Cuerpo

Al margen de las digresiones científicas – puesto que los usuales libros técnicos sobre educación son suficientemente esclarecedores, en lo concerniente al aspecto exterior del cuerpo humano -, recordaremos que el Espíritu, inquilino de la casa física, es quien preside su formación y su sustentación, en forma consciente o inconsciente, desde la primera hora de la organización fetal, si bien a menudo lo hace con la asistencia protectora de Mensajeros de la Providencia Divina.

Como trae consigo la suma de los reflejos buenos y no tan buenos, en concordancia con la cosecha de méritos y perjuicios que sembró para sí mismo en el suelo del tiempo, el Espíritu incorpora a los moldes reducidos de su ser las células del equipaje humano, y las asocia a su propia vida a partir de la vesícula germinativa. Amparado en el seno materno, su cuerpo se estructura mediante las células referidas a medida que éstas se multiplican alrededor de la matriz espiritual, del mismo modo que la limadura de hierro lo hace sobre un imán, y forman al principio las láminas blastodérmicas de las cuales deriva el tubo intestinal, el tubo neural, el tejido cutáneo, los huesos, los músculos, los vasos.

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Delante de Dios y de Cesar

En nuestras relaciones habituales con César – simbolizando el gobierno político – no nos olvidemos que el mundo es de Dios y no de César, a fin de que no seamos parásitos en la organización social en la que fuimos llamados a vivir.

Muchos se creen plenamente exonerados de cualquier obligación para con el poder administrativo de la Tierra, simplemente porque, cierto día, pagaron a la maquinaria gubernamental que les dirige los impuestos de estilo, exigiéndole a cambio servicios sacrificantes por largo tiempo. Es justo no olvidar que somos de Dios y no de César y que César no dispone de medios para sustituir junto a nosotros la asistencia de Dios. Por eso mismo, la Ley, expresando las determinaciones de lo Alto, cuenta con nuestra participación constante en el bien, si nos proponemos a alcanzar la victoria con el progreso real.

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Cooperemos fielmente

“Pues somos cooperadores de Dios” -Pablo (I corintios, 3:9)

El Padre es el Supremo Creador de la vida, pero el hombre puede ser fiel cooperador de Él.

Dios visita a la criatura por la propia criatura.

Almas encerradas en sí mismas se declararon incapaces de realizar servicios nobles; afirmándose empobrecidas o incompetentes.

Existen compañeros que llegan al disparate de proclamarse tan pecadores y tan malos que se sienten inhabilitados para cualquier especie de cooperación sana en la obra cristiana, como si los deudores y los ignorantes no necesitasen trabajar en su propia mejoría.

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Cuenta particular

«¡Ah! ¡Si tú conocieses también, al menos en este tu día, lo que a tu paz pertenece!» —Jesús. (Lucas, 19:42.)

La exclamación de Jesús, junto a Jerusalén, se aplica mucho más al corazón del hombre templo vivo del Señor que a la ciudad de orden material, destinada a la ruina y a la desagregación en los sectores de la experiencia. Imaginemos lo que sería el mundo, si cada criatura conociese lo que le pertenece a la paz íntima.

En virtud de la casi general desatención a ese imperativo de la vida, es que los hombres se empeñan en dolorosas dificultades, asumiendo escabrosos débitos. Prestemos atención hacia la asertiva del Maestro al menos en este tu día.

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Cuerpo y alma

Atentos al imperativo de la elevación espiritual, conviene destacar tanto las necesidades del cuerpo, como las del alma…

Procuras odontólogos eminentes para el tratamiento dental.

Urge al mismo tiempo, primorear la palabra a fin de que el verbo no se nos haga látigo en la boca.

Consultas oculistas y otorrinolaringólogos diversos para rectificar los desequilibrios de los ojos y de los oídos.

En las mismas condiciones es forzoso aprender a oír y ver constructivamente para que el mal no nos destruya las plantaciones de concordia y esperanza.

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Deber

El deber define la sumisión que nos corresponde practicar, en relación con ciertos principios establecidos como leyes por la Sabiduría Divina, una vez determinado como objetivo el desarrollo de nuestras facultades. Para vivir con seguridad nadie puede despreciar la disciplina. Obedecen las partículas elementales en el mundo atómico; obedece la constelación en la gloria de la Inmensidad. El hombre viajará por el firmamento a grandes distancias del hogar al cual está vinculado su cuerpo físico; no obstante, no logrará hacerlo sin la obediencia a los principios que rigen los movimientos de la máquina que lo transporta.

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Contradicción

Muchos compañeros, bajo pretexto de guardarse contra el mal, evitan contactos con ese o aquel círculo de servicio, cayendo frecuentemente en males de mayor monta. Y para eso, casi siempre, recurren a negativas de variada especie. Se dicen pecadores, pero huyen deliberadamente a la oportunidad que les propicia la adquisición de virtud.

Se afirman deudores, cuando en ese aspecto les cabe mayor diligencia en la solución de los compromisos de que se gravan.

Se declaran inútiles, ausentándose de los cuadros de trabajo en que podrían mostrar las utilidades de que son mensajeros.

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Cosas invisibles

«Porque sus cosas invisibles, desde la creación del mundo, tanto su eterno poder como su divinidad se extienden y claramente se ven por las cosas que están creadas.» Pablo. (Romanos, 1:20.)

El espectáculo de la Creación Universal es la más fuerte de todas las manifestaciones contra el materialismo negativista, hijo de la ignorancia o de la insensatez. Son las cosas creadas las que hablan más justamente de la naturaleza invisible. ¿Dónde hay actividad que se desdoble sin base? Toda forma inteligente nació de una disposición inteligente. El hombre conoce apenas las causas de sus realizaciones transitorias, ignorando, con todo eso, los motivos complejos de cada ángulo del camino.

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Con amor

«Y, sobre todo esto, revestíos de caridad, que es el vínculo de la perfección.» – Pablo (Colosenses, 3:14)

Todo discípulo del Evangelio precisará coraje para atacar los servicios de la redención en sí mismo.

Nadie dispensará las armaduras de la fe, a fin de marchar con tranquilidad bajo tempestades.

El camino de rescate y elevación permanece lleno de espinas. El trabajo se constituirá de luchas, de sufrimientos, de sacrificios, de sudor, de testimonios.

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Derecho sagrado

«Porque a vosotros os fue concedido, en relación a Cristo, no solamente creer en él, sino también padecer por él.» – Pablo. (Filipenses, 1:29.)

Cooperar personalmente con los administradores humanos, en sentido directo, siempre constituye objeto de la ambición de los servidores de esa o de aquella organización terrestre.

Hecho invariable de confianza, compartir la responsabilidad, entre el superior que sabe determinar y hacer justicia y el subordinado que sabe servir, instituye la base de armonía para la acción diaria, realización esa que todas las instituciones procuran alcanzar.

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Crisis sin dolor

Es fácil reconocer las crisis abiertas.

Prueba exteriorizada, dificultad a la vista. Surgen, comúnmente, en la forma de molestias, desencantos, accidentes o suplicios del corazón, atrayendo el concurso espontaneo de los circunstantes que se anclan a las víctimas, venciendo con serenidad y valor, tormentosos días de angustias, como quien atraviesa, sin mayores riesgos, largos túneles de aflicción.

Tenemos, sin embargo, calamitosas crisis sin dolor, las que se esconden bajo la seguridad de la superficie.

-Cuando nos acomodamos en la inercia, a pretexto de haber trabajado demasiado…

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Delante la ley

El espíritu concienzudo, creado a través de los milenios, en los dominios inferiores de la naturaleza, llega a la condición de la humanidad, después de haber pagado los tributos que la evolución le reclama.

En vista de esto, es natural que comprendas que el libre albedrío establece una determinada posición para cada alma, por lo tanto, cada persona se debe a sí misma la situación en que se coloca.

Posees lo que diste.

Cultivarás lo que vienes dando.

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