Juventud y ambiente

“Huye también de las pasiones juveniles”

El consejo de Pablo a Timoteo interpreta llanamente el problema de la reforma interior, que no es fácil de realizar. Requiere lucha, estudio, meditación, perseverancia. Las imperfecciones y tendencias para el mal, son inherentes a la propia condición de inferioridad del planeta, el cual constituye, en esta etapa de nuestro proceso evolutivo, el hábitat temporal de la psique. Retoñan en él, vigorosamente, los sentimientos anti evangélicos.

Las semillas del mal encuentran, en la esfera terrena, la gleba propicia para despertar. Aún mismo, almas ya dotadas de ciertos conocimientos intelectuales y cualidades nobles, sufren, al reencarnar en la Tierra, las influencias del ambiente, sin que eso constituya, como tal vez pueda parecer, un retroceso o regresión. Innumerable cantidad de veces el propio Pablo de Tarso confesaba, amargado: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.” Seguir leyendo “Juventud y ambiente”

Estudio y trabajo

“Espíritas, amaos; este es el primer mandamiento. Instruíos, este es el segundo…”

La Espiritualidad Superior viene insistiendo, a través de consecutivos mensajes, sobre la necesidad del estudio y del trabajo, en las columnas renovadoras del Espiritismo.

Amor e instrucción han sido, en verdad, la palabra de orden de los Mensajeros del Cristo. Los trabajadores encarnados, identificándose con el pensamiento y la orientación de quienes los acompañan desde lo Más Alto, en la sorprendente e irresistible marcha de la Doctrina, se sienten naturalmente, con el deber de secundarles la recomendación. Seguir leyendo “Estudio y trabajo”

El tesoro oculto

“Porque he aquí, el Reino de Dios, está entre vosotros”

Interrogado, cierta vez, por los fariseos, sobre cuando vendría el Reino de Dios, Jesús les explicó que, el Reino de Dios, estaba “dentro de ellos.” De acuerdo con las palabras del Maestro, el Reino de Dios, se encuentra encubierto, dentro de nosotros. Dentro de los fariseos, hombres formalistas e hipócritas, como también dentro de los discípulos, hombres evangelizados, francos y leales. En los reductos más íntimos de nuestra conciencia. En el santuario de nuestro corazón. En las entrañas más profundas de nuestra individualidad espiritual. Únicamente nos cabe, el deber y el esfuerzo de su descubrimiento, con el fin de que sea acelerada en el tiempo nuestra felicidad. Seguir leyendo “El tesoro oculto”

Anotaciones sobre el vampirismo

En la Doctrina Espirita “vampiro” es toda entidad ociosa que se vale, indebidamente, de las posibilidades ajenas y, que tratándose de vampiros que visitan a los encarnados, es necesario reconocer que ellos atienden sus siniestros propósitos a cualquier hora, desde que encuentran guarida en el envoltorio de carne de los hombres.

Frente al desajuste mental del hombre actual, corrompido de vicios y pasiones, de orden fisiológico o psicológico, el vampirismo entre los encarnados tiene, inconcebible extensión. Dos palabras es necesario que definamos para seguir adelante:

Larvas: alimento mental de las entidades infelices, formado por nuestras creaciones mentales. Seguir leyendo “Anotaciones sobre el vampirismo”

Jesús y Dios III

“…herederos de Dios y coherederos de Jesucristo.”

En el examen del problema de la identidad de Jesús con Dios, del Hijo con el Padre, es justo y conveniente que auscultemos también, la opinión de los apóstoles. Precisamos conocer el pensamiento, el testimonio de aquellos que fueran, vasos escogidos para el ministerio evangélico.

Dice Allan Kardec, con la prudencia y sensatez que le caracterizan el espíritu, (“Obras Póstumas”, Estudio sobre la naturaleza del Cristo, VI – Opinión de los Apóstoles, FEB, 13ª ed., Pág. 140); “De todas las opiniones, las de mayor valor son, incontestablemente, las de los Apóstoles, dado a que éstos lo asistieron en su misión y dado también a que, si él les hubiese dado instrucciones secretas, respecto a su naturaleza, algunos trazos de esas instrucciones se descubrirían en los escritos de ellos. Seguir leyendo “Jesús y Dios III”

Jesús y Dios II

“Padre mío, en tus manos entrego mi alma.”

El espiritismo va ganando terreno, no solo en los corazones, sino también en la conciencia de la Humanidad, en virtud de la lógica de su Doctrina y de la claridad con que estudia y elucida los problemas de la evolución espiritual. Y como los explica con simplicidad, sus adeptos se ven enfrentados cada día a más variadas exigencias, desde las más simples a las más  complicadas.

Se percibe en el hombre moderno, la ansia por el conocimiento. Y como alguien que está sediento, procura naturalmente, quitar su sed y ven en el Espiritismo, bajo la iluminación del Evangelio, a la fuente generosa que a todos ampara, en la sublime misión de servir. Innegablemente, viene siendo la Doctrina Espírita, el pozo de Jacob de la actualidad. Seguir leyendo “Jesús y Dios II”

Jesús y Dios I

Aquellos que afirman, o por lo menos creen, que Jesús y Dios son la misma entidad se fundamentan sin duda, en las siguientes palabras del Maestro: “Mi Padre y Yo somos Uno.”

Sin embargo, basándonos en esas palabras para afirmarnos en la creencia de que Jesús es el propio Dios, seremos forzosa e inevitablemente compelidos igualmente a equiparar al Maestro con los discípulos, al Cristo con los Apóstoles, pues en el Evangelio según Juan (14:20) está escrito: “…estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros”. Seguir leyendo “Jesús y Dios I”

Guardar

“Entonces se recordaron de sus palabras”

Ante la realidad de la tumba vacía, situada en los generosos dominios de José de Arimatea, las mujeres que habían llegado desde la Galilea, se recordaron de las palabras de Jesús, a cerca de la resurrección en el tercer día. En cuanto el Señor estaba entre ellas, con los discípulos y con el pueblo, disfrutando de Su Presencia Sublime, no consiguieron aprender sus enseñanzas.

Olvidaron sus lecciones, claras algunas veces, ocultas en otras ocasiones bajo el velo de la alegoría y la parábola. Seguir leyendo “Guardar”

Jesús en Betania I

Y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.

Uno de los más bellos sucesos narrados por el Evangelio es el que se desarrolla en Betania, pintoresca aldea Judía, en ocasión de la visita del Maestro a la casa de Marta y María. Todo en ella es grandioso y conmovedor, por la simplicidad de que se reviste el divino acontecimiento.

La localidad modesta, la casita campechana y el bello entorno que proporcionaba el Monte de los Olivos, formando el sugestivo paisaje exterior, amoldados por un crepúsculo de incomparable belleza. Seguir leyendo “Jesús en Betania I”

Jesús y Dios

“Mi padre y yo somos uno”

Aquellos que afirman, o por lo menos creen, que Jesús y Dios son la misma entidad se fundamentan sin duda, en las siguientes palabras del Maestro: “Mi Padre y Yo somos Uno.” Sin embargo, basándonos en esas palabras para afirmarnos en la creencia de que Jesús es el propio Dios, seremos forzosa e inevitablemente compelidos igualmente a equiparar al Maestro con los discípulos, al Cristo con los Apóstoles, pues en el Evangelio según Juan (14:20) está escrito: “…estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros”. Seguir leyendo “Jesús y Dios”

El hijo del hombre

“…no tenía donde reclinar la cabeza”

Nació en un establo.
No tenía en donde descansar la cabeza.
Murió en una cruz, escarnecido y humillado.

Tal es la historia conmovedora y bella, sublime e incomprendida del Cristo de Dios. De aquel que estaba en el mundo, el mundo fue hecho por intermedio de Él, pero el mundo no lo conoció.

La lección es, innegablemente, profunda. Seguir leyendo “El hijo del hombre”

Cristo y Lázaro IV

cristo..LA TERCERA FRASE: “Desatadle, y dejadle ir”

Estamos del lado de afuera, ante el sol del Evangelio del Señor. ¡Mas, oh indescifrable  realidad!, Tenemos las manos y pies atados por fajas y el rostro envuelto en un lienzo, a la manera de Lázaro. Realmente estamos de pie, mas no podemos andar. La Luz se hace en torno a nosotros, pero nada distinguimos.

Alrededor de nosotros, personas y cosas, pero nuestros ojos nada perciben. La piedra fue retirada por generosos amigos, pero permanece, tirana y cruel, la atrofia muscular. Ya salimos del sepulcro, obedeciendo la determinación del Celeste Benefactor. Entretanto, una vez más, el Maestro ruega el concurso de nuestros queridos cireneos, viejos amigos que removieron la piedra, cuando nosotros solamente “dormíamos”, estando “muertos” para las realidades de la Vida Más Alta. Seguir leyendo “Cristo y Lázaro IV”

Cristo y Lázaro III

lazaroIILA SEGUNDA FRASE: “¡Lázaro, ven afuera!”

Jesús no eximió el concurso de los amigos del muerto, en el proceso de su resurrección. No inquirió de ellos, con todo, en cuanto a la cultura, ni en cuanto a los sentimientos. No les preguntó si eran judíos o romanos, rabinos o pescadores, señores o esclavos. Simplemente lo utilizó en la resurrección de un hombre, valorizándolos con respecto a la oportunidad de trabajo, cooperación y servicio. Pero, tan luego estableció el contacto visual con el joven de Betania, le habla directamente, sin reservas… Seguir leyendo “Cristo y Lázaro III”

Cristo y Lázaro II

lazaroIILA PRIMERA FRASE: “Quitad la piedra” Cuando el Maestro se acercó al túmulo en donde yacía Lázaro, ya se había formado allí un pequeño grupo de personas. Eran amigos y conocidos que habiendo ido a la casa de Marta y María, para consolarlas “acerca del hermano”, conforme esclarece el Evangelio, al ser informadas de la llegada del Maestro a la sepultura, para allá también se dirigieron. Seguir leyendo “Cristo y Lázaro II”

Cristo y Lázaro I

lazaro“Señor, he aquí, el que amas, está enfermo” Se encontraba el Señor en Jerusalén, cuando Marta y María – dos jóvenes residentes en Betania, mandaron a avisarle que Lázaro, hermano de ambas y amigo de Jesús, estaba enfermo. A pesar de la urgencia del recado, permaneció aún, el Divino Amigo dos días en donde estaba, no obstante amar intensamente a los amigos de Betania.

No era pequeña la distancia entre Jerusalén y la aldea, por lo que, cuando Jesús allí llegó, Lázaro ya estaba muerto y sepultado, según lo relata el Evangelio. Seguir leyendo “Cristo y Lázaro I”

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