A Garibaldi

Si los ruegos ardientes de mi alma
pudieran darte en tu solemne día
la dulce paz, la venturosa calma
que para ti mi corazón ansía.

Vieras en torno tuyo a tus hermanos,
ostentando su enseña victoriosa,
diciéndote: “Murieron los tiranos
y Polonia por ti ya es venturosa.”

¡Genio del bien! Recibe en tus hogares
la bendición de un pueblo agradecido;
vive feliz en tus paternos lares
por todo el universo bendecido

Leer másA Garibaldi

Lelia

Santa Cruz de Tenerife Junio 15 de 1851
A la señorita doña Ana Fernández

El sol de libertad tu mente inflama;
la estrella de la fe tus pasos guía;
la santa asociación tu pecho ama
y admiro tu brillante fantasía.

Yo también como tú guardo en mi mente
de unión y asociación santas ideas;
yo también como tú digo ferviente,
hermosa libertad; ¡bendita seas!

Leer másLelia

A un poeta

¿Quién eres?.. Preguntó tu dulce acento;
¿Quién eres, di, la que en tu triste luto
elevas hasta el cielo tu lamento
pagándole a la muerte fiel tributo?

¿Quién eres?… La que en lánguidos cantares
revelas a los hombres la agonía,
repitiendo la brisa de los mares
cual eco de tu acento, ¡madre mía!

Esto dijo vibrante de ternura
tu dulce voz que resonó en mi oído,
y anhelé conocer el alma pura
a quien le conmoviera mi gemido.

Leer másA un poeta

El día de difuntos

¡Madre infeliz! En tu modesta tumba
no tendrás ni una flor en este día,
pero la brisa que en los sauces zumba
repetirá doliente, ¡madre mía!…

Las madres que cifraron su alta gloria
en prestar sus afanes más prolijos,
esas tienen por tumba la memoria
de sus amantes y dolientes hijos.

Esas madres benditas que embellecen
de los suyos la mísera existencia,
esos ángeles buenos no perecen
porque son de sus hijos luz y esencia.

Leer másEl día de difuntos

Horas de insomnio

Todo duerme; todo duerme, todo calla en mi redor; todo yace en el silencio, solamente velo yo. ¿En qué piensa mi espíritu cuando la noche tiende su manto de tristeza, su densa oscuridad? Contemplo como el hombre luchando se defiende, contra ese monstruo horrible llamado sociedad.

El hombre sin el hombre, es átomo en el mundo, por eso es necesario que exista asociación: mas nuestro antagonismo ¡Dios mío! es tan profundo que embota la ternura y ofusca la razón.

Avaros insaciables de todo lo creado queremos envidiosos los bienes poseer, de aquel que vive y goza, del noble potentado, y del amor que en ángel convierte a la mujer; viajeros incansables, cruzamos el desierto buscando grata sombra y plácido solaz; mas ¡ay! que no encontramos el anhelado puerto, nacemos y morimos sin encontrar la paz.

Leer másHoras de insomnio

En el álbum de Elisa

Y quiera el cielo que tan dulce estado
eterno sea, si tu dura suerte
te niega hallar un ser idolatrado
que sea capaz de amarte y comprenderte;

Pero si le has de hallar, si afortunado
un porvenir de amor ha de ofrecerte,
conviértase esa paz tan bonancible
en un amor inmenso, inextinguible
(Benavides)

¿Cuándo tendrás Elisa, la ventura
de amar con frenesí, de verte amada
y ostentar en tu frente noble y pura,
la corona feliz de desposada?

Leer másEn el álbum de Elisa

A la Prima Donna Señora Ana de la Grange Serenata

En el sagrado templo de la gloria,
los genios del saber, se dice que acordaron
premiar a una mujer, en cuya historia
mil páginas brillantes encontraron.

Queriendo hacer eterna su memoria,
su hermoso nombre con el buril grabaron,
buril divino que el recuerdo encierra,
de todo lo más grande de la tierra.

Ante el trono esplendente de la Fama,
simbólico laurel se eleva al cielo;
los genios le arrancaron fresca rama,
y con ella formaron en su anhelo.

Leer másA la Prima Donna Señora Ana de la Grange Serenata

El fanatismo y sus consecuencias

Siguiendo el curso de nuestra filosofía espiritista, fecundo manantial de inspiración en donde la inteligencia humana puede entregarse sin recelo, alguno al estudio de las cosas, vamos a hacer algunas observaciones sobre esa fatal epidemia que tanto perjudica a la Humanidad y a la que grandes pensadores y sabios filósofos dieron el nombre de fanatismo u obstructor de las inteligencias.

Fanatismo, en su verdadero sentido, es alucinación del espíritu, demasiada credulidad en todo, pobreza moral, atmósfera que envenena, costumbre que relaja, velo que ofusca la razón, prisión donde el espíritu gime cautivo sin desarrollo moral e intelectual, sin luz, sin aire, sin vida, sin más porvenir que el error, sin otro horizonte que las sombras y sin más extensión que el reducido círculo de una costumbre rutinaria o una obcecación sin límites. En todas las creencias hay grandes verdades y gravísimos absurdos; ahora sólo falta saber distinguir éstos de aquéllas.

Leer másEl fanatismo y sus consecuencias

La Semana Santa

¡Semana Santa, que recuerda al hombre
la gran historia que salvara al mundo,
epopeya grandiosa, cuyo nombre
inspira al corazón amor profundo!

¡Suceso que a través de la edades,
hoy conmemora la cristiana grey,
y olvidando las locas vanidades
practican de Jesús la santa Ley!

El mísero bendigo hoy abandona
su triste albergue, y en feliz morada,
el regio manto y la imperial corona,
ante sus plantas mira prosternada!

Leer másLa Semana Santa