Trastornos contemporáneos

DiLos impulsos que se derivan de los instintos básicos llevan al individuo a la búsqueda del placer inmediato, a fin de sobrevivir a los mecanismos agresivos, a aquellos que arrastran al desequilibrio y a la consunción física y emocional. Al mismo tiempo, las necesidades de preservación de la existencia física, la disputa por un lugar al Sol, las ambiciones exageradas, los anhelos del sentimiento y los deseos perturbadores contribuyen para que se instalen tormentos íntimos en el ser humano, llevándolo a distonias emocionales.

Simultáneamente, las presiones externas, los compromisos en tiempo escaso, el tráfico inhumano, la violencia urbana, el miedo, contribuyen de forma preponderante para que el equilibrio se desoriente, dando inicio a disfunciones psicofísicas con tendencias agravantes.

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El mensajero de la calle

Hcampos¡Mediumnidad al servicio de los semejantes! Dice usted que eso cuesta caro, y habla de renuncia y problemas personales. Pero, ¿se olvidará usted de los beneficios que los dotes mediúmnicos traen a todos aquellos que los utilizan en la extensión de las buenas obras? ¿Olvidará cuántas veces la empresa del bien le arrebató el corazón a las garras del mal? Piense en eso, mi querido mensajero, y no tire afuera sus ventajas que superan en mucho los obstáculos que, por ventura, le estorben en la vida. A ese respecto, cuento a usted, en versión nueva, una leyenda antigua que recorre el mundo cristiano, desde largo tiempo.

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El labrador y la azada

Chico Xavier aos 17 anos de idadeChico Xavier, aun hoy y hace más de veinte años, trabaja en la Hacienda de Creación del Ministerio de Agricultura, en Pedro Leopoldo. Cierta mañana, caminaba para el trabajo, atravesando un largo trecho de campo, de camino a la oficina, meditando sobre los trabajos mediúmnicos a que se confiaba.

Las exigencias eran siempre muchas. ¿Cómo obrar para equilibrarse en la tarea? Surgían enfermos, pidiendo socorro… Afligidos rogaban consolación. Curiosos reclamaban esclarecimientos… Ateos insistían para obtener la fe. ¡Los problemas eran tantos!

Cuando inclinó la cabeza, desanimado, le apareció Emmanuel señalando un lugar a pequeña distancia. Era un labrador activo, manejando una azada al sol naciente.

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