Delante la ley

El espíritu concienzudo, creado a través de los milenios, en los dominios inferiores de la naturaleza, llega a la condición de la humanidad, después de haber pagado los tributos que la evolución le reclama.

En vista de esto, es natural que comprendas que el libre albedrío establece una determinada posición para cada alma, por lo tanto, cada persona se debe a sí misma la situación en que se coloca.

Posees lo que diste.

Cultivarás lo que vienes dando.

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Confía, sirve y sigue

¡El claro en las hileras!. ¡La salud en la marcha!…

En la jornada redentora de la fe, monte arriba, caminando hacia la meta vislumbrada por ideal, sufres la separación de los compañeros queridos, como si trajeses el corazón traumatizado por dolorosa cirugía.

Ansiarías seguir al frente, con todos aquellos que abrazaste en las horas primeras de confianza, cuando la renovación amanecía en los paisajes más íntimos de tu alma, mientras tanto, a medida que avanzas las agujas del reloj de la experiencia, marcan con más sufrimiento y más espanto, cuantos te dicen adiós, en el rumbo de otras realizaciones, a veces como si hubiesen perdido la brújula que les orientara en la existencia.

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Tristeza

En todas partes, la tristeza surge en la tierra a la manera de sombra bajo diversas modalidades.

Vemos la tristeza delictuosa de quien no consigue arrojarse al despeñadero del crimen.

Tenemos la tristeza desordenada de aquellos que no pudieron implantar la discordia.

Auscultamos la tristeza destructiva de cuantos solo encuentran frustración en sus planes perversos.

Sondamos la tristeza malévola de aquellos que se vieron inhabilitados para herir…

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Resurrección

No aguardes el futuro para abrir los ojos a la propia resurrección.

El atajo del amor puro consigue reducir las sinuosidades de la senda que nos cabe andar para la comunión con el Señor.

Es posible nuestro renacimiento ahora. Para eso, pues, no guardes el corazón en la rígida armadura de las palabras, incapacitándole en movimiento en el infinito Bien.

El Evangelio no es un prontuario de fórmulas irrealizables.

No se reduce a museo de símbolos muertos, ni se resume a enseñanzas que los siglos hayan sentenciado al abandono.

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Por ahora

Por ahora, es inútil que el hombre en el mundo labre escrituras y acuerdos sobre propiedades que no le pertenecen.

Usufructuario de la hacienda terrestre vive para decir adiós, cada día, aprendiendo, no es raro, con dificultades y rebeldías, el arte de despedirse. Por ahora, ciudades preciosas e imponentes son patrimonio móvil de las generaciones que se suceden, ininterrumpidamente…  

Casas solariegas son transmitidas de padres a hijos, cuando no descienden a las oscuras disputas envenenadas que rodean la sepultura de aquellos que las relegan a los descendientes…

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Palabras del sembrador

Sembrador de la vida, siembra la buena simiente, los corazones en la Tierra se asemejan, muchas veces, a la propia tierra.

No maldecirás al desierto porque exhiba espectáculos de sequedad.

Le darás el consuelo de la fuente.

No aplastarás los propios dedos en las piedras del campo.

Removerás el obstáculo, amparando la era.

No impedirás el barro del charco.

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En el tesoro de las horas

Amigos míos, en nuestras reuniones del Espiritismo Evangélico, no nos olvidemos de la buena voluntad y de la cooperación.

Quince minutos de amparo fraternal, a través de la conversación educativa, representa un valioso tiempo en la construcción del bien.

Los orientadores de la Vida Mayor no se expresan junto a nosotros exclusivamente a través de la máquina mediúmnica, especializada en sus funciones técnicas. Más que eso, se aproximan a nuestra expresión verbal y toman la palabra por hilo de transmisión de enseñanzas preciosas, o por vehículo de medicación eficiente a los que nos acompañan, deteniendo problemas más asfixiantes que los nuestros.

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Más allá de la carne

Después de la muerte del cuerpo:

La frase amiga que hubiéramos proferido en el estímulo al bien, será un fragmento armonioso del cántico de nuestra felicidad.

La opinión caritativa que formulamos acerca de los otros, se convertirá en recurso de benignidad de la Justicia Divina, en el examen de nuestros errores.

 El pensamiento de fraternidad y comprensión con que nos acordamos del prójimo se transformará en factor de nuestro equilibrio.

El gesto de ayuda a los hermanos de nuestro camino nos ofrecerá la sublime cosecha de alegría.

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Confianza reciproca

Muchos compañeros en la Tierra se declaran indignos de trabajar en la mies del Bien, alegando que no merecen la confianza del Señor, cuando la lógica patenta otra cosa. Si el Señor no te observase la devoción afectiva, no te entregaría la formación de la familia, en cuya intimidad, criaturas diversas te aguardan cariño y cooperación; si no te apreciase el espíritu de responsabilidad, no te permitiría desenvolver tareas de inteligencia, a través de las cuales influyes un gran número de personas; si no creyese en tu nobleza de sentimientos, no te induciría a sublimar principios y actitudes, en la realización de las buenas obras, con las cuales aprendes a extenderle, en el mundo, el reino de amor; si no te reconociese el sentido de la elección, no te llevaría a examinar teorías del bien y del mal, para que abraces libremente el propio camino; si no te aceptase el discernimiento, no te facultaría la obtención de este o aquel título de competencia, con el cual consigues aliviar, mejorar, instruir o elevar la vida de los semejantes.

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Cree y sigue

«Así como tú me enviaste al mundo, también yo los he enviado al mundo.» —Jesús. (Juan, 17:18.)

Si abrazaste, mi amigo, la tarea espirita-cristiana, en nombre de la fe sublimada, sediento de vida superior, recuerda que el Maestro te envió el corazón renovado al vasto campo del mundo para servirlo.

No sólo enseñarás el buen camino. Actuarás de acuerdo con los principios elevados que pregonas. Dictarás directrices nobles para los demás, con todo, marcharás dentro de ellas, a tu vez. Proclamarás la necesidad de buen ánimo, pero siguiendo, adelante por el camino, sembrando alegrías y bendiciones, aun cuando seas incomprendido de todos.

No te contentarás en distribuir monedas y beneficios inmediatos. Darás siempre algo de ti mismo al que necesita.

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