Juana de Arco

Juana_arcoJuana nació en el siglo XV, concretamente en el año 1412 en una pequeña población llamada Domremy. Su infancia transcurrió en las tareas del cuidado del rebaño familiar y en la asistencia a su madre en las tareas del hogar. Era una sensible y buena criatura, a la que todos querían, en especial los desdichados y necesitados, a quién nunca dejó de atender y socorrer.

Ya desde pequeña, se le aprecia una gravedad y responsabilidad impropias de una niña. Según describe León Denis en su obra Juana de Arco, médium, ya se adivinaba en ella la encarnación de un Espíritu superior: “Ya se reconoce en ella un alma extraordinaria, una de esas almas apasionadas y profundas que descienden a la Tierra para cumplir una gran misión. Misteriosa influencia la envuelve, hay voces que a los oídos y al corazón le hablan, seres invisibles que la inspiran y dirigen todos sus actos, sus pasos todos. “

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Una visión general del proceso de desarrollo del cristianismo

JHpiresNacimiento en Palestina y propagación en el mundo romano – Indicaciones de los textos sagrados – La “recta final” o fase decisiva, en que nos encontramos en el mundo de hoy.

No es fácil comprenderse el sentido de un proceso social, cuando lo encaramos en una de las fases de su desarrollo, con abstracción de las otras. Más difícil aún se hace esa comprensión, cuando nos hallamos directamente conectados al proceso o cuando lo hallamos directamente conectados al proceso o cuando lo encaramos a través de prejuicios largamente alimentados en nuestra mente. Por eso es por lo que el Cristianismo, uno de los más amplios y complicados procesos sociales de nuestro mundo, no fue hasta hoy comprendido, en su verdadera significación, por la mayoría de los cristianos.

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Valor del tiempo

amalia-domingo-soler-399Venimos a la Tierra con el deseo de progresar, con el firme propósito de trabajar y emplear el tiempo provechosamente; mas el orgullo nos estaciona, la indolencia nos hace huir del trabajo, y he aquí que pasamos toda una existencia sumidos en el error, envueltos en la ignorancia, consagrados a la superstición, o víctimas de cruel escepticismo.

Colocados en la escabrosa senda de la vida, no sabemos a dónde dirigir los pasos. Nuestra vida se extiende al infinito, como queriendo buscar un más allá; contemplamos el espacio indefinido y sonreímos: bajamos los ojos a la Tierra, y una nube de tristeza envuelve nuestro ser; la soledad nos aterra; el inmenso vacío que hallamos en derredor, nos aflige; el valor nos falta, y abandonándonos completamente, caemos desfallecidos bajo el peso de nuestra misma debilidad. Y entre tanto, ¿qué hemos hecho?

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El ser humano como constructor de su destino

DestinoSi acudimos a los antiguos filósofos griegos como Epicuro, Zenón, Sócrates, etcétera, descubrimos que el objeto final de su ciencia fue el destino del ser humano y los medios para alcanzarlo. Posteriormente hemos ido diluyendo aquella idea esencial que insinuaba nuestro verdadero origen, procurando el olvido del ser. Es la característica de nuestro mundo contemporáneo, tecnológico.

El mundo, en su mundanidad (en la que cabe el ser), es un constructor del ser humano y en esta construcción racional debemos aceptarnos a nosotros mismos en tanto proceso cultural, esto es, en cuanto arquitectos de sí mismos en la dinámica dialéctica de la vida. La cultura sobredetermina la sociabilidad y el incremento de ésta produce la complejidad cultural. Es una realidad sistematizada por el Homo sapiens, aunque el proceso es de género: del género Homo en el devenir histórico de la evolución antropo-psico-sociológica en la que somos guionistas y actores gracias a la ganancia de nuestro libre albedrío.

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Mi hermano, mi ídolo

mas_allaAún no sé hablar… No a través de los idiomas tradicionales del mundo, pero creo que me entiendes, ¿verdad? Creo que me entiendes, cuando te observo con atención corriendo a mi alrededor, y mis ojos brillan, mi sonrisa nace y mi carcajada resuena en toda la casa.

Sólo para ti sonrío así pues, de alguna manera, creo que me acuerdo de ti, y ese recuerdo me trae paz, me trae seguridad, me trae alegría. Sí, alegría. Me has enseñado mucho acerca de ella, pues nunca te veo triste. Y saber que esta nueva vida puede ser así, alegre, me deja más tranquila delante de los desafíos que tendré que enfrentar.

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