Delante del Hogar

El hogar es el centro de nuestras actividades en el mundo. Efectivamente, la Tierra es nuestra residencia temporal en la vida y la Humanidad nuestro verdadero equipo familiar. Entretanto, en el microcosmo doméstico, tienes las lecciones y las bendiciones, la escuela y la estación de cura.

Es por eso que entre las cuatro paredes de la casa terrestre, encontramos, a través de la experiencia física, los más oscuros problemas. Allí adentro, en el reducido espacio de algunos metros, conocemos el asalto de los celos, el golpe de la maledicencia, la hiel de la incomprensión, la traba de la calumnia, el vinagre de la crítica, el frío de la indiferencia y el dolor del cansancio, recogiendo, muchas veces, piedras y espinos de manos queridas con las que desearíamos vivir en inextinguible ternura.

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Diferente

“Crees que hay un sólo Dios: haces bien. También los demonios lo creen, y se estremecen”. (Santiago, 2:19).

La advertencia del apóstol es de esencial importancia en el aviso espiritual. Esperar beneficios del Cielo es actitud común a todos.

Adorar al Señor puede ser trabajo de justos e injustos.

Admitir la existencia del Gobierno Divino es trazo dominante de todas las criaturas.

Aceptar al Supremo Poder es propio de buenos y malos.

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Dolor

239. Entre el dolor físico y el dolor moral, ¿cuál de los dos hace vibrar más profundamente el Espíritu humano?

Podemos calificar al sufrimiento del Espíritu como «dolor-realidad», y al tormento físico, sea cual fuere su naturaleza, como «dolor-ilusión». En rigor, todo padecimiento físico tiene en vista el despertar del alma a sus grandiosos deberes, ahora como expresión expiatoria, ahora como consecuencia de los abusos humanos, o bien con el carácter de advertencia hecha por la naturaleza material al poseedor de un organismo viviente. Pero todo dolor físico es un fenómeno, al paso que el sufrimiento moral constituye una esencia. De ahí que el primero de ellos venga y pase, aun cuando acarree las transiciones de la muerte de los órganos materiales, y sólo el dolor espiritual sea lo bastante intenso y hondo para promover el luminoso trabajo del perfeccionamiento y de la redención.

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Diferencia

«Crees que hay un sólo Dios: haces bien. También los demonios lo creen, y se estremecen». (TIAGO, 2:19).

La advertencia del apóstol es de esencial importancia en el aviso espiritual. Esperar beneficios del Cielo es actitud común a todos. Adorar al Señor puede ser trabajo de justos e injustos. Admitir la existencia del Gobierno Divino es trazo dominante de todas las criaturas. Aceptar al Supremo Poder es propio de buenos y malos.

Tiago fue divinamente inspirado en este versículo, porque sus palabras definen la diferencia entre creer en Dios y hacerle la Sublime Voluntad. La inteligencia es tributo de todos. La cognición procede de la experiencia. El ser vivo evoluciona siempre y quien evoluciona aprende y conoce. La diferencia entre el genio del mal y el genio del bien permanece en dirección al conocimiento.

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Educación

Dijo el Cristo: «Brille vuestra luz…»

Él, el Maestro Divino, es nuestra divina luz para la evolución planetaria. Antiguamente se consideraba a la recomendación del Señor un mero aviso, místico en su esencia; una convocatoria a los seguidores del culto externo de la escuela religiosa, a una supuesta posición de realce individual después de la muerte, en la imaginaria corte celestial. Sin embargo, hoy comprendemos que debemos aplicar esa enseñanza de Jesús cualquiera sea nuestra condición, día tras día. Incluso la ciencia terrestre ha llegado a reconocer la presencia de la luz en todas partes.

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Delante de la perfección

«Sed perfectos como Nuestro Padre Celestial!»

Esta fue la advertencia del Señor a nuestro corazón de aprendices. Sin embargo, a la manera del gusano contemplando la estrella lejana, sabemos cuan inmensa es la distancia que nos separa de la meta.

Impedimentos, compromisos e inhibiciones fluyen de nuestro «ayer» asfixiándonos, a cada momento de hoy, el anhelo de movilización hacia la luz. Entretanto, si aún nos situamos tan lejos del justo perfeccionamiento que nos integrará en la magnificencia divina, es imperioso comenzar la gran romería, ofreciendo al avance las mejores fuerzas.

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De allá para acá

Nadie juzgue que la muerte representa el salvo conducto para la beatitud celeste.

Muchas existencias en que el programa del bien padece frustraciones por nuestra rebeldía o indiferencia, solamente recogen después de la sepultura, la aflictiva purgación de sus errores deliberados.

El infierno mental establecido por nosotros, dentro de nuestras propias almas, nos exige en el retorno a la materia densa para que las llamas del remordimiento o del arrepentimiento se apaguen en el contacto de nuevas luchas…

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Declaración doméstica

«Por eso, en cuanto tuviéramos oportunidad, hagamos el bien a todos, pero principalmente a los de la familia de la fe ‑ Paulo. (Gálatas, 6:10.)

Ciertamente que el apóstol Paulo, recomendándonos cariño especial para con la familia de nuestra fe, mantenía en vista la obligación invariable de la asistencia inmediata a los que conviven con nosotros. Si no fuéramos útiles y comprensivos, amables y devotos, junto a algunos compañeros, ¿cómo atestiguar la vivencia de las lecciones de Jesús, delante de la Humanidad?

Admitimos, no obstante, a la luz de la Doctrina Espiritista, que el aviso apostólico se reviste de un significado más profundo.

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Bendigamos la lucha

La noche del 8 de abril de 1954, tras laborioso esfuerzo asistencial junto a numerosas entidades sufridoras a favor de hermanos obsesos, nuestro respetable orientador Emmanuel ocupó el aparato mediúmnico, transmitiéndonos valiosa lección sobre la lucha como escuela de purificación y perfeccionamiento espiritual.

Amigos míos, bendigamos la lucha. El facón de la poda aumenta la producción de los árboles.

El bisturí determina la extinción de la enfermedad.

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Veneno

Corrosivo en el corazón, surgiendo de la unión entre la revuelta y el desánimo, tizna el manantial de la emotividad y sube a la cabeza en forma de nube. Y llegado al cerebro, transfigura el pensamiento en plasma sutil de lodo, perturbando la visión que se envuelve en clamoroso desequilibrio.

La víctima, de ese modo, no percibe más el bien que el Cielo esparce en todo, para ver sencillamente el mal que trae consigo, e imagina, con prisa, espinos y pantanos donde hay flores y bendiciones, ideando el crimen donde brilla la virtud.

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Cuna

Con excepción de los planes elaborados para obras especiales – obras en las que Espíritus misioneros administran las reservas fisiológicas a fin de crear reflejos de la Vida Superior entre los hombres, para impulsarlos a una mayor elevación -, la cuna del presente es el retrato de lo sucedido ayer.

El camino comenzado en una determinada existencia es la prolongación de los caminos recorridos en las encarnaciones que la precedieron. En la Tierra, la investigación científica llega hasta el agotamiento en el estudio de la trasmisión de los caracteres biológicos. Los núcleos de cromosomas al igual que los vehículos citoplasmáticos, los factores ambientales tanto como las genealogías familiares, son considerados por los genetistas para resolver la ecuación de los problemas del origen, y naturalmente, de sus indagaciones surgen resultados notables, como los referidos a los caracteres morfológicos y a las sorpresas de la adaptación.

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Dios no desampara

«Y le di tiempo para que se arrepintiese de su prostitución y no se arrepintió.» – (Apocalipsis, 2:21.)

Si el Apocalipsis está repleto de símbolos profundos, eso no impide que vengamos a examinarle las expresiones, compatibles con nuestro entendimiento, extrayendo las lecciones susceptibles de ampliarnos el progreso espiritual. El versículo mencionado proporciona una idea de la generosidad del Altísimo, en la consideración de las fallas y defecciones de los hijos transgresores.

Mucha gente insiste por la rigidez e irrevocabilidad de las determinaciones de origen divino, entretanto, nos compete reconocer que los corazones inclinados a semejante interpretación, aún no consiguen analizar la esencia sublime del amor que apaga deudas obscuras y hace nacer un nuevo día en los horizontes del alma.

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