Según vuestras obras

Hijos, no olvidéis que la Ley Divina siempre os concederá según vuestras obras.

Evidentemente que la gracia os alcanzará en vuestras necesidades, pues Dios no es un Padre que de piedras al hijo que le pide pan.

A veces, incluso cuando os falte mérito para obtener lo que pedís, las bendiciones de lo Alto serán concedidas, todavía no os olvidéis de que vuestro merecimiento es que os recomienda y os endosa en las rogativas que dirijáis a la Providencia Divina.

Haced por merecer aquello de que tengáis carencia, por cuanto son muchos aquellos que, infelizmente, ni siquiera se colocan en condiciones de valorizar y aprovechar la intercesión que solicitan del Mundo Superior. La simiente también produce según la cualidad de la tierra en que es lanzada…

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Perseverad

Hijos, perseverad en el testimonio de la fe espirita que abrazasteis, ante la reviviscencia del Evangelio del Señor.

No reculéis ante las pruebas que os son necesarias para vuestro perfeccionamiento.

Sustentad el coraje en la lucha, conscientes de que toda conquista en los dominios del espíritu reclama esfuerzo y sacrificio continuados.

Nadie asciende a las Cimas con paso atado a la retaguardia.

La Doctrina Espirita libera el pensamiento, sin embargo aquel que busca superar el comodismo intelectual de siglos siempre encontrará oposición. Es natural, pues, que las tinieblas conspiren contra vuestros anhelos de elevación.

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Mediúmnidad con Jesús

Mediúmnidad con Jesús es servicio a los semejantes. Desenvolver ese recurso es, sobre todo, aprender a servir. Aquí, alguien habla en nombre de los espíritus desencarnados; allí, un compañero aplica energías curadoras; más allá, un cooperador enseña el camino de la verdad; más allá, otro enjuga las lágrimas del prójimo, sembrando consuelos. Con todo, es el mismo poder que opera en todos.

Es la divina inspiración de Cristo dinamizada a través de mil formas diferentes para erguirnos en la condición de inferioridad o de sufrimiento al título de herederos del Eterno padre. Y en ese desarrollo bendito de socorro y esclarecimiento, no se reclama título convencional del mundo cualquiera que sea, porque la mediúmnidad cristiana, en sí, no embate a ninguna posición social, constituyendo fuente del Cielo derramando beneficios en la tierra, por intermedio de los corazones de buena voluntad. En razón de eso, antes de cualquier investigación de las fuerzas psíquicas, en el sentido de apreciarles el desarrollo, vale la consagración del trabajador en la caridad legitima, y cuyo ejercicio todas las realizaciones sublimes del alma pueden ser encontradas.

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Bendice y auxilia

La vida ofrece infalible receta en favor de nuestro paz.

Si la incomprensión nos aflige, bendice y auxilia.

Si la discordia amenaza, bendice y auxilia.

Si la dificultad aparece, bendice y auxilia.

Si la crítica nos fustiga, bendice y auxilia.

Si la maldad nos golpea la puerta, bendice y auxilia.

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Desobsesión

El amigo menos feliz de la Espiritualidad, al cual tantas veces grabamos con el peyorativo de “obsesor”, es siempre un afecto que se transformó en la retaguardia, metamorfoseando amor en odio y simpatía en desacuerdo.

Es siempre la criatura que unimos al distrito espiritual de nuestros propios intereses y esperanzas.

No se transformará en definitiva por fuerza de palabras que podamos pronunciar, y ni se anestesiará al contacto con promesas que vayamos a formular.

Es siempre la criatura que nos observará, en cuanto a las ideas y planes de mejoría y elevación que anunciamos.

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Llamada

(…) Nosotros fuimos llamados por Jesús para tornar el mundo mejor.

No fue por acaso que en la última hora la voz del Divino Pastor llegó hasta nosotros. No nos encontramos en el mundo marcados apenas por los delitos y los errores pretéritos, somos los siervos del Señor en proceso de perfeccionamiento para servirlo mejor. Ni la jactancia de los presuntuosos, ni la subestima de los prefieren la acomodación.

Servir, hijos míos, con la instrumentalidad de la que dispongamos es nuestro deber. Observamos que la siembre crece, pero los trabajadores no se multiplican geométricamente como sería de desear, porque estamos aferrados a los hábitos enfermos, que en el momento de la evolución antropológica, nos sirvieron de base para la transformación del instinto en emoción edificante. La manera más segura de preservar los valores del Evangelio de Jesús en nosotros es a través de la vinculación mental con nuestro Conductor.

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Los tiempos actuales

Los tiempos actuales son de dificultades y desafíos, pero la obra del bien permanece y precisa ser sustentada.

Los discípulos de la verdad deben permanecer fieles, viviendo los principios que los guían, con lo que obviaran los obstáculos externos e internos del Movimiento Espírita. Así como no podemos imponer el Mensaje libertador de la Doctrina, no debemos aceptar las imposiciones de procedencia variada. “La gran lucha de este momento se sustentará en el país de la conciencia de cada discípulo de Jesús.”

Necesitamos mantener la serenidad, por mayor que sea la debilidad a nosotros dirigida. La actuación persistente en el bien es la garantía para que el Mensaje Espírita auténtico sea llevado a todas partes, conforme nos legaron los Espíritus Superiores.

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Oración

¡Señor!

Antes de agradecer, deseamos proseguir pidiendo. Invariablemente, las rogativas de la Tierra son dirigidas a Tu corazón, suplicando a favor de los que sufren. Permítenos pedirte, en este momento, por aquellos que promueven el sufrimiento. Es común que Te roguemos por los que son perseguidos, ahora deseamos suplicarte por los perseguidores. La gran mayoría pide por los que pasan hambre, y nosotros queremos rogar a Tu magnanimidad a favor de los fomentadores de la miseria.

Hay mucho dolor en el mundo y nuestro corazón se compadece de aquellos que, en su alucinación, generan todas esas desdichas que se acumulan en la psicoesfera terrestre. La violencia alcanza índices casi insoportables de dolor, y es por eso que Te suplicamos por los adeptos de la agresividad que se complacen en desencadenar los conflictos y los dolores acerbos.

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Perdonad

Hagamos una reflexión en torno a los objetivos esenciales de nuestra existencia en la Tierra, y preguntemos de manera profunda y significativa:

-¿Qué quieres que haga, Señor?

Cuando Él se apareció en las puertas de Damasco a su enemigo, su pregunta estuvo caracterizada por la ternura:

-Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

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En los servicios de cura

No basta rogar ayuda para sí. Es indispensable el auxilio a los otros.

No vale la revelación de humildad en la indefinida repetición de los pedidos de socorro. Es preciso no reincidir en las faltas.

No hay gran mérito en solicitar perdón diariamente. Es necesario desocupar con sinceridad las ofensas ajenas.

No hay seguridad definitiva para nosotros sí solo hacemos luz en la residencia de los vecinos. Es imprescindible encenderla en el propio corazón.

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