Visitas fraternas

andreluzVisitar es un acto de fraternidad, del cual no conviene abusar con robo de tiempo o comentario inconveniente.

Siempre que sea posible, la visita será marcada con antecedencia, a fin de que no se sacrifique a aquellos que la reciben.

La persona que visita a otra, por el placer de la amistad o de la cortesía, no necesitará, para eso, de tiempo más allá de quince minutos, competiendo a los anfitriones prolongar ese tiempo, insistiendo para que el visitante o los visitantes no se retiren. Seguir leyendo “Visitas fraternas”

Chico Xavier no es Kardec

chico_novoNo es objetivo de este artículo atacar a nadie, por manifestar opinión contraria a la voy a exponer. Mas hay cuestiones que deben ser tratadas con cuidado para que no se tornen elemento de confusión. La crítica franca, abierta, racional, propia de los postulados espíritas, debe ser practicada, fraternalmente claro, so pena de sumergirnos de nuevo en las tinieblas medievales. Donde no hubiera cuestionamiento y crítica, donde no hubiera debate transparente, ciertamente habrá dominación, ignorancia, apatía y graves trabas a la autonomía de la razón humana y al desenvolvimiento espiritual de la humanidad,

Como en mis viajes fuera de Brasil, soy indagada sobre esta polémica, resolví manifestarme públicamente para examinarla con las herramientas críticas que tomo prestadas de Kardec. Que Chico Xavier sea la reencarnación de Kardec no sería una hipótesis a ser discutida, porque se trata de un absurdo tan sin fundamento que debería chocar al buen sentido de cualquiera (he visto hasta no-espíritas, que conocen superficialmente la doctrina, mostrarse perplejos delante de la idea). Pero ya que se trata de una afirmación en la pluma de algunos escritores y médiums actuantes en el movimiento, no podemos dejar de analizarla. Seguir leyendo “Chico Xavier no es Kardec”

Dos hermanas

Richard SimonettiUsted, amigo lector, espirita esclarecido, ciertamente es consciente de que el ejercicio de la caridad es fundamental, base de nuestra edificación como hijos de Dios. Pero hay un detalle para lo cual pido su reflexión: es imposible practicar verdaderamente la caridad, sin un componente básico, sin que este acompañado de su querida hermana – la humildad.

El médico recibe un cliente adinerado y le da toda la atención, en una consulta de dos horas. En seguida recibe un paciente del SUS “Sistema único de salud”, lo que equivale a un acto de caridad, ya que la remuneración es irrisoria. Pero, sin la humildad que lo inspire a no discriminar a nadie, consciente de que todos somos iguales ante Dios, tratara de despacharlo rapidito, lejos del comportamiento de caridad. Se nota ese problema en trabajos de filantropía. Hay voluntarios que no se mezclan con los asistidos, imponiendo un distanciamiento y limitándose a elementares rutinas de atendimiento. Otros confraternizan, conversan, se interesan por sus dificultades y problemas, porque ven en los asistidos sus iguales ante Dios. Seguir leyendo “Dos hermanas”

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