La voz de un Ángel

I

En un artículo dije que conocía a una pareja joven unida en matrimonio hacía algunos meses, que suspiraban por tener un hijo. Dije también que Elisa, al comprender que un nuevo ser se agitaba en sus entrañas, fue completamente dichosa, y que su dicha se veía aumentada con la delirante alegría de su esposo. Efectivamente, la alegría de Antonio era inmensa; compraba juguetes y chucherías para recibir con regalos al primogénito esperado con tanta ansia. Llegó el feliz momento, y Elisa dio a luz a un niño, al que pusieron por nombre Adolfo. Creció el niño entre las caricias de sus padres, que muchas veces le formaban una cuna con sus brazos, y en ella le mecían, cubriéndole de besos. Adolfo correspondía a tan amorosas demostraciones con sus infantiles caricias, y a los diez meses andaba ya solo y salía a recibir a su padre cuando éste volvía de la oficina: era la verdadera alegría de la casa.

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Al humo, de la locomotora

¡Gigante del vapor…! Yo te saludo.
Cruza el mundo veloz locomotora.
¡Cuán bien retrata nuestra pobre vida
el humo denso que al espacio arrojas!

¡Humo son los placeres de la tierra!
¡Impalpables cenizas nuestras glorias!
En su primera edad se afana el hombre.
El imposible a veces, pone en obra…

¿Y qué alcanza en su lucha?… Que del tiempo
puede, a minutos, reducir las horas.
¡Y camina! ¡Camina infatigable!
Buscando siempre apetecida sombra…

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S.A.R. el Sermo. Sr. Príncipe de Asturias en el día de su Santo

Tu hermoso nombre al español recuerda
de otros reyes la gloria y poderío,
¡Plegue al Señor que al empuñar tú el cetro,
recobre España su esplendor perdido!

De Alfonso octavo, tengas la bravura.
que como Alfonso X dejes escrito,
tablas que sean la admiración del mundo,
como las Alfonsinas siempre han sido.

Que puedas presentar tantos bageles
como en tiempo feliz de Carlos quinto, (1)
y el pabellón triunfante de Castilla
flote de Gibraltar en los dominios.

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Un Recuerdo

Ante la estatua de Carlos I de España
y V de Alemania, dedicado a S: A. R.
el príncipe D. Alfonso

¡Cuánto anhelaba contemplar tu frente!
Porque en tu pensamiento te veía
con tu gentil y activo continente
con tu pujante y noble bizarría.

Luchando en la llanura, en la montaña,
envuelto en fuego, en sangre y humo denso;
derramando una luz viva y extraña
de tu inmensa ambición el foco inmenso.

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A S. M. La Reina Dª Isabel II

Dejé, señora, mis paternos lares
en pos de vuestro auxilio soberano.
Dicen que consoláis grandes pesares
y que el llamaros madre no es en vano;

Dicen que la vida en los azares
tendéis al pobre bienhechora mano.
Dicen noble señora castellana,
que más que reina sois… Reina cristiana.

Yo Isabel en la tierra soy cual hoja
que lleva el viento en su inconsciente giro;
no hay quien mi llanto y mi dolor recoja.
¡Ni un eco que repita mi suspiro!

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Plegaria a Dios Delirio de mi enfermedad

¿Es ya llegado mi postrer momento…?
¿Voy a unirme contigo, madre mía?
¿Voy a lanzar el último lamento
y a dejar este mundo de agonía?

“Este agudo dolor que es mi tormento
que implacable me sigue noche y día…”
¿Me anuncia acaso, que mi vida acaba,
y que voy a dejar de ser esclava.

¡Esclavos son aquellos cuya suerte
es seguir los caprichos del destino,
y que arrastran la vida de la muerte
sin hallar una flor en su camino!

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Mundos habitados

¿Están habitados todos los mundos que circulan en el espacio?

¡Sí! y el hombre de la Tierra está muy lejos de ser el primero en inteligencia, en bondad y en perfección como él presume. Sin embargo hay hombres que se creen bastante autorizados para aseverar que este pequeño globo es el único que tiene el privilegio exclusivo de ser habitado por seres racionales. ¡Que orgullo y que vanidad! Creen que Dios ha creado el Universo para ellos solos.

Dios ha poblado los mundos de seres vivientes, que concurren todos al objeto final de la providencia. Creer que los seres vivientes están limitados al punto del Universo que habitamos, sería poner en duda la sabiduría de Dios que nada ha hecho inútil. A estos mundos les ha debido designar un fin más serio que el de recrear nuestras vistas, por otra parte, nada, ni la posición ni el volumen, ni la constitución física de la Tierra, pueden hacer suponer razonablemente que tenga privilegio de estar habitada con exclusión de tantos millares de mundos semejantes.

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A la memoria de mi madre

Seis años ha que duermes en la tumba
seis años de tormento y agonía…
Seis años ha que el mundo se derrumba
¡Sobre mi pobre frente madre mía!

Cuando te vi morir, copioso llanto
fácil brotó de mis cansados ojos;
sintiendo ese dolor y ese quebranto
que la muerte nos brinda en sus enojos.

Tu triste tumba coroné de flores
regadas con el llanto de mi alma;
hallando un lenitivo a mis dolores
del cementerio en el silencio y calma.

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Una historia de amor

Una mujer lloraba sin consuelo
y yo le pregunté por qué lloraba.
Me contestó: mi amante está en el cielo…
El infeliz murió porque me amaba..

Su retrato lo guardo aquí en mi pecho
cual recuerdo de amor y de ternura;
mi pobre corazón, pedazos hecho,
de su imagen será la sepultura.

¿Le queréis contemplar?… Ved de sus ojos
la tierna y melancólica mirada,
y la sonrisa de sus labios rojos
que parece decir: la vida es nada.

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Los tres amores

Una joven bella y pura
dejó el monasterio santo,
piensa encontrar la ventura
de ese mundo en la locura
donde solo hay mares de llanto.

Mil rendidos amadores
su cariño le han jurado.
le cantan trovas de amores
más vemos tras esas flores
un áspid emponzoñado.

Si te interesa lector
la historia de ella saber,
síguenos pues sin temor;
y oirás cántigas de amor
en un mundo de placer.

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