Deseo mucho

Médium quiere decir “intermediario”. Intermediario define la posición de aquel que se pone en medio. Y muchos amigos encarnados, aspirando al contacto con las Esferas Superiores, acostumbran a decir que desean mucho ser médiums. Son innumerables los que se proponen instruir y escribir, hablar y materializar, aliviar y consolar en nombre de los Mensajeros de la Luz; sin embargo, no pasan de la región del “deseo mucho”.

Imaginemos, sin embargo, algunos cuadros comunes en que la persona descansa en ese impulso de inicio.

Está el labrador que desea mucho sembrar; sin embargo, pasa la existencia discutiendo teorías de la agricultura o comentando algo acerca de las diversas plagas que flagelan la labranza, y espera indefinidamente el instante de plantar como si la tierra debiese desplazarse para cogerle las semillas de las manos.

Leer másDeseo mucho

Corregir

Toda corrección, antes que se exprese en palabras, ha de vaciarse en amor para que la vida se eleve. Veamos sino, en sencillos incidentes de la Naturaleza.

No maldecirás la gleba que el desierto alcanzó, pero le ofrecerás la gracia de la fuente para que retorne a los talentos de la producción.

No condenarás el pantano en que el fango se acumuló, provocando la inutilidad, pero drenarás su lecho de lodo a fin de que se restaure en surco fecundo.

No reprobarás simplemente la ropa que los detritos desfiguraron, pero la sumergirás en el agua pura, recomponiendo su forma para la bendición del uso.

Leer másCorregir

Contribuir

«Cada uno contribuya, según propuso en su corazón; no con tristeza o por necesidad, porque Dios ama al que da con alegría.» – Pablo. (II Corintios, 9:7.)

Cuando se divulgó la afirmativa de Pablo de que Dios ama al que da con alegría, mucha gente solo recordó la limosna material. Sin embargo, el loar no se circunscribe a las manos generosas que esparcen óbolos de bondad entre los necesitados y sufridores.

Naturalmente todos los gestos de amor entran en línea de cuentas en el reconocimiento divino, pero debemos considerar que el verbo contribuir, en la presente lección, aparece en toda su grandiosa excelsitud.

Leer másContribuir

Delante del bien

Delante de cada día que surge, reflexionemos en la edificación del bien a la que somos llamados. Para eso, convencemos bendiciendo personas y acontecimientos, circunstancias y cosas, para que se realice lo mejor. Al principio acostumbran aparecer, en lo cotidiano, los problemas triviales del instituto doméstico. Habitualmente, surge el asunto palpitante de la hora solicitándonos atención. Sepamos sustraerle la sombra a probable proyectando el rayito de luz que seamos capaces de improvisar. Enseguida, de inmediato, estamos casi siempre enfrentados por los contratiempos de orden familiar.

Conviviendo con ellos, usemos el verbo calmante y conciliador para que los engranajes del hogar funcionen lubrificados por bálsamo de armonía. Más adelante es el grupo de trabajo con los puntos débiles apareciendo.

Leer másDelante del bien

Convocatoria y elección

Sin flor no hay semilla. Pero si la flor prepara, sólo la semilla permanece.

Sin instrucción, la máquina es una incógnita. Pero si la instrucción avisa, sólo la máquina produce.

Sin convicción, la actitud no aparece. Pero si la convicción indica, sólo la actitud define.

Sin programa, el trabajo se desordena. Pero si el programa sugiere, sólo el trabajo realiza.

Leer másConvocatoria y elección

Cuerpo

Al margen de las digresiones científicas – puesto que los usuales libros técnicos sobre educación son suficientemente esclarecedores, en lo concerniente al aspecto exterior del cuerpo humano -, recordaremos que el Espíritu, inquilino de la casa física, es quien preside su formación y su sustentación, en forma consciente o inconsciente, desde la primera hora de la organización fetal, si bien a menudo lo hace con la asistencia protectora de Mensajeros de la Providencia Divina.

Como trae consigo la suma de los reflejos buenos y no tan buenos, en concordancia con la cosecha de méritos y perjuicios que sembró para sí mismo en el suelo del tiempo, el Espíritu incorpora a los moldes reducidos de su ser las células del equipaje humano, y las asocia a su propia vida a partir de la vesícula germinativa. Amparado en el seno materno, su cuerpo se estructura mediante las células referidas a medida que éstas se multiplican alrededor de la matriz espiritual, del mismo modo que la limadura de hierro lo hace sobre un imán, y forman al principio las láminas blastodérmicas de las cuales deriva el tubo intestinal, el tubo neural, el tejido cutáneo, los huesos, los músculos, los vasos.

Leer másCuerpo

Delante de Dios y de Cesar

En nuestras relaciones habituales con César – simbolizando el gobierno político – no nos olvidemos que el mundo es de Dios y no de César, a fin de que no seamos parásitos en la organización social en la que fuimos llamados a vivir.

Muchos se creen plenamente exonerados de cualquier obligación para con el poder administrativo de la Tierra, simplemente porque, cierto día, pagaron a la maquinaria gubernamental que les dirige los impuestos de estilo, exigiéndole a cambio servicios sacrificantes por largo tiempo. Es justo no olvidar que somos de Dios y no de César y que César no dispone de medios para sustituir junto a nosotros la asistencia de Dios. Por eso mismo, la Ley, expresando las determinaciones de lo Alto, cuenta con nuestra participación constante en el bien, si nos proponemos a alcanzar la victoria con el progreso real.

Leer másDelante de Dios y de Cesar

Cooperemos fielmente

“Pues somos cooperadores de Dios” -Pablo (I corintios, 3:9)

El Padre es el Supremo Creador de la vida, pero el hombre puede ser fiel cooperador de Él.

Dios visita a la criatura por la propia criatura.

Almas encerradas en sí mismas se declararon incapaces de realizar servicios nobles; afirmándose empobrecidas o incompetentes.

Existen compañeros que llegan al disparate de proclamarse tan pecadores y tan malos que se sienten inhabilitados para cualquier especie de cooperación sana en la obra cristiana, como si los deudores y los ignorantes no necesitasen trabajar en su propia mejoría.

Leer másCooperemos fielmente

Cuenta particular

«¡Ah! ¡Si tú conocieses también, al menos en este tu día, lo que a tu paz pertenece!» —Jesús. (Lucas, 19:42.)

La exclamación de Jesús, junto a Jerusalén, se aplica mucho más al corazón del hombre templo vivo del Señor que a la ciudad de orden material, destinada a la ruina y a la desagregación en los sectores de la experiencia. Imaginemos lo que sería el mundo, si cada criatura conociese lo que le pertenece a la paz íntima.

En virtud de la casi general desatención a ese imperativo de la vida, es que los hombres se empeñan en dolorosas dificultades, asumiendo escabrosos débitos. Prestemos atención hacia la asertiva del Maestro al menos en este tu día.

Leer másCuenta particular

Cuerpo y alma

Atentos al imperativo de la elevación espiritual, conviene destacar tanto las necesidades del cuerpo, como las del alma…

Procuras odontólogos eminentes para el tratamiento dental.

Urge al mismo tiempo, primorear la palabra a fin de que el verbo no se nos haga látigo en la boca.

Consultas oculistas y otorrinolaringólogos diversos para rectificar los desequilibrios de los ojos y de los oídos.

En las mismas condiciones es forzoso aprender a oír y ver constructivamente para que el mal no nos destruya las plantaciones de concordia y esperanza.

Leer másCuerpo y alma

Deber

El deber define la sumisión que nos corresponde practicar, en relación con ciertos principios establecidos como leyes por la Sabiduría Divina, una vez determinado como objetivo el desarrollo de nuestras facultades. Para vivir con seguridad nadie puede despreciar la disciplina. Obedecen las partículas elementales en el mundo atómico; obedece la constelación en la gloria de la Inmensidad. El hombre viajará por el firmamento a grandes distancias del hogar al cual está vinculado su cuerpo físico; no obstante, no logrará hacerlo sin la obediencia a los principios que rigen los movimientos de la máquina que lo transporta.

Leer másDeber