Las vidas sucesivas

denis_1_okEl alma, después de residir temporalmente en el Espacio, renace en la condición humana, trayendo consigo la herencia, buena o mala, de su pasado; renace como bebé, y reaparece en la escena terrestre para representar un nuevo acto del drama de su vida, pagar las deudas que contrajo, conquistar nuevas capacidades que le habrán de facilitar la ascensión y acelerar la marcha hacia adelante.

La ley de los renacimientos explica y completa el principio de la inmortalidad. La evolución del ser indica un plan y una finalidad.

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El Espiritismo y la mujer

LedenisEn ambos sexos se encuentran excelentes médiums; sin embargo, es a la mujer a la que parecen atribuirse las mejores facultades psíquicas; de allí el gran rol que le corresponde en la difusión del nuevo espiritualismo. A pesar de las imperfecciones inherentes a todo ser humano, la mujer, para quien la estudie imparcialmente, no puede ser sino un motivo de asombro y a veces de admiración; no es solamente con sus rasgos que se realizan, en la naturaleza y en el arte, los tipos de belleza, de piedad y de caridad; en rendimiento de los poderes íntimos, la intuición y la adivinación.

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Consuelos. estética: la belleza, la verdad, el bien.

Ledenis143. Como ciencia, el Espiritismo se dirige a la razón; ¿pero cómo se dirige al corazón humano?
− 1 ° Como consolador en la prueba; 2 ° Haciéndole amar la vida, la naturaleza, el universo, como una obra solidaria y armoniosa, totalmente impregnada de amor, poesía, belleza.

144. ¿Cómo consuela el Espiritismo al hombre en sus pruebas?
− Dándole a entender que el sufrimiento es una educación necesaria para su destino; que engrandece el alma, forma el juicio, templa el carácter, refina las sensaciones, e inspira el sentimiento noble de piedad, por el cual nos parecemos más a Dios.

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Cuestiones sociales

LedenisLas cuestiones sociales preocupan vivamente a nuestra época. Nos hemos dado cuenta de que los progresos de la civilización, el crecimiento enorme de la potencia productiva y de la riqueza y el desarrollo de la instrucción no han podido extinguir el pauperismo ni curar los males de los más. Sin embargo, los sentimientos generosos y humanitarios no se han extinguido.

En el corazón de las multitudes se albergan instintivas aspiraciones hacia la justicia, como el sentimiento vago de una sociedad mejor. Se comprende, en términos generales, que se hace necesario un reparto más equitativo de los bienes de la vida.

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Deber y libertad

Leon-Denis¿Qué hombre, en las horas de silencio y de recogimiento, jamás interrogó la naturaleza y su propio corazón, pidiéndoles el secreto de las cosas, el por qué de la vida, la razón de ser deluniverso? ¿Dónde está el que jamás procuró conocer su destino, levantar el velo de la muerte, saber si Dios es una ficción o una realidad? No es propio del ser humano, aún siendo tan despreocupado, que nunca se hubiera planteado estos problemas temibles.

La dificultad en resolverlos, la incoherencia y la multiplicidad de las teorías que originaron, las consecuencias deplorables que emanan de la inmensa mayoría de los sistemas desarrollados, todo este conjunto confuso, cansando el espíritu humano, le llevó a la indiferencia y al escepticismo.

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Del hombre

Ledenis1. ¿Quiénes somos, usted, yo, y nuestros semejantes?
− Somos seres humanos.

2. ¿Qué es un ser humano?
− Un ser compuesto de un alma y de un cuerpo, es decir espíritu y carne.

3. ¿Qué es, pues, el alma?
− Es el principio de vida en nosotros. El alma del hombre es un espíritu encarnado; es el principio de la inteligencia, de la voluntad, del amor, el hogar de la conciencia y de la personalidad.

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Dios y el universo

LedenisI- Hay tres unidades primitivas y de cada una de ellas no podría existir más que una: un Dios, una verdad y un punto de libertad, ésto es, el punto donde se encuentra el equilibrio de toda oposición.

II- Tres cosas proceden de las tres unidades primitivas: toda la vida, todo el bien, todo poder.

III- Dios es, necesariamente, tres cosas: la mayor parte de la vida, la mayor parte de la ciencia y la mayor parte del poder; y de cada cosa no podría haber una parte mayor.

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El Aguijón del Dolor

Ledenis…Así con el mineral bruto, bajo la acción del fuego o de las aguas, se transforma poco a poco en metal puro, así también el alma, incitada por el aguijón del dolor, se modifica y fortalece. Es en el medio de las pruebas que se templan los grandes caracteres.

El dolor es la purificación suprema, el crisol donde se funden los elementos impuros que nos contaminan: el orgullo, el egoísmo, la indiferencia.

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El amor

leondenisEl amor es la celestial atracción de las almas y de los mundos, la potencia divina que une a los universos, los gobierna y los fecunda. ¡El amor es la mirada de Dios! No designéis con semejante nombre la pasión ardiente que excita los deseos carnales. Eso no es más que una sombra, una grosera imitación del amor.

No; el amor es el sentimiento superior en el que se funden y se armonizan todas las cualidades del corazón; es la coronación de las virtudes humanas, de la dulzura, de la caridad, de la bondad; es el nacimiento en el alma de una fuerza que nos impulsa, por encima de la materia, hacia las alturas divinas; nos une a todos los seres, y despierta en nosotros felicidades íntimas que llegan mucho más lejos que todas las voluptuosidades terrenas.

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El Cristianismo primitivo

LedenisLas enseñanzas espiritas han estado presentes en las culturas y filosofías más avanzadas de la antigüedad. Una mirada retrospectiva a la Historia nos demostrará la validez de los postulados espiritas, que están por encima de las fluctuaciones de la civilización humana.

Los primeros cristianos creían en la preexistencia y en la supervivencia del alma en otros cuerpos, es decir, admitían la pluralidad de existencias. Así mismo, practicaban la comunicación con los espíritus desencarnados, o mediumnidad, de lo cual encontramos citas en los textos del Nuevo Testamento conocidos como «Hechos de los Apóstoles»: «Amados míos -decía Juan el Evangelista-, no creáis a todo espíritu, sino examinad si los espíritus son de Dios.»

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El deber

denis_1_okLa práctica constante del deber nos conduce al perfeccionamiento. Para acelerar éste, conviene primero estudiarse a sí mismo con atención y someter nuestros actos a un juicio escrupuloso. No se puede remediar el mal sin conocerlo. Podemos, incluso, estudiarnos en los demás hombres. Si cualquier vicio, si cualquier enojoso defecto nos choca en ellos, indaguemos con cuidado si existe en nosotros un germen idéntico, y, si lo descubrimos, dediquémonos a arrancárnoslo.

Consideremos nuestra alma como lo que es realmente, es decir, una obra admirable, aunque muy imperfecta, y hemos de notar que estamos en el deber de embellecerla y adornarla sin cesar. Este pensamiento de nuestra imperfección nos hará más modestos y alejará de nosotros la presunción y la necia vanidad.

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Perdida de seres queridos

LedenisSi existe una prueba penosa es la pérdida de los seres amados, cuando uno tras otro se les ve desaparecer, arrebatados por la muerte, entonces comienza a nuestro alrededor la soledad llena de angustias.

Estas separaciones, aunque momentáneas, nos ponen de manifiesto la puerilidad de nuestras preocupaciones materiales, y nos invitan a prepararnos para emprender nuestro gran viaje hacia la Vida Espiritual.

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