Cariño y confort

¿Qué significaba aquella afirmación? Próxima a mí, se conservaba tía Eunice, viva y bien dispuesta. No tenía ninguna duda. Ya no me encontraba envuelto en la alucinación o en el sueño. Mi conciencia estaba lúcida. Me intrigaban, con todo, varias cuestiones, atormentándome el raciocinio. Sabía que tía Eunice había muerto hacía mucho tiempo. ¿Y yo? ¿No me encontraba allí en un cuadro natural? Tocaba mi propio cuerpo, observaba paredes y muebles. “Aquello” ¿sería morir? Seguir leyendo “Cariño y confort”

El Divino Servidor

Jesus_nazarethCuando Jesús nació, una estrella más brillante que las otras lucía, en pleno cielo, indicando el pesebre. Al principio, poca gente conocía su misión sublime. Pero, en verdad, asumiendo la forma de un niño, venía él, de parte de Dios, nuestro Padre Celestial, con el fin de santificar a los hombres e iluminar los caminos del mundo.

El Supremo Señor que nos lo envió es el dueño de todas las cosas. Millones de mundos están gobernados por sus manos. Su poder todo lo abarca, desde el sol distante, hasta el gusano que se arrastra bajo nuestros pies; y Jesús, emisario de Él en la Tierra, modificó el mundo entero. Seguir leyendo “El Divino Servidor”

El Espíritu de la maldad

maloEl espíritu de la maldad, que promueve aflicciones para mucha gente, viendo, en una determinada mañana, un nido de pájaros felices, proyectó destruir a las pobres aves. La madrecita con alas, muy contenta, acariciaba a los hijitos, mientras el papá volaba, en búsqueda de alimento.

El espíritu de la maldad notando aquella inmensa alegría se exasperó. Mataría a todos los pajaritos, pensó para sí. No obstante, para eso, necesitaba de alguien que lo auxiliase. Aquella acción exigía manos humanas. Comenzó, entonces, a buscar la compañía de los niños. ¿Quién sabe si algún niñito podría obedecerlo?

Fue a casa de Juancito, el hijo de doña Laura, pero Juancito estaba muy ocupado en la asistencia al hermano menor, y, como el espíritu de la maldad tan solo puede arruinar a las personas insinuándose a través del pensamiento, no encontró medios de dominar la cabeza de Juan. Corrió a la residencia de Celina, la hija de doña Carlota. Seguir leyendo “El Espíritu de la maldad”

La enseñanza de la siembra

cabarCierto hacendado, muy rico, llamó al hijo de quince años y le dijo:

–Hijo mío, todo hombre solamente recogerá de aquello que siembre. Cuídate de hacer bien a todos, para que seas feliz.

El joven oyó el consejo, y al día siguiente, muy cariñoso sembró un minúsculo acajú en un local no distante de la carretera que unía la aldea próxima con la propiedad paterna. Transcurrida una semana, habiendo recibido de las manos paternas un presente en dinero, fue a la villa y protegió la pequeña fuente natural, construyéndole conveniente abrigo con la cooperación de algunos pocos trabajadores, a los cuales recompensó, generosamente. Seguir leyendo “La enseñanza de la siembra”

En el paseo matinal

padresDionisio, el molinero, partió muy temprano en compañía de su hijito, en dirección al gran maizal. La mañana se había hecho linda. Los montes próximos parecían cubiertos de gases a revolotear. Las hojas de la hierba, guardando aún, el rocío nocturno, se asemejaban a un caprichoso tejido verde, adornado de perlas.

Flores bermejas aquí y allí, daban la idea de joyas esparcidas en el suelo. Los árboles, muy grandes, a la orilla del camino, despertaban, suavemente, al paso del viento. El Sol aparecía, brillante, revistiendo el paisaje en una corona resplandeciente.

Reinaldo, el pequeño guiado por la mano paterna, seguía en un deslumbramiento. No sabía que admirar más: si el lecho de neblina muy alba o si el horizonte inflamado de luz. En un momento dado, preguntó, feliz: Seguir leyendo “En el paseo matinal”

El ángel de la limpieza

auto-amorAdelia oyó hablar de Jesús y tomó tan gran pasión por el cielo, que se nutría en un único deseo – ser un ángel para servir al Divino Maestro. Para eso, la buena niña se hizo humilde y obediente, y, cuando no se hallaba en la escuela en contacto con los libros, se mantenía en la cámara de dormir en fervorosas oraciones. Se rodeaba de lindos gravados, en los que los artistas del pincel recuerdan el paso de Cristo entre los hombres, y llena de lágrimas, repetía:

– ¡Señor, quiero ser tuya! ¡Quiero servirte!…

La madrecita, en ardua lucha doméstica, en balde la convidaba a los servicios de la casa. Seguir leyendo “El ángel de la limpieza”

Somos llamados a servir

menuisierEl legislador, con la pluma, traza los decretos para regir al pueblo. El escritor utiliza el mismo instrumento y escribe libros que renuevan el pensamiento del mundo. Pero, no es sólo la pluma, la que, manejada por el hombre, consigue expresar la sabiduría, el arte y la belleza, en la vida.

Una simple escoba hace la alegría de la limpieza, y sin limpieza, el administrador o el poeta no consiguen trabajar.

El arado labra el suelo y traza líneas de las cuales surgirán el maíz, el arroz, la patata y el trigo, llenando los graneros. La azada grava surcos benditos en el suelo, con el fin de que la siembra progrese. Seguir leyendo “Somos llamados a servir”

El pavo predicador

pavoUn bello pavo, después de convivir largo tiempo en la intimidad de una familia que disponía de vastos conocimientos evangélicos, aprendió a trasmitir las enseñanzas de Jesús, esperando también sus divinas promesas. Tan versado quedó en las letras sagradas, que pasó a propagarlas entre las otras aves. De cuando en cuando, era visto hablando en su extraño lenguaje “gla–gle–gli–glo–glu”. Naturalmente, no era comprendido por los hombres. Pero los otros pavos y otras aves, lo entendían perfectamente.

Comenzaba el comentario de las lecciones del Evangelio y el patio se llenaba rápidamente. Hasta los pollitos se tranquilizaban bajo las alas maternas, a fin de oírlo. El pavo, muy confiado, aseguraba que Jesucristo, era el salvador del mundo, que vino a alumbrar el camino de todos y que, como base de su doctrina, colocara el amor de las criaturas unas para con las otras, garantizando la formula de la verdadera felicidad en la Tierra. Seguir leyendo “El pavo predicador”

El amigo sublime

ninos-leyendoEs siempre el amigo sublime. Educa sin herirnos. Divierte, edificándonos el carácter. Nos revela el pasado y nos prepara, delante del porvenir.

Nos repite lo que Sócrates enseñó en las plazas de Atenas. Descubre ante nuestra mirada maravillada las civilizaciones pasadas. El Egipto resplandeciente de los faraones, la Grecia de los filósofos y artistas,
la Jerusalén de los hebreos, desfilan ante nuestra imaginación, a su toque espiritual.

Nos cuenta lo que realizó Moisés, el gran legislador. Nos recuerda las palabras de Platón y Aristóteles. Junto a él, aprendemos cuanto sufrieron nuestros antepasados, en la conquista del bienestar que disfrutamos en la actualidad. Seguir leyendo “El amigo sublime”

El ejército poderoso

letrasUn ejército poderoso, a nuestra disposición, está constituido, en la actualidad, por veintitrés soldaditos del progreso. Se separan, se mueven, se entrelazan y dominan al gran país de las ideas. Sin ello, creceríamos hacia la sombra o hacia la brutalidad.

En compañía de esos auxiliares pequeñitos, penetramos a los santuarios de la ciencia y del arte, perfeccionando la vida. ¿Quién no los conoce?

Están en los documentos más importantes. Hacen los mensajes telegráficos y las recetas de los médicos. Dan noticias de otras regiones y de otros climas. Seguir leyendo “El ejército poderoso”

La leyenda del árbol

allfons.ru-3934En el principio del mundo, cuando los distintos reinos de la naturaleza ya se hallaban apaciguados, y mientras el oro y el hierro reposaban en el subsuelo, el hombre, los animales de gran tamaño, los pajaritos, las mariposas, las hierbas y las aguas vivían en la superficie de la Tierra… Y el Supremo Señor, notando que los servicios sobre el planeta se desenvolvían con regularidad, los llamó a su trono de luz, con el fin de oírlos.

La importante audiencia del Todopoderoso comenzó por el hombre, que se aproximó al Altísimo informándole:

– Padre mío, el globo terrestre es nuestra oficina gloriosa. Mi esposa, tanto como yo, nos sentimos muy felices; entre tanto, experimentamos la falta de alguien que nos haga compañía, alrededor del hogar, y nos auxilie a criar a nuestros hijitos. Seguir leyendo “La leyenda del árbol”

De los animales a los niños

animalMi pequeño amigo. Oiga.

No nos haga daño, ni nos suponga sus adversarios. Somos la inmensa clase de servidores de la naturaleza e igualmente criaturas de Dios.

Cuidamos de la siembra para que no le falte el pan, aunque muchos de nuestra familia, por ignorancia, ataquen a los brotes tiernos de la verdura y de los árboles, devorando gérmenes y flores. Somos nosotros, sin embargo, que, en la mayoría de las veces, garantizamos el abono a las plantaciones y las defendemos contra los compañeros dañinos. Si usted nos persigue, sin consideración por nuestras flaquezas, ¿Quién le suplirá el hogar de leche y huevos? No tenemos paz en nuestras cuevas y nidos, obligados como estamos a socorrer las necesidades de los hombres. Seguir leyendo “De los animales a los niños”

El remedio imprevisto

cabarEl pequeño príncipe Julián andaba enfermo y abatido. No jugaba, no estudiaba, no comía. Perdiera hasta el gusto de coger los melocotones sabrosos del pomar. Se olvidaba de los juegos y del caballo. Vivía triste y callado en el cuarto, tendido en su otomana.

Mientras la madrecita, afligida, se desvelaba junto a él, el rey experimentaba con muchos médicos. Pero, los facultativos llegaban y salían, sin resultados satisfactorios. El niño sentía un gran malestar. Cuando se le aliviaba el dolor de cabeza, le venía el dolor en los brazos. Y cuando los brazos mejoraban, las piernas se ponían a dolerle. Seguir leyendo “El remedio imprevisto”

Anotación

caridadManifestaste inocultable aborrecimiento, ante las observaciones paternas que te contrariaran los propósitos impensados. Ayer, abusaste de la alimentación, hoy pretendías una excursión inconveniente. Se refirió tu padre a las necesidades del espíritu, con acentuada tristeza; sin embargo, lejos de entender la nobleza de su gesto, buscaste, intempestivo, los brazos maternos, en la ansia incontenida de hallar aprobación a tus caprichos juveniles.

Pero, fuiste injusto.

El joven que rehúsa la orientación acertada de los más viejos que le desean el bien, procede como el labrador liviano que reprueba la buena simiente. Gustas de largas excursiones en los campos frutales, cuando las naranjeras se cubren de frutos y cuando las parras están llenas de uvas dulces. ¿Crees, no obstante, que los excelentes árboles hayan crecido sin cuidado? ¿Admites que la viña no necesitó de amparo cuando estaba pequeña? Seguir leyendo “Anotación”

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