varias veces, Chico rechazó la invitación para ir a pescar. Como los amigos insistieron, acabo por aceptar, a fin de no sustentar una negación que podría disgustarlos.

En una bella mañana, se reunió el grupo a la vera de un barranco en el rio. Horas después, los amigos habían pescado una buena cantidad de peces. ¡En cuanto al médium, ni una mísera mojarra! Los peces pasaban junto a su anzuelo sin ningún interese, y luego eran agarrados por los demás pescadores.

¡Extraño! ¿Sería un fenómeno mediúmnico? Animado a responder sobre el asunto, Chico explico:

-Es que no puse el cebo

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Compromiso con el Espiritismo

teixeiraQueridos amigos, que el Señor nos deje Su paz.

Vivimos, desde siempre, bajo los intensos desafíos que la vivencia del Espiritismo nos impone, en el mundo, lo que nos lleva a realizar inauditos esfuerzos para testimoniar amor a la causa que nos abrió espacio de trabajo y de emancipación espiritual.

Los trabajadores espíritas, por eso mismo, jamás deberán evadirse de ese reto, en la mayor parte de las veces asumido en la Patria Espiritual, a fin de desarrollar fidelidad con coraje en los trabajos felices del Consolador, recuperándose de antiguos procesos de omisión o de desafección, cuando fueron dejados al margen las enseñanzas luminosas del Señor.

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Dos de Diógenes

bucayDicen que Diógenes paseaba por las calles de Atenas vestido en harapos y durmiendo en los zaguanes. Cuentan que una mañana, cuando Diógenes estaba amodorrado todavía en el zaguán de la casa donde había pasado la noche, pasó por el lugar un acaudalado terrateniente.

— Buen día –dijo el caballero.

— Buen día –contestó Diógenes.

— He tenido una muy buena semana, así que he venido a darte esta bolsa de monedas.

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José de Galilea

Emmanuel_1“Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María” Mateo 1:20

En general, cuando nos referimos a los personajes masculinos que se mueven en el escenario glorioso de la misión de Jesús, atendemos para la precariedad de sus compañeros, fijando, casi siempre, solamente los últimos cuadros de su pasaje en el mundo.

Es preciso, pues, observar que, a la par de beneficiarios ingratos, de oyentes indiferentes, de perseguidores crueles y de discípulos vacilantes, hubo un hombre integral que atendió a Jesús, hipotecándole el corazón sin macula y consciencia pura.

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