Numerosas curaciones de Jesús

26– Y andaba Jesús por toda Galilea, enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del reino y sanando todas las flaquezas y todas las enfermedades entre el pueblo. Y habiéndose difundido su reputación por toda Siria, le presentaban a todos los que estaban enfermos, los afligidos por diversos males y dolores, los poseídos, los lunáticos, los paralíticos, y él los curaba; y le siguió una gran multitud de pueblo de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea, y del más allá del Jordán. (San Mateo, Cap. IV, v. 23, 24, 25).

2 7– De todos los hechos que testimonian el poder de Jesús, los más numerosos, sin duda, son las curaciones; quería probar con ellas que el verdadero poder es aquel que hace el bien, que su objetivo era ser útil y no satisfacer la curiosidad de los indiferentes con cosas extraordinarias. Aliviando el sufrimiento, se atraía a las personas por el corazón y se hacía prosélitos más numerosos y más sinceros que si hubieran sido sorprendidos impactados por el espectáculo de los ojos. Seguir leyendo “Numerosas curaciones de Jesús”

La tentación de Jesús

52. – Jesús, transportado por el diablo a lo alto del Templo, y luego a la cima de una montaña, y tentado por él, es una de esas parábolas que le eran familiares, y que la crueldad pública transformó en hechos materiales. (1)

53. – “Jesús no fue transportado, pero quería hacer comprender a los hombres que la Humanidad está sujeta a faltas, y que debe estar siempre en guardia contra las malas inspiraciones,a las cuales su débil naturaleza le expone a ceder. La tentación de Jesús, es, pues, una figura, y sería preciso ser ciego para tomarla al pie de la letra. ¿Cómo es posible que el Mesías, el Verbo de Dios encarnado, haya estado sometido por un tiempo, corto o largo, a las sugestiones del demonio, y que, como dice en el Evangelio de San Lucas, el demonio lo dejó, por algún tiempo, lo que daría para pensar que él estaría aún sometido a su poder? No; comprended mejor las enseñanzas que os fueron dadas. Seguir leyendo “La tentación de Jesús”

El verdadero silicio III

28. “Un hombre está en la agonía, presa de crueles tormentos; se sabe que no hay esperanza de salvarle; ¿es permitido ahorrarle algunos instantes de agonía precipitando su fin?”

¿Quién puede daros el derecho de prejuzgar los destinos de Dios? ¿Acaso no puede conducir a un hombre al borde del sepulcro para sacarle de él, con el fin de hacerle volver en sí y conducirle a otras meditaciones? En cualquier estado en que se encuentre un moribundo, nadie puede decir con certeza que haya llegado su última hora. ¿Acaso la ciencia no se ha engañado nunca en sus previsiones?

Sé muy bien que hay casos que con razón pueden llamarse desesperados; pero si no queda esperanza de vida y salud, ¿no hay innumerables ejemplos de que en el momento del último suspiro, el enfermo se reanima y recobra sus facultades por algunos instantes? Pues bien. Esa hora de gracia que se le concede, puede tener para él la mayor importancia, porque ignoráis las reflexiones que ha podido hacer su espíritu, en las convulsiones de la agonía y los tormentos que puede ahorrarle un rayo de arrepentimiento. Seguir leyendo “El verdadero silicio III”

Libertad de pensar

833 – ¿Hay algo en el hombre que se escape a todo constreñimiento, y por lo cual disfrute de libertad absoluta?

– Por el pensamiento disfruta el hombre de libertad sin límites, puesto que no reconoce trabas. Puede contenerse su manifestación, pero no aniquilarlo.

834 – ¿Es responsable el hombre de su pensamiento?

– Lo es ante Dios, y pudiendo él sólo conocerlo, lo condena o absuelve según su justicia. Seguir leyendo “Libertad de pensar”

Los enemigos desencarnados

5. El espiritista tiene aún otros motivos de indulgencia para con sus enemigos. En primer lugar, sabe que la maldad no es el estado permanente de los hombres; que es una imperfección momentánea, y de que de la misma manera que el niño se corrige de sus defectos, el hombre malo reconocerá un día sus malas obras y se volverá bueno. Sabe también que la muerte sólo le libra de la presencia material de su enemigo, pero que éste puede perseguirle con su odio aun después de haber dejado la tierra; que de este modo la venganza no consigue su objeto, sino que, al contrario, tiene por efecto el producir una irritación más grande y que puede continuarse de una existencia a otra.

Pertenecía al Espiritismo probar por la experiencia y la ley que rige las relaciones del mundo visible con el mundo invisible, por la expresión “Ahogar en sangre la ira”, es radicalmente falsa y que la verdad es que la sangre conserva el odio hasta más allá de la tumba, dando, por consiguiente, una razón de ser efectiva y una utilidad práctica del perdón y a la sublime máxima de Cristo: “Amad a vuestros enemigos”. Seguir leyendo “Los enemigos desencarnados”

La existencia del alma

Todas las religiones son acordes en cuanto al principio de la existencia del alma, sin que, no obstante, lo demuestren. No lo son, a pesar de eso, ni en cuanto a su origen, ni con relación a su pasado y a su futuro ni, principalmente, y eso es lo esencial, en cuanto a las condiciones de que depende su suerte venidera.

En su mayoría, ellas presentan, del futuro del alma, y lo imponen a la creencia de sus adeptos, un cuadro que solamente la fe ciega puede aceptar, visto que no soporta examen serio. Unido a sus dogmas, a las ideas que en los tiempos primitivos se hacían del mundo material y del mecanismo del Universo, el destino que ellas atribuyen al alma no se concilia con el estado actual de los conocimientos. No pudiendo, pues, sino perder con el examen y la discusión, las religiones creen más simple proscribir una y otra. De esas divergencias en lo tocante al futuro del hombre nacieron la duda y la incredulidad. Pero, la incredulidad da lugar a un penoso vacío. Seguir leyendo “La existencia del alma”

La Sra. Elena Michel

Joven de veinticinco años, muerta súbitamente en algunos minutos, en su habitación, sin sufrimiento y sin causa conocida. Era rica, un poco frívola, y a consecuencia de la ligereza de su carácter se ocupaba más de las bagatelas de la vida que de las cuestiones serias. A pesar de esto, su corazón era bueno. Era dulce, benévola y caritativa.

Evocada, tres días después de su muerte, por personas que la habían conocido, se expresó así:

“No sé dónde estoy… ¡Qué turbación me cerca!… Me habéis llamado, y vengo… No comprendo por qué no estoy en mi casa… Se me llora como si estuviera ausente, y no puedo hacerme reconocer de todos ellos… Mi cuerpo no me pertenece, y sin embargo, lo siento frío, helado… Quiero dejarlo y estoy como sujeta. Seguir leyendo “La Sra. Elena Michel”

La caridad para con los criminales

La verdadera caridad es una de las más sublimes enseñanzas que Dios haya dado al mundo. Entre los verdaderos discípulos de su doctrina, debe existir una fraternidad completa. Debéis amar a los desgraciados y a los criminales, como a criaturas de Dios a las cuales se concederá el perdón y la misericordia, si se arrepienten como a vosotros mismos, por las faltas que cometéis contra su ley. Pensad que vosotros sois más reprensibles, más culpables que aquellos a quienes rehusáis el perdón y la conmiseración, porque muchas veces ellos no conocen a Dios como vosotros lo conocéis, y se les harán menos cargos que a vosotros. Seguir leyendo “La caridad para con los criminales”

La ley de amor

El amor resume toda la doctrina de Jesús, porque es el sentimiento por excelencia, y los sentimientos son los instintos elevados a la altura del progreso realizado. El hombre en su origen sólo tiene instintos; más adelantado y corrompido, sólo tiene sensaciones; pero instruido y purificado, tiene sentimientos, y el punto exquisito del sentimiento es el amor; no el amor en el sentido vulgar de la palabra, sino ese sol interior que condensa y reúne en su ardiente foco todas las aspiraciones y todas las revelaciones sobrehumanas.

La ley de amor reemplaza a la personalidad por la fusión de los seres, y aniquila las miserias sociales. ¡Feliz aquel que, elevándose sobre su humanidad, quiere con grande amor a sus hermanos doloridos! ¡Feliz aquel que ama, porque no conoce ni la carestía del alma ni la del cuerpo; sus pies son ligeros y vive como transportado fuera de sí mismo! Seguir leyendo “La ley de amor”

Emigraciones e inmigraciones de los Espíritus

35. – En los intervalos de sus existencias corporales, los Espíritus están en estado de erraticidad y componen la población espiritual ambiente del globo. Por medio de las muertes y los nacimientos estas dos poblaciones se vierten incesantemente una en la otra; pues, diariamente hay emigraciones del mundo corporal al mundo espiritual e inmigraciones del mundo espiritual al mundo corporal: es el estado normal.

36. – En ciertas épocas, reguladas por la sabiduría divina, estas emigraciones e inmigraciones se operan en masas más o menos considerables, como consecuencia de las grandes revoluciones que hacen partir al mismo tiempo, innumerables cantidades, que son rápidamente sustituidas por cantidades equivalentes de encarnaciones. Seguir leyendo “Emigraciones e inmigraciones de los Espíritus”

La mujer encorvada

19. – Jesús enseñaba en una sinagoga todos los sábados. – Un día, vio a una mujer poseída por un Espíritu, que la enfermó desde los dieciocho años; y ella estaba tan encorvada que no podía, de ninguna manera, mirar hacia arriba. Viéndola Jesús la llamó y le dijo: Mujer, libre estás de tu enfermedad. – Al mismo tiempo puso las manos sobre ella y ella se enderezó, y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo al pueblo: Seis días hay en que se puede trabajar; en éstos, pues, venid y sed sanados y no en sábado.El Señor, tomando la palabra le dice: ¡Hipócrita, ¿hay alguno de vosotros que no desata en sábado su buey, o su asno del pesebre, y no lo lleva a abrevar? ¿Porqué, pues, no convendría librar de sus lazos, en un día sábado, a esta hija de Abraham, a quien Satanás mantuvo así atada durante dieciocho años? Al decir él estas cosas todos sus adversarios quedaron confundidos, y todo el pueblo se regocijaba al verlo hacer tantas cosas gloriosas. (San Lucas, Cap. XIII, v. del 10 al 17). Seguir leyendo “La mujer encorvada”

Orígenes de la doctrina espiritista sobre las penas futuras

La doctrina espiritista, en lo que concierne a las penas futuras, no se funda en una teoría preconcebida. Como en sus otras partes, no es un sistema sustituido a otro sistema, sino que todos los hechos se apoyan en observaciones y esto es lo que constituye su autoridad.

Ninguno ha imaginado que las almas, después de su muerte, vengan a encontrarse en tal o cual situación. Los mismos seres que han dejado la Tierra son los que vienen hoy a iniciarnos en los misterios de la vida futura, a describir su posición, feliz o desgraciada, sus impresiones y su transformación después de la muerte del cuerpo. En una palabra, a completar sobre este punto la enseñanza de Cristo. Seguir leyendo “Orígenes de la doctrina espiritista sobre las penas futuras”

Lazos de familia

773 – ¿Por qué entre los animales, no se conocen entre sí padres e hijos, cuando éstos no necesitan los cuidados de aquéllos?

– Los animales viven la vida material y no la moral. La ternura de la madre por sus pequeñuelos tiene como principio el instinto de conservación de los seres a quienes ha dado a luz. Cuando éstos pueden bastarse a sí mismos, su misión está cumplida y la Naturaleza no le exige más. Por esto los abandona para ocuparse con los recién nacidos.

774 – Hay personas que del abandono de los animalitos por sus padres, infieren que en el hombre los lazos de la familia no son más que el resultado de las costumbres sociales y no una ley natural. ¿Qué debemos pensar de esto? Seguir leyendo “Lazos de familia”

Justicia de las aflicciones

1- Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. -Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos. -Bienaventurados los que padecen persecuciones por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. (San Mateo, cap. V, v. 5, 6 y 10).

2- Y Él, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: -Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. – Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque hartos seréis. – Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis (San Lucas, cap. VI, v. 20 y 21). Mas ¡ay de vosotros los ricos, porque tenéis vuestro consuelo! – ¡Ay de vosotros los que estáis hartos, porque tendréis hambre! – ¡Ay de vosotros los que ahora reís, porque gemiréis y lloraréis! (San Lucas, cap. VI, v. 24 y 25). Seguir leyendo “Justicia de las aflicciones”

Jacobo Latour

Asesino condenado porta Audiencia de Foix y ejecutado en septiembre del 1864. En una reunión espiritista íntima de siete u ocho personas, que tuvo lugar en Bruselas el 13 de septiembre de 1864, y a la cual asistimos, se suplicó a una señora, médium, tuviese la bondad de escribir.

No habiéndose hecho ninguna evocación especial, trazó con agitación extraordinaria, en letras muy grandes, y después de haber roto violentamente el papel, estas palabras:

“¡Yo me arrepiento! ¡Yo me arrepiento!”

Latour Seguir leyendo “Jacobo Latour”

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