Recordando el pasado

Vives_miguelHermanos míos, nunca os habéis reunido con fines más elevados y más dignos, ni habéis trabajado en obra superior a la que estáis realizando. Mientras exista en la humanidad terrestre el desequilibrio causado por la ignorancia, el orgullo, las pasiones y los males todos que nos rodean, y a más la expiación de nuestro propio atraso, la caridad, símbolo de la unión entre el amor y la tolerancia, será la matrona que nos dará su mano y nos levantara en las aflicciones más terribles de la vida.

Ella, llevándonos el pan y el abrigo, nos recordara que hay Dios, que hay providencia y que transformando en esperanza nuestra angustia, nos dará fuerzas para llevar cruz tan pesada como es la que llevamos todos en la tierra; y hablo así, porque solo la caridad que existe en el Universo, en donde rige la ley creada por el Padre común, puede habernos salvado de tantos conflictos como hemos pasado.

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El espírita ante el sufrimiento

Vives_miguelSabemos que la Tierra es lugar de expiación y dolor, como sabemos que el dolor purifica y eleva. El dolor es uno de los medios por los que progresamos más rápidamente. ¿Cómo, pues, debemos encarar los dolores y los sufrimientos físicos de la vida? Con calma y resignación, y hasta con alegría.

Recordando siempre que el dolor es el camino más rápido para nuestra ascensión a las más altas regiones, y el medio más seguro de alejarnos de las veleidades humanas. Hemos visto espíritas que supieron sufrir con resignación y alegría. Empero en los momentos de paroxismo del dolor estuviesen quietos y serios, y a veces cansados, lo que es muy natural, una vez pasados esos momentos estaban relativamente tranquilos y alegres.  Y cuando la dolencia les daba treguas, mostrábanse expansivos y dispuestos a exaltar la Justicia de Dios.

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El espirita ante la doctrina

Vives_miguelObligación primordial del espírita es velar por su tesoro: La Doctrina Espírita. Pero, para eso, él debe estudiarla, conocerla bien, pues, de lo contrario, ¿cómo habrá de celar por ella? El Espiritismo no es apenas una eclosión mediúmnica, no es solamente manifestaciones de espíritus. Es la Doctrina del Consolador, del Espíritu de la Verdad, del Paráclito, prometida y enviada por el Cristo para orientamos. Siendo así, no basta al espírita frecuentar sesiones, hacer oraciones, implorar el auxilio de los Buenos Espíritus.

Si Jesús nos dio el mensaje redentor del Evangelio, y prometió que nos enviaría el Consolador -y en la época precisa realmente lo envió-, es que tenemos que conocer el Evangelio y conocer el Espiritismo. Los hebreos estudiaban minuciosamente la Ley Antigua, que está en el Viejo Testamento. Los cristianos estudian la Ley Nueva, que está en el Nuevo Testamento.

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El espírita ante las religiones

vivesEl Espiritismo es la Religión en Espíritu y Verdad, de la que Jesús habló a la Mujer Samaritana:«Día vendrá en que los verdaderos adoradores de Dios lo adorarán en espíritu y verdad». Mas hay espíritas que no comprenden eso y niegan la religión espírita. ¿Es posible que quitemos del Espiritismo la fe en Dios y la ley de la caridad? Todo el problema, que tanta discusión ha levantado entre algunos hermanos intelectuales, se resume en la falta de comprensión de aquello que sea religión. Los hermanos antirreligiosos gastan tinta y papel en cantidad deseando probar un absurdo.

Alegan que Kardec se recusó a llamar el Espiritismo de religión. Pero el mismo Kardec explicó, porque lo evitó -no se recusó, mas apenas evitó-, llamar el Espiritismo de religión: no deseaba confundir una doctrina de luz y libertad con las organizaciones dogmáticas y fanáticas del mundo religioso. En este caso, dirán algunos hermanos: El Espiritismo es contra las religiones. Pero esto no es verdad.

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El espírita ante sí mismo

MIGUEL1Todo hombre es demasiado indulgente para consigo mismo. Siempre encuentra medios para justificar su conducta, aunque ésta no sea lo suficientemente correcta. Procura siempre disculpar sus defectos y atenuar sus faltas. Tanto es así, que escuchamos a menudo, de aquellos a quienes hablamos de Espiritismo: «Yo no creo en nada, apenas acompaño a la mayoría; pero, en lo que concierne a la otra vida, creo que lo mejor es hacer todo el bien posible. Así, si existe alguna cosa después de esta vida, nada de malo podrá acontecerme».

Esos hombres entienden que practican el bien siendo buenos padres, no haciendo ningún mal, ni en su casa ni fuera de ella, pagando todas sus deudas, cumpliendo sus compromisos y dando algunas limosnas cuando les place. Acreditan que así cumplen con el deber y están preparados para cuando sean llamados a juicio. ¡Pero cómo están engañados!

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El espírita en la familia

familiaSi el Espírita debe ser prudente, virtuoso, tolerante, humilde, abnegado y caritativo, entre sus hermanos de ideal y en el seno de la Humanidad, ¡cuánto más lo debe ser en la familia! Si son sagrados los deberes que hemos de cumplir entre nuestros hermanos y en la Humanidad,mucho más lo son los que tenemos que cumplir en la familia.

Porque debemos considerar que, más allá de los vínculos que en esta existencia nos unen con lazos indisolubles, tenemos siempre historias pasadas, que se enlazan con la historia presente.

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El espírita y el mundo actual

en-mundo-en-tus-manosLa Tierra está pasando por un período crítico de crecimiento. Nuestro pequeño mundo, cerrado en concepciones mezquinas y obtusos y estrechos límites, madura para el infinito. Sus fronteras se abren en todas direcciones. Estamos en vísperas de una Nueva Tierra y un Nuevo Cielo, según las expresiones del Apocalipsis.

El Espiritismo vino para ayudar la Tierra en esa transición. Procuremos, pues, comprender nuestra responsabilidad de espíritas, en todos los sectores de la vida contemporánea. No somos espíritas por acaso, ni porque precisamos del auxilio de los Espíritus para la solución de nuestros problemas terrenos. Somos espíritas porque asumimos en la vida espiritual graves responsabilidades para esta hora del mundo. Ayudémonos a nosotros mismos, ampliando nuestra comprensión del sentido y de la naturaleza del Espiritismo, de su importante misión en la Tierra. Y ayudemos al Espiritismo a cumplirla.

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El espírita y la cuestión sexual

MIGUEL1Los hombres hicieron del sexo un motivo de escándalo. Convirtieran el sexo en una cosa impura y repelente. Pero el sexo es una manifestación del poder creador, de las fuerzas productivas de la Naturaleza. El espírita no puede encarar la cuestión sexual como un asunto prohibido.

El sexo es la propia dialéctica de la Creación y existe en todos los Reinos de la Naturaleza. El paganismo llegó a hacer del sexo motivo de adoración. Los pueblos primitivos manifiestan un gran respeto y asumen una actitud religiosa delante del sexo. Mas para esos pueblos, todavía bien próximos de la Naturaleza, el sexo no está sujeto a los des-reglamentos, a los abusos y a la perturbación, del mundo civilizado.

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El espírita y la humanidad

Vives_miguelDice el Señor: «Vos sois la sal de la tierra; si la sal pierde su sabor, ¿con qué se ha de salgar?» Y fue como si dijese: que sois la luz del mundo; si la luz pierde su claridad, ¿con qué se iluminará? Todo espírita que hace profesión pública de su creencia no debe jamás olvidarse de que, por donde pasa, donde va y allí donde frecuenta está siendo observado y estudiado».

Porque nos observan y estudian, para ver como obramos nosotros, los espíritas, pues saben que nuestra manera de pensar es muy diferente de la manera de los que no siguen las ideas nuestras. De forma que debemos tener bien presente aquellas palabras de un gran espíritu: «Prudencia en el pensar, prudencia en el hablar, prudencia en el obrar».

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El espírita y la política

intercesion_rescateEl Espiritismo es la política del amor. Ligando los hombres entre sí, en la Tierra, y los hombres con los espíritus, entre la Tierra y el Espacio, él realiza la mayor y más bella política de todos los tiempos, para la buena administración de las riquezas públicas del espíritu. Mas, siempre que posible, el espírita puede y debe dar, a la política del mundo, la ayuda divina de la política del cielo.

La palabra política viene del griego polis, que quiere decir ciudad, y significa el arte de gobernar y administrar la ciudad. Como sabemos, las ciudades griegas eran Estados. Así, política es el arte de gobernar el Estado y administrar las riquezas públicas. ¿Puede el espírita quedar ajeno a un problema como ése, que afecta a toda la colectividad? No. El propio Espiritismo, como dijimos arriba, es una política superior, aplicada no apenas a la ciudad del mundo, mas también a la ciudad celeste y a las relaciones entre las dos ciudades.

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El espírita y la cultura

ninos-leyendoEl Espírita tiene el deber de instruirse, de integrarse en la cultura de su tiempo. El Espíritu de la Verdad enséñanos un nuevo mandamiento, al declarar: Espíritas, amaros, es la primera enseñanza; instruiros, es la segunda. Kardec, a su vez, nos enseña que el Espiritismo se relaciona con todas las ciencias, y que sólo le fue posible aparecer, después que ellas se desarrollaron en el mundo.

La antigua ley, la del Viejo Testamento, era la ley de la justicia, dura y fría como la espada. Por eso, la Biblia está llena de matanzas, ordenadas por los propios profetas. La ley renovadora de Cristo, que modificó el mundo y todavía hoy continúa a transformar nuestros corazones endurecidos, era la ley del amor.

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El tesoro de los espirita

vives¡Sí, un tesoro! Y tan difícil de evaluar en su justo valor, que la imaginación más amplia y la inteligencia más lúcida sólo podrán apreciarlo en la superficie. Los reyes de la Tierra dan a sus hijos el nombre de príncipes, y los príncipes dan a sus hijos los títulos de duques, condes y otros. Y lo hacen por causa de las grandes riquezas y títulos nobiliarios que poseen. Pero todos los reyes y príncipes, duques y condes juntos, no poseen las riquezas y los títulos de nuestro Padre, que es Dios. Si juntásemos las riquezas de toda la aristocracia del mundo, nada serían comparándolas con las de nuestro Padre. Y todas ellas fueron creadas para nosotros, sus hijos, que las recibiremos en propiedad y las disfrutaremos eternamente. Los reyes visten a sus príncipes con oro y piedras preciosas, pero nuestro Padre nos vestirá de luz inmortal.

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