Caso de conciencia

Mi amigo, Usted se declara extremamente cansado en la lucha por la victoria del bien y añade en su carta:

“Hermano X, ¿qué se puede hacer? No aguanto más injurias, incomprensiones, sarcasmos, críticas… Sólo pienso en descanso, tranquilidad y en la noche, cuando consigo dormir, si sueño, de la única cosa que me acuerdo, es la de una hamaca que incesantemente pasó a vivir en mi memoria.”

De hecho, mi amigo, el cansancio es sufrimiento y de los mayores; sin embargo, ya que nos pide opinión, pido permiso para narrarle algo que sucedió en el dominio de las sombras.

Un denodado legionario de obra salvadora nos contó que en un tenebroso rincón de la Espiritualidad Inferior, casi como una copia perfecta de la antigua parábola, atribuida a Lutero, se reunió un empresario graduado en el mal con diversos cooperadores. Se disponía a oírlos sobre alguna idea nueva, con relación a vampirizar a los amigos encarnados en la Tierra. Reunión de bandidos, como sucede, de hecho, en muchos lugares del plano físico. Expuesto el objetivo de la asamblea, por el director de la crueldad organizada, dijo uno de los asesores: Seguir leyendo “Caso de conciencia”

La virtud que faltó

Allí hay casos gravísimos de subyugación en que el obsediado parece poseído por mil demonios, según la creencia popular.

Agitado al extremo demanda severas medidas de contención, como la camisa de fuerza y altas dosis de tranquilizantes.

Tales uniones generalmente se originan de sombríos dramas pasionales, de inenarrables tragedias, ocurridas en el pasado distante o cercano, en existencias anteriores o en la actual. Casi siempre el infeliz que hoy se debate ante la furiosa agresión espiritual es alguien que ayer traicionó, ofendió, arruinó, mató, inspirado en propósitos menos dignos.

El agresor de hoy es aquel que fue traicionado, ofendido, arruinado, muerto y que, deseando hacer justicia con las propias manos, pretende someter al desafecto a sufrimientos mil veces acentuados.

Victima de ayer, verdugo de hoy. Seguir leyendo “La virtud que faltó”

¿Ciencia o Religión?

Es este un tema controvertido cuando, en realidad, no debería serlo, y que, además no es nuevo, sino que ya era una cuestión presente desde los primeros tiempos de la codificación espiritista. Pero, ¿no es ya hora de haber superado el tiempo de la discusión? ¿o se trata más bien de que no hemos entendido con profundidad, de verdad, el alcance y significado de nuestra doctrina?

Un asunto debería quedarnos suficientemente despejado antes de adentrarnos en esta controversia siempre de actualidad (desafortunadamente), y es que, pese a todo, y como controversia, sólo existe en la mente de aquellos aficionados a la polémica y a la discusión, en lugar del estudio y la reflexión que es lo que nuestra doctrina precogniza. Para algunos es irresistiblemente más atractiva la vía del escándalo y la actitud polemista, que el trabajo netamente espírita que es la auto-reforma y el crecimiento espiritual a través del estudio y el apoyo fraternal. Seguir leyendo “¿Ciencia o Religión?”

La avaricia de cien siglos

Por muy acostumbrados que estemos a ver a hombres cuyas rarezas y excentricidades llaman poderosamente la atención, siempre sorprende ver a un desdichado víctima indudablemente de sí mismo, ya que como dicen muy bien los Espíritus, el papel de verdugo no tiene que hacerlo nadie para castigar las faltas de otro; cada uno es verdugo de sí mismo, pues en la eterna justicia de Dios cada cual recoge la cosecha de su siembra.

Leyendo los periódicos encontré un suelto y al leerlo juré: ¿Qué causa habrá dado este efecto?

“¡La avaricia de cien siglos! …”, dijo una voz. El suelto decía así: Un avaro

En la calle de la Paloma, número 22, se encontró días pasados a un casero moribundo con un ataque de hambre. Llevado al hospital, falleció. Ese hombre vivía en la mayor miseria, durmiendo en un camastro con trapos en un rincón de la habitación. Ayer, al presentarse el juez en la habitación donde vivió el avaro, encontró debajo del camastro 31.000 pesetas en valores de banco. Seguir leyendo “La avaricia de cien siglos”

Lo necesario y lo superfluo

715 – ¿Cómo puede el hombre conocer el límite de lo necesario?

– El sabio lo conoce por intuición, y muchos por experiencia adquirida a sus expensas.

716 – ¿La Naturaleza no ha trazado límites a nuestras necesidades por medio de nuestra organización?

– Sí, pero el hombre es insaciable. La Naturaleza ha trazado el límite de sus necesidades por medio de su organización, pero los vicios han alterado su constitución y creó para sí necesidades que no son reales.

717 – ¿Qué debe pensarse de los que monopolizan los bienes terrestres para obtener lo superfluo en perjuicio de los que carecen de lo necesario?

– Desconocen la ley de Dios y habrán de responder por las privaciones que hayan hecho sufrir. El límite de lo necesario y de lo superfluo nada tiene de absoluto. Seguir leyendo “Lo necesario y lo superfluo”

El adolescente: posibilidad y limites

En la cuadra primaveral de la adolescencia todo parece fácil, exactamente por la falta de vivencia de la realidad humana. El adolescente examina el mundo a través de las lentes limpias del entusiasmo, cuando se encuentra en júbilo, o mediante las pesadas manchas del pesimismo que en el momento domina sus paisajes emocionales. La realidad, sin embargo, difiere de una como de otra percepción, sin los altos vuelos del encantamiento ni los abismos profundos del existencialismo negativo.

La vida es un conjunto de posibilidades que se presentan para ser experimentados, facultando el crecimiento intelecto-moral de los seres. La forma como cada persona se utiliza de esos recursos redunda en el éxito o en desaire, no siendo la misma responsable por la gloria o por el fracaso de aquellos que la buscan y en ella se encuentran envueltos.

Para el joven soñador, que todo lo ve rosa, hay muchos caminos a recorrer, que exigen esfuerzo, buen direccionamiento de opción y sacrificio. Seguir leyendo “El adolescente: posibilidad y limites”

Beneficencia y caridad

La beneficencia alivia la prueba.

La caridad extingue el mal.

La beneficencia auxilia.

La caridad soluciona.

Distribuirás a manos llenas algo del oro que se te derrama de la bolsa, entretanto, si en ese algo no pusieres la luz de tu amor, en forma de respeto y cariño, ante las llagas del semejante, no habrás construido en él la comprensión que lo hará reconciliarse consigo mismo. Seguir leyendo “Beneficencia y caridad”

Dónde el Espiritismo comenzó

– ¿Entonces, doctor, encontró algo?

Era el cuarto médico que buscaba, desde que su hijo de cinco años comenzó a sufrir agitados desmayos. El chico se agitaba y se encolerizaba, aterrando a familiares. Diagnostico unánime: epilepsia, un disturbio intermitente de la función encefálica que puede provocar variadas reacciones, como desmayo, pérdida de consciencia, cansancio, dificultad de raciocinio o, como ocurre frecuentemente, las convulsiones.

– No llegamos a ninguna conclusión. El electroencefalograma registra una pequeña disritmia, pero insuficiente para justificar el mal. La tomografía no vio ninguna lesión o masa tumoral.

Físicamente él está bien, como confirman las pruebas de laboratorio. Seguir leyendo “Dónde el Espiritismo comenzó”

Vida y Valores (La humildad analizada)

Entre las virtudes, existe una que es coche-jefe del progreso, y pocas veces nos damos cuenta de esto. Esa virtud se llama humildad. Lamentablemente, la humildad entró en ese camino de la mala interpretación, del mismo modo que las personas interpretan mal el amor, la paz, caridad, fraternidad. Se acostumbra a imaginar que ellas sean cualquier cosa, menos aquello que de hecho ellas son. La humildad no escapó de ese trayecto de la mala interpretación. Para mucha gente, ser humilde es ser cobarde, es la tibieza, es la timidez. Pero, la humildad no tiene ningún compromiso con la cobardía, ni con la tibieza, ni con la timidez. Por lo contrario, la humildad es una virtud pro-activa, es también una virtud activa.

La persona humilde no es aquella que quede esperando caer del cielo, quieta, parada, que no habla, que no reclama, que no llama la atención, que no se levanta. No. La humildad, no. La humildad es exactamente aquella que esclarece, que orienta, que ilumina, que dice, si, que dice no, sin faltar con la verdad, sin faltar con el amor. La humildad es exactamente el camino sobre el cual el amor se mueve. Nadie consigue amar si no es humilde. Seguir leyendo “Vida y Valores (La humildad analizada)”

Recomendación necesaria

En el trabajo de atendimiento fraterno del Centro Espirita, delante del padre ansioso, explica con convicción el entrevistador:

– Las convulsiones de su hijo tienen origen espiritual, fruto de una subyugación. Un Espíritu se acerca a él y lo envuelve en vibraciones deletéreas, disparando la crisis.

– ¿Por qué esa agresión?

– Probablemente se trata de una venganza.

– No lo entiendo. El niño tiene cinco años, ¿Qué mal podría hacer?

– Somos todos Espíritus eternos. Ya hemos vivido muchas experiencias en la Tierra. No sabemos la naturaleza de los compromisos del niño ni de su envolvimiento con el desafecto que lo persigue. Seguir leyendo “Recomendación necesaria”

Matrimonio y celibato

695 – El matrimonio, es decir, la unión permanente de dos seres, ¿es contrario a la ley natural?

– Es un progreso en la marcha de la Humanidad.

696 – ¿Cuál sería el efecto de la abolición del matrimonio en la sociedad humana?

– El regreso a la vida animal. La unión libre y fortuita de los sexos es el estado natural. El matrimonio es uno de los primeros actos de progreso en las sociedades humanas; porque establece la solidaridad fraternal y se encuentra en todos los pueblos, aunque en diversas condiciones. La abolición del matrimonio sería, pues, el regreso a la infancia de la Humanidad, e incluso, colocaría al hombre por debajo de ciertos animales que le dan el ejemplo de uniones constantes. Seguir leyendo “Matrimonio y celibato”

El adolescente en la búsqueda de la identidad y del idealismo

El florecer de la adolescencia, a semejanza de lo que ocurre con el capullo de la rosa que se abre ante la caricia del Sol, desvela su intimidad que se encuentra adormecida, y despierta, suavemente, aspirando la vida, exteriorizando aroma y ofreciendo polen para la fertilización y resurgimiento en nuevas y maravillosas expresiones.

La plenitud de la vida, en la fase de la adolescencia, se agita y se exterioriza, dejando que todos los contenidos archivados en el inconsciente del ser pasen a revelarse, en forma de tendencias, aptitudes, anhelos y tentativas de realización. No siempre ese despertar es tranquilo, pudiendo, a veces, ser una erupción volcánica de energías retenidas que estallaron, produciendo daños.
En otras ocasiones puede expresarse como sufrimiento íntimo, caracterizado por fobias de apariencia inexplicables, pero que proceden de los registros periespirituales, sumergidos en el inconsciente, que surgen como conflictos, consciencia de culpa, pudor exacerbado, misticismo, en mecanismos bien elaborados de fuga de la realidad.

Reencarnándose, para reparar los errores y edificar el bien en si mismo, el Espíritu alcanza la adolescencia orgánica, vivenciando el transformar de energías y hormonas sutiles como poderosas, que lo despiertan para las manifestaciones del sexo, pero también para las aspiraciones idealistas, desarrollando la búsqueda de la propia identidad. Seguir leyendo “El adolescente en la búsqueda de la identidad y del idealismo”

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