Simplicidad y grandeza del Espiritismo

La Doctrina Espírita, por sus fundamentos y desdoblamientos propios de su contenido doctrinario, es grandiosa por varias razones. Entre ellas, se destacan los beneficios directos del esclarecimiento a la mente humana, basados en la más perfecta lógica y buen sentido, además del alivio al corazón por el consuelo propio del mensaje totalmente estructurado en el Evangelio de Jesús. Sus respuestas a las extensas cuestiones humanas, todas construidas en las bases de la ciencia, de la filosofía y de la religión, además de su triple aspecto de sus fundamentos, atienden a todos los estadios del intelecto humano, cuando la persona se libere de preconceptos y acepte estudiar para conocer al menos, aunque a título cultural, pues la Doctrina Espírita desea sólo ser conocida, nunca impuesta.

Sus bases inspiran el amor al prójimo, en el amplio sentido de la caridad, dispensan cualquier formalismo o rituales, invitan a la fe racional y estimulan el autoperfeccionamiento y el trabajo en el bien como herramientas de conquista del mérito de la felicidad accesible a cualquier persona. Por eso, están distantes de la práctica espírita las manifestaciones de la vanidad, de la autopromoción, de la imposición de ideas, de los abusos de cualquier especie, de la explotación de la fe e incluso la obtención de cualquier ventaja. Y como ahora la idea espírita ya encuentra una amplia aceptación en el medio popular, surgen los peligros de la infiltración de ideas y posicionamientos extraños a la simplicidad y grandeza del mensaje espírita.

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Parábola del siervo vigilante

“Estad preparados y tened encendidas vuestras lámparas. Sed como los criados que esperan a su amo de retorno de las bodas para abrirle tan pronto como llegue y llame. ¡Dichosos los criados a quienes el amo encuentra en vela a su llegada! Os aseguro que los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlos él mismo. Si llega a medianoche o de madrugada y los encuentra así, ¡dichosos ellos! Tened en cuenta que si el amo de casa supiera a qué hora iba a venir el ladrón, estaría en guardia y no dejaría que asaltaran su casa. Estad preparados también vosotros, porque a la hora que menos penséis vendrá el Hijo del Hombre. ” (Lucas, XII, 35-40).

En la esfera espiritual, como en la material, la cualidad indispensable del siervo es ser vigilante. Siervo vigilante es el que trata con celo los menesteres que le son afectos, correspondiendo, como debe, al salario por el cual se ajustó, y satisfaciendo, al mismo tiempo, las órdenes que recibe de su señor. La desidia en el trabajo, no sólo rebaja la reputación del operario, sino que también lesiona los intereses de sus superiores.

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La fe y el amor

“Y una mujer que padecía hemorragias desde hacía doce años, que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado toda su fortuna sin obtener ninguna mejoría, incluso había empeorado, al oír hablar de Jesús, se acercó a él por detrás entre la gente y le tocó el manto, pues se decía: Con sólo tocar sus vestidos, me curo. Inmediatamente, la fuente de las hemorragias se secó y sintió que su cuerpo estaba curado de la enfermedad. Jesús, al sentir que había salido de él aquella fuerza, se volvió a la gente y dijo: ¿Quién me ha tocado? Sus discípulos le contestaron: Ves que la multitud te apretuja, ¿y dices que quién te ha tocado? Él seguía mirando alrededor para ver a la que lo había hecho. Entonces la mujer, que sabía lo que había ocurrido en ella, se acercó asustada y temblorosa, se postró ante Jesús y le dijo toda la verdad. Él dijo a la mujer: Hija, tu fe te ha curado; vete en paz, libre ya de tu enfermedad.” (Marcos, V. 25-34).

Sabiduría y santidad son los dos atributos para la adquisición de la felicidad. La Luz da sabiduría, la Religión da santidad, pero sólo el Amor resume toda la Ley y los Profetas. La Esperanza consuela y anima; la Caridad robustece y ampara; la Fe salva; el Amor anima todas estas virtudes; el Amor es la Ley.

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Inmortalidad y religión

“Al llegar Jesús a la región de Cesárea de Filipo, preguntó a sus discípulos: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre? Ellos le dijeron: Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o uno de los profetas. Él les dijo: Vosotros, ¿quién decís que soy yo? Simón tomó la palabra y dijo: Tú eres el Mesías, el hijo del Dios vivo. Jesús le respondió: Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque eso no te lo ha revelado la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta pierda edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Te daré las llaves del Reino de Dios, y lo que ates en la Tierra quedará desatado en los Cielos. Entonces ordenó a sus discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.” (Mateo, XVI, 13-20).

La Religión está para la inmortalidad como el cuerpo para el alma.

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La enseñanza de la religión

“Todo escriba instruido en el Reino de los Cielos es semejante a un padre de familia, que de su tesoro saca cosas nuevas y viejas.” (Mateo, XII, 52).

Después de la exposición de las siete parábolas comparativas al Reino de los Cielos y su adquisición, Jesús, para grabar mejor en el ánimo de sus discípulos la necesidad del estudio de toda la Religión y de toda la Filosofía en sus fases evolutivas del saber humano, comparó todos los hechos y teorías que de él destacan y la Historia registra, con un tesoro, que un padre de familia posee y donde existen monedas viejas y monedas nuevas, bienes antiguos, pero de valor, y bienes de adquisición reciente, constituyendo todos el mismo tesoro.

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Enseñanzas de Jesús los apóstoles

“Paseando junto al lago de Galilea, vio a dos hombres: Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano, echando la red en el lago, pues eran pescadores. Y les dijo: Venid conmigo y os haré pescadores de hombres. Ellos, al instante, dejaron las redes y lo siguieron. Fue más adelante y vio a otros dos hermanos: Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano, en la barca con su padre Zebedeo, remendando las redes; y los llamó. Ellos, al instante, dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.” (Mateo, IV, 18-22).

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El fermento de los fariseos y de los saduceos

“Al ir los discípulos a la otra orilla, se olvidaron de llevar pan. Jesús les dijo: Tened cuidado y guardaos de la levadura de los fariseos y saduceos. Ellos comentaban: Es que no hemos traído pan. Jesús, dándose cuenta, les dijo: ¿Por qué decís que no tenéis pan? ¡Hombres de poca fe! ¿Aún no entendéis? ¿No os acordáis ya de cuando repartí cinco panes para cinco mil hombres? ¿Cuántos cestos recogisteis de las sobras? ¿Y de cuando repartí los siete para los cuatro mil? ¿Cuántas espuertas recogisteis? ¿Cómo no entendéis que no os hablaba de panes? Guardaos de la levadura de los fariseos y saduceos. Entonces comprendieron que no les había dicho que se guardasen del fermento del pan, sino de la doctrina de los fariseos y saduceos.” (Mateo, XVI, 5-12).

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Cristianismo e inmortalidad

“Pasado el sábado, María Magdalena, María la madre de Santiago y Salomé compraron perfumes para ir a embalsamarlo. El primer día de la semana, muy de madrugada, al salir el sol, fueron al sepulcro. Iban diciéndose: ¿Quién nos rodará la puerta del sepulcro? Levantaron los ojos, y vieron la losa había sido removida; era muy grande. Entraron en el sepulcro y, al ver a un joven sentado a la derecha, vestido con una túnica blanca, se asustaron. Pero él les dijo: No os asustéis. Buscáis a Jesús Nazareno, el crucificado. Ha resucitado. No está aquí.

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Examen de las religiones

“Este pueblo me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mí; en vano me rinde culto, enseñando doctrinas que son preceptos humanos.” (Mateo, XV, 8-9).

La religión no consiste en una amalgama de dogmas y en la proclamación de misterios. La Religión es parte de la Verdad, que se concede a los que la buscan y se les da de acuerdo con su grado de elevación moral.

El conocimiento de la Religión crece en las almas, en la proporción del progreso moral y espiritual de cada una. Como sucede con la adquisición de cualquier ramificación del saber, la Religión no prescinde del estudio, del análisis y del libre examen.

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El Espíritu de sistema y las nuevas verdades

“Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dijeron: Tiene un demonio. Ha venido el hijo del hombre, que come y bebe, y dice: este es un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores. Pero la sabiduría ha sido justificada con sus obras.” (Mateo, XI, 18-19).

“Entonces le presentaron un endemoniado ciego y mudo y lo curó, de manera que el mudo hablaba y veía. Y todo el pueblo, asombrado, decía: ¿No es este el hijo de David? Pero los fariseos, al oírlo, dijeron: Este echa los demonios con el poder de Belcebú, príncipe de los demonios.” (Mateo, XII, 22-24).

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El juramento

“También sabéis que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso, sino que cumplirás al Señor tus juramentos. Pero yo os digo que no juréis de ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios, ni por la Tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey; ni por tu cabeza, porque ningún cabello puedes volver blanco o negro. Decid sencillamente sí o no. Lo que pasa de esto viene del maligno. ” (Mateo, V, 33-37).

El Evangelio es una espada de doble filo que, manejándola a la derecha y a la izquierda, es capaz de destruir errores seculares y preparar a la Humanidad para el cumplimiento de la Palabra Divina. Es imposible comprender el Espiritismo sin el Cristianismo. Este es, en verdad, la base fundamental de la Nueva Revelación. Jesús no vino a destruir la Ley de Dios, sino a darla a conocer. Y el Espiritismo repite las palabras del Hijo de Dios.

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Sé compasivo

Cap. XIII – Ítem 17

Sin compasión no existe caridad.

Las lágrimas derramadas al calor vivo de la piedad corroen las gruesas cadenas de la prueba.

Desterremos de nosotros la insensibilidad cruel ante las tramas de la angustia que se desarrollan en nuestra ruta. La piedad es la simpatía espontánea y desinteresada que se antepone a la simpatía gratuita o despectiva. Ella debe conducirnos a la práctica del socorro moral y material, junto a aquellos que nos la despiertan, de lo contrario se vuelve infructífera.

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