Fatalidad y destino

Fatalidad y destino son dos términos que se emplean, a menudo, para expresar la fuerza determinante e irrevocable de los acontecimientos de la vida, así como el arrastre irresistible del hombre para tales sucesos, independientes a su voluntad.  ¿Estaríamos nosotros, realmente, a merced de esa fuerza y de ese arrastre? Razonemos: Si todas las cosas estuviesen previamente determinadas y nada se pudiese hacer para impedirlas o modificar su curso, la criatura humana sería una simple máquina, sin libertad y enteramente irresponsable.

En consecuencia, los conceptos del Bien y del Mal quedarían sin base, anulando todo y cualquier principio dictado por la Moral. Ahora, es evidente que, casi siempre, nuestras decepciones, fracasos y tristezas ocurren, no por nuestra “mala estrella”, como creen los supersticiosos, sino pura y simplemente por nuestra manera errónea de proceder, de nuestra falta de aptitud para conseguir lo que ambicionamos, o por una expectativa exageradamente optimista sobre lo que este mundo nos pueda ofrecer. Debemos reconocer, entretanto, que, aunque gran parte de aquello que nos ocurre sean consecuencias naturales de hechos conscientes o inconscientes practicados por nosotros, o por otros, con o sin la intención de alcanzarnos, existen vicisitudes, disgustos y aflicciones que nos alcanzan sin que podamos atribuirles una causa inteligente, dentro de los cuadros de nuestra existencia actual. Seguir leyendo “Fatalidad y destino”

Delincuencia, perversidad y violencia

La onda creciente de delincuencia que se esparce por toda la Tierra asume proporciones catastróficas, imprevisibles, exigiendo de todos los hombres justos y lúcidos cuidadosas reflexiones.

Irrumpiendo, intempestivamente, se hace avasalladora, en vigoroso testimonio de barbarie, cual locura de procedencia pestilencial se abatiese sobre las mentes, en particular propagándose en la ingenua Juventud, en proporciones inimaginables, aflictivas.

Sociólogos, educadores, psicólogos y religiosos preocupados con el expresivo volumen de delincuentes de toda índole, especialmente los perversos y violentos, profundizan investigaciones, improvisan soluciones, experimentan métodos mal elaborados, asociados a los impositivos de la precipitación, ofrecen sugestiones que triunfan por un día y sucumben de inmediato, todo prosiguiendo como antes, sino más turbulento, más inquietador.

Los milenios de cultura y civilización parece que en nada contribuirán a beneficio del hombre, que, intoxicado por la violencia generalizada, adoptó filosofías extravagantes, en tormentosa búsqueda de afirmaciones, mediante el vandalismo y la obscenidad, en fugas espectaculares para los “orígenes”. Seguir leyendo “Delincuencia, perversidad y violencia”

El conocimiento

Así como la oscuridad desaparece con la luz, así la ignorancia va diluyéndose con el conocimiento. Porque, el Conocimiento es Luz; la ignorancia es oscuridad, carencia de luz.

La ignorancia de la Leyes que rigen la Vida. Una en sus diversos aspectos: espiritual, psíquico y humano, es la causa primera de todos los males. Es impedimento de progreso. Y la ignorancia de esas leyes que rigen nuestra vida, nos lleva a cometer errores causantes de dolor. Por consiguiente necesario es y de importancia trascendental, poner todo nuestro esfuerzo en liberarnos de la ceguera mental que la ignorancia ocasiona. Trascendental porque toda la acción trasciende más allá de la vida física presente.

Cada vida humana es una oportunidad más que Dios ofrece al espíritu para adquirir experiencias y conocimiento, para desarrollar las facultades psíquicas y espirituales que le capaciten para seguir ascendiendo en el empinado camino de la evolución. Oportunidad ésta, que debemos esforzarnos en aprovechar, poniendo nuestro empeño en adquirir el conocimiento de la Leyes de la Vida, cuyo conocimiento iluminará nuestra mente en el escarpado camino ascensional del progreso señalando los peligros existentes de cada paso de esa ascensión, mientras que la oscuridad de la ignorancia los oculta con el grave peligro de las caídas en precipicios de dolor, de los cuales mucho cuesta salir. Seguir leyendo “El conocimiento”

El Espiritismo y la pena de muerte

La pena de muerte es signo peculiar de la barbarie. Víctor Hugo.

Esta costumbre bárbara y anacrónica de ajusticiar a los hombres, es la regresión a los tiempos primitivos en que la fuerza convertida en exclusivo derecho, se impone a toda consideración, no ya científica ni religiosa, sino simplemente humana, es el sedimento del salvajismo ancestral que sube a la superficie de la humanidad civilizada y se manifiesta en el derecho penal como una consecuencia de la mala organización social y en el instante en que las instituciones legales se sienten impotentes para corregir humanamente a los delincuentes y prevenir las causas fundamentales que determinan el crimen. Seguir leyendo “El Espiritismo y la pena de muerte”

Justicia de las aflicciones

1- Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. -Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos. -Bienaventurados los que padecen persecuciones por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. (San Mateo, cap. V, v. 5, 6 y 10).

2- Y Él, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: -Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. – Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque hartos seréis. – Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis (San Lucas, cap. VI, v. 20 y 21). Mas ¡ay de vosotros los ricos, porque tenéis vuestro consuelo! – ¡Ay de vosotros los que estáis hartos, porque tendréis hambre! – ¡Ay de vosotros los que ahora reís, porque gemiréis y lloraréis! (San Lucas, cap. VI, v. 24 y 25). Seguir leyendo “Justicia de las aflicciones”

Mensaje

Toda vez que Jesús fue convocado a curar, procuró despertar al suplicante para la responsabilidad de la salud, para el compromiso con la vida. Invariablemente, le preguntaba si quería realmente curarse, después de cuyo consentimiento, mediante el toque de amor, Él recuperaba los órganos afectados, restableciendo la armonía en el ser, cuya preservación, a partir de ahí, dependía de el mismo. Seguir leyendo “Mensaje”

Cuando oréis

“Y, cuando estuviereis orando, perdonad.” – Jesús. (Marcos, 11:25.)

La sincera actitud del alma en la oración no obedece a los movimientos mecánicos vulgares.

En las operaciones de la lucha común, la criatura atiende, invariablemente, a los automatismos de la experiencia material que se modifica de manera imperceptible, en los círculos del tiempo; sin embargo, cuando se vuelve el alma a los santuarios divinos del plano superior, a través de la oración, se pone la conciencia en contacto con el sentido eterno y creador de la vida infinita. Seguir leyendo “Cuando oréis”

El juguete es algo serio

Los juegos tienen significados muy importante para los niños… En el juego, la espontaneidad del niño es muy importante. No se deben conducir, por lo tanto, los juegos ni esperar que los niños utilicen los juguetes comprados como el fabricante lo ha prescrito.

Dar un juguete significa decirle que tenemos plena seguridad que lo utilizará adecuadamente. Es un atestado de confianza en su capacidad. Nos equivocamos cuando deseamos que nuestro hijo juegue de la forma que se espera. Al final, su creatividad es que determinará la mejor manera de utilizar lo que le estamos ofreciendo. Seguir leyendo “El juguete es algo serio”

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