Calamidades destructoras

737 ¿Con qué objeto castiga Dios a la humanidad con calamidades destructoras?

«Para hacerla adelantar con más rapidez. ¿No hemos dicho que la destrucción es necesaria para la regeneración moral de los espíritus, que adquieren en cada nueva existencia un nuevo grado de perfección? Es preciso ver el fin para apreciar los resultados. Vosotros no los juzgáis más que desde vuestro punto de vista personal, y los llamáis calamidades a consecuencia del perjuicio que os ocasionan; pero esos trastornos son necesarios a veces para hacer que se establezca más prontamente un orden de cosas mejor, y en algunos años lo que hubiese exigido muchos siglos.» (744)

738 ¿No podría emplear Dios otros medios que las calamidades destructoras para el mejoramiento de la humanidad?

«Sí y los emplea cada día, puesto que ha dado a cada uno los medios de progresar con el conocimiento del bien y del mal. El hombre es quien no los aprovecha, y es preciso castigarle en su orgullo y hacerle comprender su debilidad.»

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Transformación moral

La transformación moral es importante, en todo momento debemos de procurar esa transformación moral, ese cambio. Tenemos vicios de comportamiento, tenemos manías y aptitudes, algunas buenas y otras no, deben de ser cambiadas para mejor. Entretanto, todo cambio necesita de esfuerzo propio, debemos en todo momento esforzarnos por cambiar nuestra aptitud delante de los problemas, o delante de la vida en general.

Todo cambio debe ser siempre en el bien, pues tenemos mucho trabajo que hacer. Todo pensamiento alejado de la caridad, debe ser cambiado, todo comportamiento donde veamos violencia, debe de ser cambiado.

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Aprendiendo

Entre las diversas historias inmersas en el folclore de las regiones nórdicas, hay una bien interesante y de gran valor moral. Pasada oralmente de generación en generación, he aquí su tenor, relatado según nuestra propia sensibilidad:

Con su reloj de arena aun gastada por el medio, el viejo Tiempo se presentó ante el Hombre materialista y preguntó:

-¡Tus horas pasan rápidas! ¿Que presentas como obras tuyas? ¿Qué valores conseguiste después del nacimiento en la carne, hasta ahora?

El hombre, orgullosamente, infló su pecho y, de rostro impregnado de vanidad, respondió, firmemente:

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La fiesta de los muertos

A mi querido hermano D Manuel Auso

Hermano mío: Hay días que santificados por la costumbre, el cuerpo descansa del trabajo material, y el pensamiento, atrevido aeronauta, vuela en el globo de sus recuerdos, hasta llegar a las ciudades donde se albergan espíritus que le son queridos; el mío llega a Alicante, y en el Centro Espiritista le encuentro a usted; acepte como testimonio de mi palabra las incorrectas páginas que siguen a este prefacio.

I

¡Qué valen esas urnas sepulcrales
donde a la vanidad tan sólo miro,
si no empañan sus límpidos cristales
ni el hálito siquiera de un suspiro!…

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Reuniones privadas

1.¿Por qué algunos Centros Espíritas no realizan reuniones mediúmnicas públicas?

Es más correcto preguntar por qué muchos las realizan. Por su propia naturaleza, envolviendo la necesidad de armonización del ambiente, las reuniones mediúmnicas deben ser privadas.

2. ¿Qué es esa armonización del ambiente?

Una identidad de pensamientos en torno de los objetivos de la reunión, buscando la comunión con la espiritualidad. Eso exige familiaridad con el asunto, lo que no se puede esperar de un articipante eventual que comparezca a la reunión sin ninguna noción sobre el intercambio.

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Sublimación de la función sexual

El sexo, en el ser humano, en razón de su atavismo de instinto básico de la evolución, se constituye un espino clavado en las carnes del alma. Persistente y responsable por la reproducción animal, desempeña un papel fundamental en el complejo mente-cuerpo siendo responsable por incontables patologías psicofísicas y desintegración en el área de la personalidad.

Los estudios cuidadosos de Freud trajeron al conocimiento general los conflictos y torpezas, los tormentos y desaires, las aspiraciones y construcción de lo bello, de lo noble y de lo bueno, como también las tragedias de lo cotidiano que se encuentran enraizadas en el área de la función sexual, por milenios considerada degradante, corruptora, posteriormente pecaminosa e inmunda, recibiendo en todo lugar tratamiento cruel y mereciendo castigos salvajes, por ignorancia de la energía de que es portadora y del alto significado de que se reviste.

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Envidia

Vamos a hablar en este capítulo sobre una cosa muy común y cuyos efectos todos conocen: la envidia. La envidia es resultado de nuestra mezcla de pensamientos y del sentimiento mezquino de alguien que no se contenta con lo que posee y está deseando lo que no le pertenece. ¿Pero cómo combatir las cargas de energía negativa que el envidioso lanza sobre nosotros? Creando fuerzas positivas, magnetismo de elevado tenor.

Cuando vibramos en una frecuencia de elevado tenor, estamos creando en torno de nosotros un aura capaz de defendernos, no solo de la envidia sino también de otros maleficios. Es una energía que generamos a través de nuestra vivencia fraterna y por el cultivo de los valores del optimismo, de la confianza, de la fe, y de todas aquellas virtudes que el Cristo enseñó. Una voluntad positiva y fuerte también es fundamental para nuestra defensa.

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Disciplina

No nos repugne el verbo obedecer.

Todo lo que constituye progreso y perfeccionamiento guarda el orden por base.

No olvides que la disciplina se inicia en el Cielo…

Las más sublimes constelaciones atienden a las leyes de equilibrio y movimiento.

El Sol que nos sustenta la vida en el mundo repite operaciones de ritmo, hace numerosos milenios.

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