Riqueza

“Es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja…”

La Doctrina Espírita, ofrece a sus adeptos, (a aquellos que procuran seguirla y sinceramente nutrirse con sus luces santificantes), un adecuado concepto en torno de tan importante, cuán difícil aspecto de la experiencia humana, como es el de la Riqueza. Hay quien se enriquece por el esfuerzo propio, a través del trabajo honesto. Existe el que se vuelve millonario por efecto de herencias o donaciones. Pero también están, los que tienen sus arcas repletas como consecuencia de actividades ilícitas, deshonestas, expoliando aquí, engañando allá, defraudando más adelante…

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Reencarnación y familia

“Ninguno verá el Reino de Dios si no naciera de nuevo…”

Uno de los argumentos más comunes de los opositores del Espiritismo es el de que la Reencarnación, su ley básica, destruye los lazos de la familia. Tal argumento, como tantos otros que la ignorancia y la mala fe sustentan, teniendo como objetivo obstaculizar la marcha triunfante y gallarda de la Tercera Revelación, no resiste al más simple razonamiento, al más leve examen de la lógica y del buen sentido. Es por medio de la Reencarnación (y gracias exclusivamente a ella), que los lazos de la fraternidad se amplían y fortalecen, sobre todo en los círculos de la consanguinidad. Sin las nociones de la palingenesia, nuestra familia espiritual sería reducida, porque en principio también sería reducida nuestra familia corporal. A través de la Reencarnación, se prolongan los afectos más allá de la vida física. Continúan los lazos y vínculos espirituales, en los otros mundos y en las otras existencias.

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Reencarnación y progreso

“Ninguna de las ovejas que el Padre Me confió, se perderá…”

El problema de las aptitudes intelectuales es de gran importancia en el estudio de la Reencarnación, y sugiere interpretaciones interesantes cuando es estudiado a la luz de las diversas doctrinas religiosas o filosóficas. Las religiones que enseñan a las personas de que tienen apenas una sola existencia, o sea, las que avalan la idea de que el alma es creada en el mismo momento que el cuerpo, tendrán sin lugar a dudas, demasiadas dificultades para explicar, entre otras, la palpitante cuestión del conocimiento, la sabiduría, y la erudición del conocimiento innato. Difícilmente se puede comprender cómo una persona, en una existencia de apenas una decena de años, pueda revelar privilegiada inteligencia y sabiduría, como frecuentemente ocurre, sabiéndose que, siendo tan vastas las ramas del conocimiento humano, fuera posible a un hombre, acumular tanto, en tan corto plazo.

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Reencarnación y reajuste

“…reconcíliate con el adversario mientras aún sea el tiempo”

Entre una persona que opina, que existe solamente una única existencia, (con inicio en la cuna y término en la sepultura) y otra, que cree en la multiplicidad de las vidas, indudablemente, la segunda tendrá una mayor facilidad para comprender y aprovechar las enseñanzas del Maestro. “Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino…”

El hombre no reencarnacionista, suponiendo que la vida se resume al presente, (nacer, vivir, comer, procrear, y morir, yendo luego para el cielo o el infierno, o para la Nada), un hombre en esas condiciones, enteramente divorciado de cualquier programa superior, no comprenderá porque deberá reconciliarse con su enemigo.

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Reencarnación y evangelio

«En la casa de mi Padre hay muchas moradas…”

El hombre que desea y busca la espiritualización propia, debe contraponer su acción benéfica, su actividad constructiva, su labor fraterna al trabajo de las inteligencias pervertidas. Tales inteligencias, operando en el Plano Físico y en el Espiritual, tienen como meta la disgregación y la desarmonía.

Promoviendo o estimulando emprendimientos que se armonicen integralmente con los ideales del Cristianismo, podemos evitar que el conocimiento inoperante nos transforme en palacetes iluminados y de puertas cerradas construidos en pleno desierto, distanciados de la ignorancia y de la perversidad, del sufrimiento y de la lágrima. Debemos ser el cuartito humilde, pero siempre tibio, hospitalario y bueno, en donde la copa de agua fresca y el caldo reconfortante, revigoricen al viajero cansado, de las largas jornadas, en las difíciles y enredadas sendas de la ascensión.

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Reencarnación y rescate

“No es que él haya pecado, ni sus padres…”

Cierta vez los discípulos, presentaron a Jesús un ciego de nacimiento, y le formularon la siguiente pregunta: “Maestro, ¿quién pecó, este hombre o sus padres, para que él naciese ciego?” Antes de examinar, a la Luz del Espiritismo, la respuesta del Señor, resaltemos el hecho de que los discípulos creían en la Reencarnación, pues solamente la creencia en las múltiples existencias podría justificar semejante pregunta. Todo indica que Jesús conversaba sobre el asunto, en su intimidad con los discípulos, luego de largas caminatas, aunque en público, junto a la multitud incapaz de entender la tesis trascendental, guardase silencio.

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Extraña obsesión

Comúnmente, cuando se habla de obsesión, nos viene enseguida el siguiente concepto: Espíritu o Espíritus menos esclarecidos influenciando, perjudicialmente, la vida de los encarnados.

Casi nadie, o mejor, nadie advierte el lado inverso de la realidad, esto es, el encarnado influenciando, perjudicialmente, al desencarnado. Nadie se acuerda de ese extraño y aparentemente paradójico tipo de obsesión, en la que los “vivos” del mundo envuelven a los “muertos” en la imagen de sus pensamientos desequilibrados y enfermizos, ejerciendo sobre los que ya partieron hacia el Más Allá una terrible y compleja obsesión.

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Disturbios psíquicos

El servicio mediúmnico es de tal modo sagrado que no puede eximir de forma alguna, la preparación moral y cultural, especialmente aquella de cuantos colaboran en este importante y complejo sector de la Doctrina Espírita. Hay necesidad del estudio edificante, que esclarece y ayuda al discernimiento, tanto al médium como al dirigente de sesiones. Los templos espíritas son como los hospitales: necesitan médicos competentes y estudiosos, hábiles y humanitarios, capaces de ayudar eficazmente a los enfermos que allí buscan el medicamento y el socorro.

¡Imaginemos la situación de un accidentado que busca el hospital y encuentra en él, apenas, seres de buena voluntad, pero reconocidamente incapaces del lance operatorio difícil y de urgencia, o de la medicación preventiva que lo resguarde de la gangrena y de la muerte! El hospital bien equipado, material y humanamente, tiene la confianza y el aprecio de una población entera.

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Juventud y evolución

“Exhorta así mismo a los jóvenes a que sean prudentes”

Anteriormente, delineamos el clima de inseguridades en que vivimos, reafirmando así, a la Tierra, en su humilde condición de orbe expiatorio y regenerativo. De mundo atrasado, en donde las almas equivocadas rescatan viejos compromisos, aumentados, generalmente, por pesados punitorios. El desajuste universal; el clima saturado de vibraciones inferiores, la tendencia al negativismo, todo esto se entremezcla allí, ineludible y establecido, convocando a los hombres de buena voluntad para las alegrías de la tarea noble, del servicio edificante. Hagamos pues, de Jesús, el depositario infalible de nuestras esperanzas, el Guía Real de la Humanidad, el Orientador por Excelencia.

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Jesús en Betania II Marta y María

Marta, Marta, afanada y turbada estás…

Hay, en la existencia humana, en la existencia de toda criatura, dos partes: la material, representada por las obligaciones que la propia vida impone, y la espiritual, representada por los deberes relacionados con el alma eterna. Ambas son respetables, porque integran el conjunto de necesidades humanas, consecuentes de la propia vida en sociedad.

La mujer y el hombre, el viejo y el niño, el pobre y el rico, la autoridad y el subalterno, el letrado y el analfabeto, viven estas dos verdades. Con todo, lo que las distingue, es que una tiene carácter efímero, mientras que la otra tiene carácter definitivo. La parte material de nuestras vidas, pese a su respetabilidad, es pasajera y transitoria. La parte espiritual es eterna, inmortal e imperecedera. La inquietud de Marta indica un mayor aprecio a la parte material, tanto así que no se preocupa de escuchar las sublimes lecciones que el Maestro distribuye en abundancia, y que María absorbe, sedienta.

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Libertad cristiana

“Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen”

Fijando los límites de la libertad cristiana o, en otras palabras, estableciendo reglas para el buen tono evangélico, advierte Pablo a los miembros de la Iglesia por él fundada en Corinto, Grecia, en 1ª Cor. 10:23, en cuanto a la licitud y conveniencia de las cosas.

La orientación Paulina es sabia y equilibrada, dado a que favorece nuestra comprensión en cuanto al comportamiento heterogéneo de los hombres, en determinadas circunstancias de la vida común. Para una mayor claridad del pasaje en estudio, la reproducimos también según otras traducciones bíblicas: “Todo me está permitido, mas no todo conviene; todo me es permitido, mas no todo edifica.” En primer lugar, recalquemos al respecto, al Libre Albedrío individual, en el substrato ético del Cristianismo: todo está permitido al hombre, mas él modificará esa libertad de elección, dejará de usar ese permiso tan luego la Espiritualidad le muestre más amplios horizontes evolutivos, o la evolución le muestre más amplios horizontes espirituales.

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Juventud y ambiente

“Huye también de las pasiones juveniles”

El consejo de Pablo a Timoteo interpreta llanamente el problema de la reforma interior, que no es fácil de realizar. Requiere lucha, estudio, meditación, perseverancia. Las imperfecciones y tendencias para el mal, son inherentes a la propia condición de inferioridad del planeta, el cual constituye, en esta etapa de nuestro proceso evolutivo, el hábitat temporal de la psique. Retoñan en él, vigorosamente, los sentimientos anti evangélicos.

Las semillas del mal encuentran, en la esfera terrena, la gleba propicia para despertar. Aún mismo, almas ya dotadas de ciertos conocimientos intelectuales y cualidades nobles, sufren, al reencarnar en la Tierra, las influencias del ambiente, sin que eso constituya, como tal vez pueda parecer, un retroceso o regresión. Innumerable cantidad de veces el propio Pablo de Tarso confesaba, amargado: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.”

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