Los buenos espiritistas

4. El Espiritismo bien comprendido, pero, sobre todo, bien sentido, conduce forzosamente a los resultados expresados más arriba, que caracterizan al verdadero espiritista como al verdadero cristiano, siendo los dos una misma cosa. El espiritismo no viene a crear una moral nueva; facilita a los hombres la inteligencia y la práctica de la de Cristo, dando una fe sólida e ilustrada a los que dudan o vacilan. Pero muchos de los que creen en las manifestaciones no comprenden ni sus consecuencias, ni su objeto moral; o, si los comprenden, no se las aplican a sí mismos. ¿En qué consiste esto? ¿es un defecto de precisión de la doctrina? No, porque no contiene ni alegorías ni figuras que puedan dar lugar a falsas interpretaciones; su esencia es la misma caridad, y esto es lo que constituye su fuerza, porque se dirige a la inteligencia. Nada tiene de misterioso, y sus iniciados no están en posesión de ningún secreto oculto para el vulgo.

Para comprenderla, ¿es preciso una inteligencia privilegiada? No, porque se ven hombres de una capacidad notoria que no la comprenden, mientras que las inteligencias vulgares, y aun de jóvenes apenas salidos de la adolescencia, comprenden sus matices más delicados con admirable precisión. Esto depende de que la parte de algún modo “material” de la ciencia, sólo requiere vista para observar, mientras que la parte “esencial” requiere cierto grado de sensibilidad que se puede llamar la “madurez del sentido moral”, madurez independiente de la edad y del grado de instrucción, porque es inherente al desarrollo, en un sentido especial, del espíritu encarnado.

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Comunicaciones apócrifas XXXII

No, no se puede cambiar de religión cuando no hay una que pueda a la vez satisfacer el sentido común y la inteligencia que se tiene y que sobre todo pueda dar al hombre los consuelos presentes.

No, no se cambia de religión, se cae de la inepcia y de la dominación en la sabiduría y en la libertad.

¡Marchad, marchad, nuestro pequeño ejército! Marchad y no temáis a las balas enemigas: las que os deben matar, aun no se han hecho, si estáis siempre del fondo del corazón en el camino de Dios, es decir, si queréis siempre combatir pacífica y victoriosamente por la felicidad y la libertad.

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Comunicaciones apócrifas XXXI

¡Vamos, hijos, unid vuestras filas! Quiere decir, que vuestra buena unión haga vuestra fuerza. ¡Vosotros que trabajáis en la fundación de un grande edificio, velad y trabajad siempre para consolidarlo por su base, y entonces podréis levantarlo bien alto, bien alto!

El progreso es inmenso sobre todo nuestro globo; una cantidad innumerable de prosélitos se forman bajo nuestra bandera; muchos escépticos y aun de los más incrédulos se acercan también.

¡Marchad, hijos, marchad con el corazón alto, lleno de fe, el camino que seguís es hermoso; no os paréis; seguid siempre la línea recta, servid de guías a aquellos que vienen después de vosotros, ellos serán felices, muy felices!

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La verdadera propiedad

9. El hombre no posee en propiedad sino lo que puede llevarse de este mundo. Lo que encuentra cuando llega y lo que deja cuando se va, lo goza mientras permanece en él; pero puesto que está obligado a abandonarlo, sólo tiene el usufructo y no la posesión real. ¿Qué posee pues? nada de lo que puede ser de uso para el cuerpo, y si todo lo que es para uso del alma: la inteligencia, los conocimientos, las cualidades morales, esto es lo que trae y lo que se lleva, lo que ninguna persona puede quitarle, y lo que le servirá en el otro mundo más aún que en éste; de él depende el ser más rico cuando se va que cuando llega, porque de lo que haya adquirido en bien, depende su posición futura. Cuando un hombre va a un país lejano, arregla su pacotilla de los objetos que tienen salida en el país; pero no se carga con aquellos que le serían inútiles.

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Mundo normal primitivo

84 – ¿Los Espíritus constituyen un mundo aparte, fuera del que vemos?

– Sí, el mundo de los Espíritus o de las inteligencias incorporales.

85 – En el orden de las cosas, ¿cuál de los dos es el principal, el mundo de los Espíritus o el mundo corporal?

– El mundo espírita, que preexiste y sobrevive a todo.

86 – ¿Podría dejar de existir o no haber existido nunca el mundo corporal, sin que se alterase la esencia del mundo espírita?

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Influencia del organismo

367 – El Espíritu uniéndose al cuerpo, ¿se identifica con la materia?

–La materia no es más que una envoltura del Espíritu, como el vestido es la envoltura del cuerpo. El Espíritu, uniéndose al cuerpo, conserva los atributos de su naturaleza espiritual.

–El ejercicio de las facultades depende de los órganos que le sirven de instrumento y están debilitadas por la rudeza de la materia.

368– ¿Ejerce el Espíritu con toda libertad sus facultades después de su unión con el cuerpo?

–Según esto, la envoltura material, ¿sería un obstáculo a la libre manifestación de las facultades del Espíritu, como un vidrio opaco se opone a la libre emisión de la luz?

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Libertad de conciencia

835 – ¿La libertad de conciencia es una consecuencia de la libertad de pensamiento?

– La conciencia es un pensamiento íntimo que pertenece al hombre, como todos los otros pensamientos.

836 – ¿Tiene el hombre derecho a poner trabas a la libertad de conciencia?

– No más que a la libertad de pensar, porque sólo a Dios pertenece el derecho de juzgar la conciencia. Si el hombre con sus leyes regula las relaciones de los hombres entre sí, Dios con las leyes de la Naturaleza, regula las relaciones del hombre con Dios.

837 – ¿Cuál es el resultado de las trabas puestas a la libertad de conciencia?

– Obligar a los hombres a actuar de un modo contrario a lo que piensan, hacerlos hipócritas. La libertad de conciencia es uno de los caracteres de la verdadera civilización y del progreso. Seguir leyendo “Libertad de conciencia”

Espíritus que se pueden evocar

274. Se pueden evocar todos los Espíritus a cualquier grado de la escala a la que pertenezcan; lo mismo los buenos que los malos; tanto los que hace poco que murieron como los que vivieron en los tiempos más remotos, a los hombres ilustres como a los más obscuros, a nuestros parientes, a nuestros amigos, lo mismo que a aquellos que nos son indiferentes; pero no se dice por esto que quieran o puedan venir siempre a nuestro llamamiento; independientemente de su propia voluntad o del permiso que puede serles negado por un poder superior, pueden estar impedidos por motivos que no siempre nos está permitido penetrar. Queremos decir que no hay impedimento absoluto que se oponga a las comunicaciones, salvo el que se dirá después; los obstáculos que pueden impedir a un Espíritu el manifestarse, casi siempre son individuales y dependen a menudo de las circunstancias.

275. Entre las causas que pueden oponerse a la manifestación de un Espíritu, las unas les son personales y las otras les son extrañas. Es menester colocar entre las primeras sus ocupaciones o las misiones que cumple y de las que no puede separarse para ceder a nuestros deseos; en este caso, su visita sólo queda aplazada. Hay, además, su propia situación. Bien que el estado de encarnación no sea un obstáculo absoluto, puede ser un impedimento en ciertos momentos dados, sobre todo cuando la encarnación tiene lugar en mundos inferiores y cuando el mismo Espíritu está poco desmaterializado. Seguir leyendo “Espíritus que se pueden evocar”

Pérdida de las personas queridas

934. La pérdida de las personas que nos son queridas, ¿no es una de esas que nos causan un pesar tanto más legítimo en cuanto a esa pérdida es irreparable e independiente de nuestra voluntad?

«Esta causa de pesar alcanza así al rico, como al pobre; es una prueba o una expiación, es la ley común. Pero es un consuelo poder comunicar con vuestros amigos por los medios que tenéis, hasta tanto que tengáis otros más directos y más accesibles a vuestros sentidos».

935. ¿Qué debe pensarse de las personas que miran las comunicaciones de ultratumba como una profanación?

«No puede existir profanación cuando hay recogimiento, y cuando se hace la evocación con respeto y dignamente. Y es prueba de ello que los espíritus que os aprecian vienen con placer; son felices a consecuencia de vuestro recuerdo y hablando con vosotros. Profanación habría, haciéndolo con ligereza». Seguir leyendo “Pérdida de las personas queridas”

Pluralidad de mundos

¿Quién no se preguntó, considerando la Luna y otros astros, si estos globos estaban habitados? Antes de que la ciencia nos hubiera iniciado en la naturaleza de estos astros, no podíamos fiarnos de ello; hoy, en el estado actual de nuestros conocimientos, existe por lo menos la probabilidad; pero hacemos a esta idea, verdaderamente seductora, objeciones efectuadas por misma ciencia.

La Luna, decimos, parece no tener atmósfera, y posiblemente nada de agua. En Mercurio, vista su proximidad al sol, la temperatura media debe ser la del plomo derretido, de modo que, si hay plomo, debe fluir como el agua de nuestros ríos. En Saturno, es todo lo contrario; no tenemos punto de comparación con el frío que debe reinar allí; la luz del Sol debe ser muy débil, a pesar de la reflexión de sus siete lunas y de su anillo, porque a esta distancia el Sol debe aparecer sólo como una estrella de primer tamaño. En tales condiciones, nos preguntamos si sería posible vivir. Seguir leyendo “Pluralidad de mundos”

La música celeste

Cierto día en una de las reuniones de la familia, el padre había leído un pasaje de El Libro de los Espíritus concerniente a la música celeste. Una de sus hijas, excelente música, se decía a sí misma: ¡Pero si no hay música en el mundo invisible! Esto le parecía imposible, y sin embargo no dio a conocer su pensamiento. Durante la velada escribió ella misma espontáneamente la siguiente comunicación:

“Esta mañana, hija mía, tu padre te leía un pasaje de El Libro de los Espíritus; se trataba de música. Has sabido que la del cielo es mucho más bella que la de la tierra, y los Espíritus la encuentran muy superior a la vuestra. Todo eso es la verdad; sin embargo, tú te decías aparte y a ti misma: ¿Cómo podría Bellini venir, darme consejos y oír mi música. Probablemente es algún Espíritu ligero y bromista? (Alusión a los consejos que el Espíritu de Bellini le daba a veces sobre música). Te engañas, hija mía; cuando los Espíritus toman a un encarnado bajo su protección, su objeto es hacerle adelantar. Seguir leyendo “La música celeste”

Jeremías y los falsos profetas

11. Esto dice el Señor de los ejércitos: no queráis oír las palabras de los profetas que os profetizan y os engañan: “hablan visión de su corazón”, no de la boca del Señor: – Dicen a aquellos que me blasfeman: El Señor dijo: paz tendréis; y a todo el que anda en la perversidad de su corazón, dijeron: No os vendrá mal. – ¿Mas quién asistió al consejo del Señor, que vio y oyó lo que dijo? “Yo no enviaba estos profetas, y ellos corrían; no les hablaba y ellos profetizaban”. – He oído lo que dijeron los profetas que en mi nombre profetizan mentira y dicen: He soñado, he soñado. – ¿Hasta cuándo será esto en el corazón de los profetas, que vaticinan mentira, y que profetizan engaños de su corazón? – Pues si te preguntare este pueblo, o un profeta, o un sacerdote diciendo: ¿Cuál es la carga del Señor? Les dirás: Vosotros sois la carga y yo os arrojaré, dice el Señor. (Jeremías, capítulo XXIII, v. 16, 17, 18, 21, 25, 26 y 33).

Voy a hablaros sobre este pasaje del profeta Jeremías, amigos míos. Dios, hablando por su boca, dijo: “Hablan visión de su corazón”. Estas palabras indican claramente que ya en aquella época los charlatanes y los exaltados abusaban del don de profecía y lo explotaban. Abusaban, por consiguiente, de la fe sencilla y casi ciega del pueblo, “profetizando por el dinero” las cosas buenas y agradables. Seguir leyendo “Jeremías y los falsos profetas”

Resurrección de la carne

1010 – El dogma de la resurrección de la carne, ¿es la consagración de la reencarnación enseñada por los Espíritus?

– ¿Cómo queréis que sea de otro modo? Estas palabras como tantas otras, sólo parecen insensatas a los ojos de ciertas personas, porque las toman al pie de la letra. Por eso, conducen a la incredulidad. Pero dadles una interpretación lógica, y aquellos a quienes llaman libre pensadores las admitirán sin dificultad, por lo mismo que reflexionan; porque no lo dudéis, esos libres pensadores no desean otra cosa que creer. Tienen como los otros, tal vez más que los otros, sed de futuro, pero no pueden admitir lo que es rechazado por la ciencia. La doctrina de la pluralidad de existencias es conforme a la justicia de Dios. Sólo ella puede explicar lo que es inexplicable sin ella. ¿Cómo queréis, pues, que este principio no estuviese consignado en la misma religión?

– ¿Así, pues, la Iglesia misma con el dogma de la resurrección de la carne, enseña la doctrina de la reencarnación?

– Eso es evidente. Por otra parte, esa doctrina es consecuencia de muchas cosas que han pasado desapercibidas y que no se tardará en comprenderlas en ese sentido. Pronto se reconocerá que el Espiritismo resalta a cada paso del texto mismo de las Escrituras sagradas. Seguir leyendo “Resurrección de la carne”

Lisbeth

Burdeos, 13 de febrero de 1863

Un espíritu que sufre se inscribe bajo el nombre de Lisbeth.

1. ¿Queréis darnos algunos detalles sobre vuestra situación y la causa de vuestros sufrimientos?

R. Sé humilde de corazón, sumiso a la voluntad de Dios, paciente en las pruebas, caritativo para el pobre, alentador del débil, ardiente de corazón para todos los sufrimientos, y no sufrirás los tormentos que yo sufro.

2. Si las faltas opuestas a las cualidades que manifestáis os han arrastrado, parece que las debéis sentir. ¿Os alivia, acaso, vuestro arrepentimiento? Seguir leyendo “Lisbeth”

La Sra. Wollis

Viuda de Foulon. La Sra de Foulon, muerta en Antibes el 3 de febrero de 1865, había vivido mucho tiempo en El Havre, donde adquirió reputación como pintora muy hábil en miniatura. Su notable capacidad no le sirvió por de pronto sino para distraerse como aficionada, pero, más tarde, cuando vinieron días malos, supo hacer de su facultad un precioso recurso.

La amenidad de su carácter, sus cualidades privadas, que sólo pueden apreciar los que sabían su vida íntima en toda su extensión, le habían conquistado el aprecio y el amor de todos los que la conocían. Como todos aquellos en quienes el sentimiento del bien es innato, no hacía de ello ostentación, ni tan sólo lo sabía. Si hay alguno en quien el egoísmo no haya hecho ninguna mella, sin duda es una de tantos. Puede ser que jamás el sentimiento de la abnegación personal fuese llevado más lejos.

Siempre dispuesta a sacrificar su reposo, su salud, sus intereses por aquellos a quienes podía ser útil, su vida no fue más que una larga serie de sacrificios, así como fue desde su juventud una larga serie de rudas y crueles pruebas, ante las cuales el valor y perseverancia no le han faltado jamás. Pero su vista, fatigada por un trabajo minucioso, disminuía de día en día. Algún tiempo más, y la ceguera, muy adelantada ya hubiera sido completa. Seguir leyendo “La Sra. Wollis”

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