Sé compasivo

Cap. XIII – Ítem 17

Sin compasión no existe caridad.

Las lágrimas derramadas al calor vivo de la piedad corroen las gruesas cadenas de la prueba.

Desterremos de nosotros la insensibilidad cruel ante las tramas de la angustia que se desarrollan en nuestra ruta. La piedad es la simpatía espontánea y desinteresada que se antepone a la simpatía gratuita o despectiva. Ella debe conducirnos a la práctica del socorro moral y material, junto a aquellos que nos la despiertan, de lo contrario se vuelve infructífera.

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Sé voluntario

Cap. XX – Ítem 4

Sé voluntario en la evangelización infantil.

No aguardes la invitación para contribuir a favor de la Buena Nueva en el corazón de los niños.

Auxilia a la plantación del futuro. Sé voluntario en el Culto del Evangelio.

No esperes la participación de tus compañeros del hogar para iniciarlo. Si fuera necesario realízalo tú solo.

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La hija del orgullo (3)

Cap. VII – Ítem 11

La susceptibilidad, hija del orgullo, impulsa a la persona a ubicarse por encima del bien de todos. Se trata de la vanidad que se confronta con el interés general. De ese modo, cuando el espírita se vuelve susceptible, se considera más importante que el Espiritismo y pretende ser mejor que la tarea liberadora de la cual recibe consuelo y esclarecimiento.

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El gran mandamiento

“Un maestro de la ley que había oído la discusión, viendo que les había contestado bien, se le acercó y le pregunto: ¿Cuál es el primero de todos los mandamientos? Jesús respondió: El primero es: Escucha, Israel: el Señor, Dios nuestro, es el único Señor; y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay mandamiento mayor que estos. El escriba le dijo: Muy bien, maestro; con razón has dicho que él es uno solo y que no hay otro fuera de él, y amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo vale mucho más que todos los holocaustos y sacrificios. Jesús al ver que había respondido tan sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y ya nadie se atrevió a preguntarle más.” (Marcos, XII, 28-34).

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Médiums y mediumnidades

Cap. XXVI – Ítem 10

En la falsa suposición de que existen médiums y mediumnidades, más importantes unos que otras, recordemos el viejo apólogo relatado por Menenio Agripa al pueblo de Roma, que se había amotinado, a fin de sosegar su ánimo de discordia.

«Si el cerebro, por apropiarse de la idea refulgente, despreciara al estómago ocupado en la tarea oculta de la digestión, la cabeza no conseguiría pensar; si los ojos por reflejar la luz declararan la guerra a los intestinos,

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El grito de la inmortalidad

paul-damascus-jesus«Saulo, por su parte, respirando aún amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, con el fin de que si encontraba algunos que quisieran este camino, hombres o mujeres, pudiera llevar los presos a Jerusalén. En el camino, cerca ya de Damasco, de repente le envolvió un resplandor del cielo; cayó a tierra y oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él preguntó: ¿Quién eres, Señor? Y él: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Levántate y entra en la ciudad; allí te dirán lo que debes hacer.

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Jesús camina sobre las aguas

cairbarEl pedido de Pedro

“Hacia las tres de la madrugada se dirigió a ellos andando sobre el lago. Los discípulos, al verlo caminar sobre el lago, se asustaron y decían: ¡Es un fantasma! Y se pusieron a gritar llenos de miedo. Jesús les dijo: Tranquilizaos. Soy yo, no tengáis miedo. Pedro le respondió: Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre las aguas. Él dijo: Ven. Pedro saltó de la barca y fue hacia Jesús andando sobre las aguas. Pero, al ver la fuerza del viento, se asustó y, como empezaba a hundirse, gritó: ¡Sálvame, Señor! Jesús le tendió la mano, lo agarró y le dijo: Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado? Cuando subieron a la barca, el viento se calmó. Y los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios.” (Mateo, XIV, 25-33).

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El pan de la tierra y el pan del cielo

itgtuyrutuiyio 033“Al día siguiente la gente, que se había quedado a la otra parte del lago, notó que allí había sólo una barca y que Jesús no había subido a ella con sus discípulos, pues estos se habían ido solos. Entretanto, llegaron otras barcas de Tiberíades y atracaron cerca de donde habían comido el pan después que el Señor dio gracias. Cuando la gente vio que no estaban allí ni Jesús ni sus discípulos, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Lo encontraron al otro lado del lago y le dijeron: Maestro, ¿cuándo has venido aquí? Jesús les contestó: Os aseguro que no me buscáis porque habéis visto milagros, sino porque habéis comido pan hasta hartaros. Procuraos no el alimento que pasa, sino el que dura para la vida eterna; el que os da el Hijo del Hombre, a quien Dios Padre acreditó con su sello.” (Juan, VI, 22-27).

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El verbo de Dios

scan0012“En el principio existía aquél que es la Palabra, y aquél que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. Él estaba en el principio con Dios. Todo fue hecho por Él y sin Él nada se hizo. Cuanto ha sido hecho en Él es vida, y la vida es la luz de los hombres; la luz luce en las tinieblas y las tinieblas no la sofocaron.

Hubo un hombre enviado por Dios, de nombre Juan. Este vino como testigo, para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyeran en Él. No era Él la luz, sino testigo de la luz. Existía la luz verdadera, que con su venida a este mundo ilumina a todo hombre. Estaba en el mundo; el mundo fue hecho por Él, y el mundo no lo conoció.

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Comunión de pensamiento

Cairbar_schutel“Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy afable y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.” (Mateo, XI, 29-30).

“No ruego sólo por ellos, sino también por los que crean en mí a través de su palabra. Que todos sean una sola cosa; como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean una sola cosa en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste para que sean uno, como nosotros somos uno. Yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectos en la unidad, y así el mundo reconozca que tú me has enviado y que los amas a ellos como me amas a mí.” (Juan, XVII, 20-23).

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El apóstol Pablo

SauloEl grito de la inmortalidad.

“Saulo, por su parte, respirando aún amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, con el fin de que si encontraba algunos que quisieran este camino, hombres o mujeres, pudiera llevar los presos a Jerusalén. En el camino, cerca ya de Damasco, de repente le envolvió un resplandor del cielo; cayó a tierra y oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

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El bautismo de Jesús, el bautismo de las iglesias

Cairbar1“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado se salvará, pero el que no crea se condenará.” (Marcos, XVI, 15-16).

“Por aquellos días Jesús vino desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán.

En el momento en que salía del agua, vio los Cielos abiertos y al Espíritu Santo como una paloma bajando sobre él, y se oyó una voz del Cielo: Tú eres mi hijo amado, mi predilecto.” (Marcos, I, 9-11).

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