Allan Kardec y el Espiritismo

DivaldoPregunta – Divaldo (Divaldo Pereira Franco) , ¿podría decirnos quién fue Allan Kardec?

R – Allan Kardec, el insigne Codificador de la Doctrina Espírita, fue el Emisario de Jesús para instaurar en la Tierra la excelencia de El Consolador Prometido, que vino para restaurar la pulcritud de la Doctrina vivida y enseñada por Él. Portador de cultura académica envidiable, pedagogo, escritor e investigador de los fenómenos mediúmnicos que proliferaron en Europa a partir de 1852, y especialmente de París, retiró de ellos los contenidos filosóficos, ético-morales y religiosos que forman la Doctrina Espírita, bajo una observación científica con criterio. Anteriormente, cuando firmaba Denizard Rivail, escribió diversas Obras de educación, habiendo traducido al alemán el libro Telémaco, de Fenelón, con notas personales, que mereció comentarios elogiosos de su maestro Pestalozzi, habiendo sido destacado con innumerables Diplomas, inclusive por la Academia de Arrás.

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Casos de reencarnación comprobada IV

Sebastian-AraucoLos dos, padre y profesor, acompañados de las niñas, salieron a caminar por las diversas calles de la villa, hasta que entraron en la que se hallaba la antigua morada. De repente, Gillian exclamo: -”Nosotros ya moramos en esta calle, allí en aquella casa. ¡Ah, yo quiero ver la cueva de Tigre!”.

Stevenson, miró interrogantemente a John. Este explicó disimuladamente, que “Tigre” había sido el nombre de un gatito que tenían y que había sido sepultado en el fondo del jardín de la casa. Informó también al científico, que nunca él ni su esposa habían hablado de Tigre a las niñas. A los pocos pasos, el grupo se encontró frente a la casa, y Stevenson preguntó a Gillian, ¿cómo es que tú conoces esta casa? Fue Jannifer la que, muy espontáneamente respondió, describiendo las partes interiores de la casa, las cuales fueron confirmadas por el padre.

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Convite a la prudencia

JoannaAngelis“De manera que anden en la prudencia de los justos” (Lucas: capitulo 1, versículo 17)

Este, precipitando conclusiones mentales llegó, a través de raciocinios falsos, a un desequilibrio injustificado.

Aquel, perturbado por inquietudes exorbitantes, se tiró en agitación por la ruta, cansándose, exhaustivamente, a mitad de la jornada.

Ese, por distonía de la razón, se desesperó sin motivo real y agotó las posibilidades de la serenidad interior.

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