Estudiando el dinero

No es la autoridad que solapa la elevación del alma. Es el abuso del poder

No es la inteligencia que destila el veneno intelectual. Es la maldad con que la movilizamos.

No es el tesoro verbalista que abre heridas en aquellos que nos oyen. Es el modo con que arrojamos el estilete de la palabra.

No es la belleza de la forma que genera la hiel del desencanto. Es la vanidad con que la malbaratamos en el desequilibrio.

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Aplastamiento del mal

«Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás debajo de vuestros pies.» – Pablo. (Romanos, 16:20.)

En todas partes del planeta se podrá reconocer la lucha sin treguas, entre el bien y el mal. Se manifiesta el gran conflicto, bajo las más diversas formas, y, en el torbellino de sus movimientos, muchas almas sensibles, de modo invariable, se conservan en actitud de invocación a los genios tutelares para que estos vengan a la arena a combatir a los enemigos que los aturden, postrándolos para siempre.

Solicitar auxilio o recurrir a la ley de la cooperación representan actos loables del Espíritu que identifica su propia flaqueza, con todo, insistir para que otros nos sustituyan en el esfuerzo, que solamente a nosotros corresponde depender, demuestra falsa posición, susceptible de acentuarnos las necesidades.

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Sociedad

La sociedad humana se puede comparar con el inmenso bosque de creaciones mentales, donde cada espíritu en el proceso de evolución y acrisolamiento, encuentra reflejos de sí mismo. Ahí dentro los principios de acción y reacción funcionan exactos. Las patrias, grandes matrices de progreso, constituyen notables fulcros de la civilización o expresivos reductos de trabajo, donde bastos grupos de almas se demoran en el servicio de autoeducación, mediante el servicio a la comunidad, emigrando, muchas veces, de un país para otro, conforme se les haga precisa esa o aquella adquisición en las líneas de la experiencia. El hogar colectivo, definiendo afinidades radicales e intereses del clan, es el conjunto de las emociones y de los pensamientos de aquellos que lo pueblan.

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Ellos están vivos

¡Aunque no lo reconozcas, de pronto, semejante verdad, ellos te ven y te escuchan!

En la medida de lo posible, ¡te siguen los pasos compartiendo problemas y angustias! ¡Compadécete de los que te precedieron en la Gran Renovación!

Aquellos que viste partir de manos desfallecientes en las tuyas, donándote los últimos pensamientos terrestres, a través de los ojos fijos en los tuyos, no están muertos. Entraron en nuevas dimensiones de existencia, pero prosiguen de corazón vinculado a tu corazón. Te señalan el afecto y te agradecen el recuerdo, sin embargo, casi siempre se amparan en tu fe, buscando en ti la fuerza precisa para la restauración espiritual que demandan.

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Delante del Hogar

El hogar es el centro de nuestras actividades en el mundo. Efectivamente, la Tierra es nuestra residencia temporal en la vida y la Humanidad nuestro verdadero equipo familiar. Entretanto, en el microcosmo doméstico, tienes las lecciones y las bendiciones, la escuela y la estación de cura.

Es por eso que entre las cuatro paredes de la casa terrestre, encontramos, a través de la experiencia física, los más oscuros problemas. Allí adentro, en el reducido espacio de algunos metros, conocemos el asalto de los celos, el golpe de la maledicencia, la hiel de la incomprensión, la traba de la calumnia, el vinagre de la crítica, el frío de la indiferencia y el dolor del cansancio, recogiendo, muchas veces, piedras y espinos de manos queridas con las que desearíamos vivir en inextinguible ternura.

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Diferente

“Crees que hay un sólo Dios: haces bien. También los demonios lo creen, y se estremecen”. (Santiago, 2:19).

La advertencia del apóstol es de esencial importancia en el aviso espiritual. Esperar beneficios del Cielo es actitud común a todos.

Adorar al Señor puede ser trabajo de justos e injustos.

Admitir la existencia del Gobierno Divino es trazo dominante de todas las criaturas.

Aceptar al Supremo Poder es propio de buenos y malos.

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Dolor

239. Entre el dolor físico y el dolor moral, ¿cuál de los dos hace vibrar más profundamente el Espíritu humano?

Podemos calificar al sufrimiento del Espíritu como «dolor-realidad», y al tormento físico, sea cual fuere su naturaleza, como «dolor-ilusión». En rigor, todo padecimiento físico tiene en vista el despertar del alma a sus grandiosos deberes, ahora como expresión expiatoria, ahora como consecuencia de los abusos humanos, o bien con el carácter de advertencia hecha por la naturaleza material al poseedor de un organismo viviente. Pero todo dolor físico es un fenómeno, al paso que el sufrimiento moral constituye una esencia. De ahí que el primero de ellos venga y pase, aun cuando acarree las transiciones de la muerte de los órganos materiales, y sólo el dolor espiritual sea lo bastante intenso y hondo para promover el luminoso trabajo del perfeccionamiento y de la redención.

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Diferencia

«Crees que hay un sólo Dios: haces bien. También los demonios lo creen, y se estremecen». (TIAGO, 2:19).

La advertencia del apóstol es de esencial importancia en el aviso espiritual. Esperar beneficios del Cielo es actitud común a todos. Adorar al Señor puede ser trabajo de justos e injustos. Admitir la existencia del Gobierno Divino es trazo dominante de todas las criaturas. Aceptar al Supremo Poder es propio de buenos y malos.

Tiago fue divinamente inspirado en este versículo, porque sus palabras definen la diferencia entre creer en Dios y hacerle la Sublime Voluntad. La inteligencia es tributo de todos. La cognición procede de la experiencia. El ser vivo evoluciona siempre y quien evoluciona aprende y conoce. La diferencia entre el genio del mal y el genio del bien permanece en dirección al conocimiento.

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Educación

Dijo el Cristo: «Brille vuestra luz…»

Él, el Maestro Divino, es nuestra divina luz para la evolución planetaria. Antiguamente se consideraba a la recomendación del Señor un mero aviso, místico en su esencia; una convocatoria a los seguidores del culto externo de la escuela religiosa, a una supuesta posición de realce individual después de la muerte, en la imaginaria corte celestial. Sin embargo, hoy comprendemos que debemos aplicar esa enseñanza de Jesús cualquiera sea nuestra condición, día tras día. Incluso la ciencia terrestre ha llegado a reconocer la presencia de la luz en todas partes.

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Delante de la perfección

«Sed perfectos como Nuestro Padre Celestial!»

Esta fue la advertencia del Señor a nuestro corazón de aprendices. Sin embargo, a la manera del gusano contemplando la estrella lejana, sabemos cuan inmensa es la distancia que nos separa de la meta.

Impedimentos, compromisos e inhibiciones fluyen de nuestro «ayer» asfixiándonos, a cada momento de hoy, el anhelo de movilización hacia la luz. Entretanto, si aún nos situamos tan lejos del justo perfeccionamiento que nos integrará en la magnificencia divina, es imperioso comenzar la gran romería, ofreciendo al avance las mejores fuerzas.

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De allá para acá

Nadie juzgue que la muerte representa el salvo conducto para la beatitud celeste.

Muchas existencias en que el programa del bien padece frustraciones por nuestra rebeldía o indiferencia, solamente recogen después de la sepultura, la aflictiva purgación de sus errores deliberados.

El infierno mental establecido por nosotros, dentro de nuestras propias almas, nos exige en el retorno a la materia densa para que las llamas del remordimiento o del arrepentimiento se apaguen en el contacto de nuevas luchas…

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Declaración doméstica

«Por eso, en cuanto tuviéramos oportunidad, hagamos el bien a todos, pero principalmente a los de la familia de la fe ‑ Paulo. (Gálatas, 6:10.)

Ciertamente que el apóstol Paulo, recomendándonos cariño especial para con la familia de nuestra fe, mantenía en vista la obligación invariable de la asistencia inmediata a los que conviven con nosotros. Si no fuéramos útiles y comprensivos, amables y devotos, junto a algunos compañeros, ¿cómo atestiguar la vivencia de las lecciones de Jesús, delante de la Humanidad?

Admitimos, no obstante, a la luz de la Doctrina Espiritista, que el aviso apostólico se reviste de un significado más profundo.

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