Inmortalidad y religión

“Al llegar Jesús a la región de Cesárea de Filipo, preguntó a sus discípulos: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre? Ellos le dijeron: Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o uno de los profetas. Él les dijo: Vosotros, ¿quién decís que soy yo? Simón tomó la palabra y dijo: Tú eres el Mesías, el hijo del Dios vivo. Jesús le respondió: Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque eso no te lo ha revelado la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta pierda edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Te daré las llaves del Reino de Dios, y lo que ates en la Tierra quedará desatado en los Cielos. Entonces ordenó a sus discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.” (Mateo, XVI, 13-20).

La Religión está para la inmortalidad como el cuerpo para el alma. Seguir leyendo “Inmortalidad y religión”

La enseñanza de la religión

“Todo escriba instruido en el Reino de los Cielos es semejante a un padre de familia, que de su tesoro saca cosas nuevas y viejas.” (Mateo, XII, 52).

Después de la exposición de las siete parábolas comparativas al Reino de los Cielos y su adquisición, Jesús, para grabar mejor en el ánimo de sus discípulos la necesidad del estudio de toda la Religión y de toda la Filosofía en sus fases evolutivas del saber humano, comparó todos los hechos y teorías que de él destacan y la Historia registra, con un tesoro, que un padre de familia posee y donde existen monedas viejas y monedas nuevas, bienes antiguos, pero de valor, y bienes de adquisición reciente, constituyendo todos el mismo tesoro. Seguir leyendo “La enseñanza de la religión”

Enseñanzas de Jesús los apóstoles

“Paseando junto al lago de Galilea, vio a dos hombres: Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano, echando la red en el lago, pues eran pescadores. Y les dijo: Venid conmigo y os haré pescadores de hombres. Ellos, al instante, dejaron las redes y lo siguieron. Fue más adelante y vio a otros dos hermanos: Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano, en la barca con su padre Zebedeo, remendando las redes; y los llamó. Ellos, al instante, dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.” (Mateo, IV, 18-22). Seguir leyendo “Enseñanzas de Jesús los apóstoles”

El fermento de los fariseos y de los saduceos

“Al ir los discípulos a la otra orilla, se olvidaron de llevar pan. Jesús les dijo: Tened cuidado y guardaos de la levadura de los fariseos y saduceos. Ellos comentaban: Es que no hemos traído pan. Jesús, dándose cuenta, les dijo: ¿Por qué decís que no tenéis pan? ¡Hombres de poca fe! ¿Aún no entendéis? ¿No os acordáis ya de cuando repartí cinco panes para cinco mil hombres? ¿Cuántos cestos recogisteis de las sobras? ¿Y de cuando repartí los siete para los cuatro mil? ¿Cuántas espuertas recogisteis? ¿Cómo no entendéis que no os hablaba de panes? Guardaos de la levadura de los fariseos y saduceos. Entonces comprendieron que no les había dicho que se guardasen del fermento del pan, sino de la doctrina de los fariseos y saduceos.” (Mateo, XVI, 5-12). Seguir leyendo “El fermento de los fariseos y de los saduceos”

Cristianismo e inmortalidad

“Pasado el sábado, María Magdalena, María la madre de Santiago y Salomé compraron perfumes para ir a embalsamarlo. El primer día de la semana, muy de madrugada, al salir el sol, fueron al sepulcro. Iban diciéndose: ¿Quién nos rodará la puerta del sepulcro? Levantaron los ojos, y vieron la losa había sido removida; era muy grande. Entraron en el sepulcro y, al ver a un joven sentado a la derecha, vestido con una túnica blanca, se asustaron. Pero él les dijo: No os asustéis. Buscáis a Jesús Nazareno, el crucificado. Ha resucitado. No está aquí. Seguir leyendo “Cristianismo e inmortalidad”

Examen de las religiones

“Este pueblo me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mí; en vano me rinde culto, enseñando doctrinas que son preceptos humanos.” (Mateo, XV, 8-9).

La religión no consiste en una amalgama de dogmas y en la proclamación de misterios. La Religión es parte de la Verdad, que se concede a los que la buscan y se les da de acuerdo con su grado de elevación moral.

El conocimiento de la Religión crece en las almas, en la proporción del progreso moral y espiritual de cada una. Como sucede con la adquisición de cualquier ramificación del saber, la Religión no prescinde del estudio, del análisis y del libre examen. Seguir leyendo “Examen de las religiones”

El Espíritu de sistema y las nuevas verdades

“Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dijeron: Tiene un demonio. Ha venido el hijo del hombre, que come y bebe, y dice: este es un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores. Pero la sabiduría ha sido justificada con sus obras.” (Mateo, XI, 18-19).

“Entonces le presentaron un endemoniado ciego y mudo y lo curó, de manera que el mudo hablaba y veía. Y todo el pueblo, asombrado, decía: ¿No es este el hijo de David? Pero los fariseos, al oírlo, dijeron: Este echa los demonios con el poder de Belcebú, príncipe de los demonios.” (Mateo, XII, 22-24). Seguir leyendo “El Espíritu de sistema y las nuevas verdades”

El juramento

“También sabéis que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso, sino que cumplirás al Señor tus juramentos. Pero yo os digo que no juréis de ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios, ni por la Tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey; ni por tu cabeza, porque ningún cabello puedes volver blanco o negro. Decid sencillamente sí o no. Lo que pasa de esto viene del maligno. ” (Mateo, V, 33-37).

El Evangelio es una espada de doble filo que, manejándola a la derecha y a la izquierda, es capaz de destruir errores seculares y preparar a la Humanidad para el cumplimiento de la Palabra Divina. Es imposible comprender el Espiritismo sin el Cristianismo. Este es, en verdad, la base fundamental de la Nueva Revelación. Jesús no vino a destruir la Ley de Dios, sino a darla a conocer. Y el Espiritismo repite las palabras del Hijo de Dios. Seguir leyendo “El juramento”

Sé compasivo

Cap. XIII – Ítem 17

Sin compasión no existe caridad.

Las lágrimas derramadas al calor vivo de la piedad corroen las gruesas cadenas de la prueba.

Desterremos de nosotros la insensibilidad cruel ante las tramas de la angustia que se desarrollan en nuestra ruta. La piedad es la simpatía espontánea y desinteresada que se antepone a la simpatía gratuita o despectiva. Ella debe conducirnos a la práctica del socorro moral y material, junto a aquellos que nos la despiertan, de lo contrario se vuelve infructífera. Seguir leyendo “Sé compasivo”

Sé voluntario

Cap. XX – Ítem 4

Sé voluntario en la evangelización infantil.

No aguardes la invitación para contribuir a favor de la Buena Nueva en el corazón de los niños.

Auxilia a la plantación del futuro. Sé voluntario en el Culto del Evangelio.

No esperes la participación de tus compañeros del hogar para iniciarlo. Si fuera necesario realízalo tú solo. Seguir leyendo “Sé voluntario”

La hija del orgullo (3)

Cap. VII – Ítem 11

La susceptibilidad, hija del orgullo, impulsa a la persona a ubicarse por encima del bien de todos. Se trata de la vanidad que se confronta con el interés general. De ese modo, cuando el espírita se vuelve susceptible, se considera más importante que el Espiritismo y pretende ser mejor que la tarea liberadora de la cual recibe consuelo y esclarecimiento. Seguir leyendo “La hija del orgullo (3)”

El gran mandamiento

“Un maestro de la ley que había oído la discusión, viendo que les había contestado bien, se le acercó y le pregunto: ¿Cuál es el primero de todos los mandamientos? Jesús respondió: El primero es: Escucha, Israel: el Señor, Dios nuestro, es el único Señor; y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay mandamiento mayor que estos. El escriba le dijo: Muy bien, maestro; con razón has dicho que él es uno solo y que no hay otro fuera de él, y amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo vale mucho más que todos los holocaustos y sacrificios. Jesús al ver que había respondido tan sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y ya nadie se atrevió a preguntarle más.” (Marcos, XII, 28-34). Seguir leyendo “El gran mandamiento”

Médiums y mediumnidades

Cap. XXVI – Ítem 10

En la falsa suposición de que existen médiums y mediumnidades, más importantes unos que otras, recordemos el viejo apólogo relatado por Menenio Agripa al pueblo de Roma, que se había amotinado, a fin de sosegar su ánimo de discordia.

“Si el cerebro, por apropiarse de la idea refulgente, despreciara al estómago ocupado en la tarea oculta de la digestión, la cabeza no conseguiría pensar; si los ojos por reflejar la luz declararan la guerra a los intestinos, Seguir leyendo “Médiums y mediumnidades”

El grito de la inmortalidad

paul-damascus-jesus“Saulo, por su parte, respirando aún amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, con el fin de que si encontraba algunos que quisieran este camino, hombres o mujeres, pudiera llevar los presos a Jerusalén. En el camino, cerca ya de Damasco, de repente le envolvió un resplandor del cielo; cayó a tierra y oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él preguntó: ¿Quién eres, Señor? Y él: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Levántate y entra en la ciudad; allí te dirán lo que debes hacer. Seguir leyendo “El grito de la inmortalidad”

Jesús camina sobre las aguas

cairbarEl pedido de Pedro

“Hacia las tres de la madrugada se dirigió a ellos andando sobre el lago. Los discípulos, al verlo caminar sobre el lago, se asustaron y decían: ¡Es un fantasma! Y se pusieron a gritar llenos de miedo. Jesús les dijo: Tranquilizaos. Soy yo, no tengáis miedo. Pedro le respondió: Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre las aguas. Él dijo: Ven. Pedro saltó de la barca y fue hacia Jesús andando sobre las aguas. Pero, al ver la fuerza del viento, se asustó y, como empezaba a hundirse, gritó: ¡Sálvame, Señor! Jesús le tendió la mano, lo agarró y le dijo: Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado? Cuando subieron a la barca, el viento se calmó. Y los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios.” (Mateo, XIV, 25-33). Seguir leyendo “Jesús camina sobre las aguas”

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