El duelo

kardec11. Sólo es grande aquel que, considerando la vida como un viaje que debe conducirle a un fin, hace poco caso de las asperezas del camino, y no se deja desviar un instante de la senda recta; dirigiendo sin cesar la vista hacia el término de la carrera, poco importa que los abrojos y las espinas del sendero amenacen arañarle; le rozan sin alcanzarle y no obstante, no deja de seguir su curso.

Exponer su vida para vengar una injuria, es retroceder ante las pruebas de la vida; es siempre un crimen a los ojos de Dios, y si no fueseis engañados, como lo sois, por vuestras preocupaciones, sería una ridícula y suprema locura a los ojos de los hombres.

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Comportamiento digno

DivaldoAnte la desenfrenada violencia que retumba en todas partes, los cristianos verdaderamente pacifistas, preguntamos si es posible mantener los postulados del Maestro galileo vivos en nuestra conducta. Bajo otro aspecto, la vulgaridad de los placeres básicos, sexo desenfrenando, drogas y vicios denominados sociales, se encuentran con facilidad expuestos a la experiencia abusiva en casi todos los segmentos de la sociedad, convidándonos a su sumisión, en reacción a la conducta ética y moralizadora que fluye del Evangelio.

Se multiplican las caídas de personas aparentemente honradas que acumulan envidiable patrimonio y, repentinamente, son presentadas públicamente como corruptas, indignas de las funciones que ejercen, aunque se mantengan como si nada les hubiera acontecido.

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