¿Existe amor en los animales?

El mundo parece volver su atención para los animales dándole la debida importancia que merecen. Científicos de varias regiones del planeta se empeñan en desvelar los secretos que envuelven a los seres llamados inferiores de la naturaleza. Hechos y acontecimientos registrados a lo largo de numerosas investigaciones revelan actitudes y comportamientos sorprendentes en el reino animal. ¿Cómo evaluar los sentimientos de esos seres maravillosos? ¿Serán sentimientos semejantes a los de los humanos? ¿Cómo explicar los celos, la depresión y otros disturbios de comportamiento presente en algunas especies animales? Asistiendo al canal Discovery, acompañé una investigación realizada por una científica americana, cuyo nombre no recuerdo, la cual acompañó un grupo de chimpancés durante algunos años, registrando el comportamiento colectivo e individual de sus componentes. Lo que más me impresionó fue el caso de una madre chimpancé y de su bebé que reveló desde edad tierna un «amor» obsesivo por ella. Ese sentimiento lo dominó hasta tal punto que, en el momento en que su madre quedó nuevamente preñada y, obedeciendo al instinto, inició el proceso natural de distanciamiento echándolo de su convivencia y de su dependencia, demostró una reacción diferente de los otros chimpancés de su edad: rehusó distanciarse de su madre. Para el chimpancé madre, ese comportamiento se volvió un gran problema, pues asediada durante el día por el hijo, acabó teniendo dificultades en el desenvolvimiento del embarazo dejando de alimentarse con lo necesario para suplir sus necesidades que ahora eran mayores en función de su estado. Consecuentemente, esto acabó comprometiendo su salud. Pero, aun así consiguió parir un nuevo hijo.

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El poder transformador

Hay una provincia encantadora en la región de Puglia, en Italia, llamada Alberobello. El nombre deriva de Sylva Arboris Belli, que significa selva de los árboles de guerra. Bien situada geográficamente entre los mares Adriático y Jónico, en lo alto de una colina, desde la antigüedad mereció la codicia de los conquistadores de diversos orígenes.

Las casas trulli, que significa cúpula, despiertan la atención. Son casas blancas y cilíndricas, construidas con piedras superpuestas. El techo está formado por una cúpula, también de piedra, donde a menudo se pintan símbolos. Las trulli solo existen en esa región, al norte de Puglia, pero en ninguna parte la concentración es tan grande como en Alberobello. Por esa razón, la UNESCO las considera Patrimonio de la Humanidad desde 1996.

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Responsabilidad del alma

En el Evangelio de San Marcos, hay una observación sobre la conducta de las personas que, desviadas del bien pueden ser dañinas a la propia alma, aconsejando el desapego de los valores transitorios de la vida, diciendo: «Porque ¿qué aprovechará al hombre, si granjeare todo el mundo, y pierde su alma?» (Marcos 8, 36).

Ese mensaje de San Marcos no hace pensar que si el ser humano pasa por la vida entretenido en preocupaciones frívolas, su alma tendrá que enfrentar las consecuencias de una vida desperdiciada. Los diferentes caracteres psicológicos, que cualifican al ser humano, no son determinados por las peculiaridades de sus órganos físicos, de su apariencia y constitución, sino por los atributos del alma, que participa en todos los actos de la vida. De ese modo, una persona no se hace científico porque recibió hereditariamente circunvalaciones cerebrales diferencias en ese sentido, sino porque su alma está dotada de las cualidades de científico.

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La última voluntad

Todos tenemos sueños. Sueños que cultivamos y perseguimos tanto como sea posible para realizarlos. A veces, incluso los enumeramos uno por uno y consultamos periódicamente la lista, tachando lo que se ha logrado. Algunos de nosotros decimos que, sin falta, antes de morir, queremos experimentar algunas emociones fuertes. Algo así como lanzarse en paracaídas desde una altura de unos cuatro mil metros, caer libremente a una velocidad de doscientos kilómetros por hora, y luego planear durante cinco minutos hasta aterrizar en tierra firme.

¡Tal vez volar con ala delta o parapente! O conducir un coche de carreras, en un autódromo, a doscientos sesenta kilómetros por hora. Solo para sentir la velocidad. Quizás bajemos por los rápidos de un río. O escalemos una montaña que parece desafiarnos.

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Lo que me encanta en el mundo

Lo que me encanta en el mundo es descubrir, cada día, que tengo muchas cosas más por aprender y vivenciar. Inagotable aprendizaje.

Por más extensa que sea la vida humana, y existen las que sobrepasan un siglo, es demasiado corta para conocer todas las potencialidades de nuestro planeta. Corta también para experimentar todo lo que ella puede proporcionar.

Cuando miro la variedad de la especie humana, cada uno con sus características específicas y el encanto que la mezcla produce, me extasío. Ojos negros, marrones, azules, verdes. Gente con la piel negra y los ojos maravillosamente verdes. Gente que trae el cielo en los ojos y los rayos del sol enmarcándoles el rostro. Gente con la piel rojiza, con todos sus rituales, creencias, adornos, homenajeando a sus ancestros.

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La luz del libro

La historia no es muy diferente de tantas otras que traen como tela de fondo el sufrimiento… No importa el país, la legua que se hable, los sentimientos tienen un lenguaje único.

Era invierno y la noche caía rápida y fría… Aquel hombre desesperado caminaba triste y solo… En el pecho, el dolor de la separación promovida por la muerte de la esposa querida, le dilaceraba las fibras más sutiles de los sentimientos…

La prueba amarga del adiós le venciera. Y él, que soñaba con la felicidad de un matrimonio feliz con un futuro adornado con la presencia de los hijos, no pasaba ahora un trapo de hombre, solitario. Las noches de insomnio y los días de angustia le minaron las fuerzas. Faltaba al trabajo y el jefe, recto y ríspido, lo amenazaba con despedirlo. ¿La vida para él no tenía ningún sentido, para qué insistir en seguir vivo? Pensaba. Sin confianza en Dios, resolvió seguir el camino de tantos otros, ante la fatalidad… se suicidaría.

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Los espíritus y el mundo espiritual

Los espíritus constituyen todo un mundo aparte, que preexiste y sobrevive al mundo físico. Pero, estos dos mundos están en constante relación, reaccionan incesantemente uno sobre el otro. Debido al libro Nosso lar y más recientemente, la película, muchas personas piensan que el mundo de los espíritus se localiza en el espacio. En verdad, el mundo espiritual está en todas partes. Los espíritus habitan nuestro planeta, siendo parte, sin que la mayoría se dé cuenta, de nuestro cotidiano. Influencian nuestros pensamientos, comparten sentimientos y emociones y nos inducen a acciones variadas, de altruismo puro a los actos más pueriles e inferiores que el ser humano es capaz de cometer.

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Todo lo que hagas

Todo lo que pretendes hacer, o que estás haciendo, acuérdate de hacerlo con dedicación, con amor. Viniste a la Tierra para hacer alguna cosa y esa misión tiene gran importancia. Cuida de hacer todo con perfección, tomando en cuenta que no hay nada perfecto sin que haya Amor.

Las escuelas del mundo nos dan los medios de entender las cosas en su profundidad. Sin embargo, no son solamente ellas las que nos llevan a comprender nuestros deberes. Una gran parte nos toca directamente y esa debe ser hecha por nosotros, condicionando experiencias y usando nuestra voluntad, aquella que nunca esmorece ante los obstáculos.

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La vida es un espejo

Le Preguntaron a Mahatma Gandhi cuáles son los factores que destruyen al ser humano. Él respondió así:

La Política sin principios, el Placer sin compromiso, la Riqueza sin trabajo, la Sabiduría sin carácter, los Negocios sin moral, la Ciencia sin humanidad y la Oración sin caridad.

La vida me ha enseñado que la gente es amable, si yo soy amable; que las personas están tristes, si estoy triste; que todos me quieren, si yo los quiero; que todos son malos, si yo los odio; que hay caras sonrientes, si les sonrío; que hay caras amargas, si estoy amargado; que el mundo está feliz, si yo soy feliz; que la gente es rabiosa, si yo soy rabioso; que las personas son agradecidas, si yo soy agradecido.

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Los días vividos

De forma convencional, el calendario nos muestra la posibilidad de trescientos sesenta y cinco días anuales. Incluso antes de que el año empiece señalamos, habitualmente, los festivos, escogemos el período de nuestras vacaciones profesionales, los viajes que deseamos realizar, los cursos que pretendemos hacer. En fin, idealizamos lo que queremos alcanzar en este período.

Trascurrido el periodo de tiempo, de un modo general, hacemos una evaluación, constatando lo que logramos o no realizar. A veces, lamentamos no haber tenido éxito en todo lo que queríamos, o por haber terminado el año sin empleo, o por haber perdido físicamente a alguien que amábamos mucho. O tal vez por la enfermedad que nos llegó, maltratando el cuerpo o el alma o ambos. No es raro lamentarnos de algo que hicimos pero, especialmente, de algo que dejamos de hacer.

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Parar para oír

¿Cómo está tu habilidad para oír a los demás? ¿Tienes paciencia para parar y escuchar a alguien? Aquí están algunas reflexiones importantes sobre el tema.

Millie Esposito oía, con atención, cuando uno de sus hijos tenía alguna cosa que decirle. Una cierta noche, estaba sentada en la cocina con su hijo, Robert, y, tras una rápida discusión sobre una idea que él alimentaba, él le dijo: Mamá, sé que usted me quiere mucho. La Sra. Esposito se conmovió y comentó: Por supuesto que te quiero. ¿Lo dudabas? Robert respondió: No, pero sé realmente que usted me quiere cuando quiero conversar sobre algo, y usted se detiene, solo para oírme.

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Teoría evolucionista espírita

En el nivel de la filogénesis, la teoría evolucionista espírita admite la evolución de los seres humanos paralelamente a la de los demás seres de la Creación. En orden cronológico, los antropoides más antiguos serían de la era cuaternaria y cuyo fósil, encontrado en Java en 1891, recibió el nombre de Pitecanthropus erectus, teóricamente, es considerado como un ser intermediario entre los simios y el hombre.

Esos antropoides primitivos habían sido preparados, por la espiritualidad, durante un largo y gradual periodo, para recibir el alma inmortal, con la cual deberían participar conjuntamente para la formación de los seres humanos.

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